martes, 3 de noviembre de 2009

Soul Delhi: Mirando el mundo


En Delhi, en los barrios de blanco y gris con fondo negro, los hombres agonizan ahogados en un mar de súplicas que nadie escucha porque el ruido del tráfico oculta los lamentos de almas derrumbadas en las que reconoces las batallas de la vida. En Delhi, en las angostas callejuelas que no van a ninguna parte, famélicas figuras son prisioneras del hambre que se sacia en comedores de caridad: sentados en masa única, alzan los ojos hacia un cielo de cables que son serpentinas arrojadas desde las casas de la pobreza. En Delhi, en las calles que conducen a los bazares, las viudas mendigan indulgencia: son almas castigadas desde el día que el destino las parió mujeres. Ahora, vagan desnudas de sus ropas, de su dignidad, de sus hijos... En Delhi, en la Nueva, la Vieja, la Eterna Delhi, desde las desiguales azoteas se divisa un mundo de distancias insalvables; distancias de metros, de centímetros que sólo transfigurarán en el mundo de la reencarnación. En la Delhi colonial —la de los ingleses—, las puertas de Norteamérica son tentación hecha hamburguesa que desvanece, por minutos, una realidad de rostros desesperados. En la Delhi del gobierno no hay almas.

Pero en Delhi, en esta Delhi del caos, del dolor, de la angustia, de la multitudinaria soledad, de la miseria compartida... vuelan las sonrisas batidas por las alas del amor y la esperanza: sonrisas que al tocar los extenuados callejones, se transforman en remolinos de carcajadas. En Delhi, en esta Delhi de vidas agostadas en los pavimentos de la enfermedad, de la infección... los brazos amigos, brazos que no saben de castas, se agachan para levantar en un último intento de salvación, los cuerpos moribundos que Delhi asesinó en un arrebato de indiferencia. Es, en esta Delhi, de lo malo y lo peor, donde los niños juegan con cometas elaboradas con fibras del alma: cometas que se enredan, que se lían, que voltean, que se divierten, que se rompen, que se pierden y que desaparecen en el firmamento de la vida.

Caminar por Delhi es llegar a la esencia de una India que abrió sucursal en cada rincón de la ciudad. Perderse en Delhi es asomarse a nuestro interior. Vivir en Delhi es morir en su vida. Y a mí Delhi, me estaba «muriendo».

En Delhi, en mi Soul Delhi se escuchan las voces de negros que susurran canciones Soul: tonadas del alma.

El haber publicado un capítulo de Soul India hoy se debe a una razón muy especial. Hace unos días estuve leyendo el blog de María Teresa Trilla, Apuntes de viajes el cual no me cansaré de recomendar porque me parece muy bueno. Hubo un párrafo del post Por tierras bávaras que decía así: «Quizás aquel viaje fue el culpable de mi pasión creciente por recorrer mundo. Lo que sí es cierto es que allí se me abrieron de tal manera los ojos que aun no me he atrevido a cerrarlos y a partir de aquel mes de junio de hace ya 25 años se despertaron en mi una serie de inquietudes que alteraron significativamente mi escala de valores».

A mí me pasó un poco lo mismo con mi primer viaje a India. Hasta entonces había viajado mucho, pero creo que no sabía mirar bien, porque a veces me faltaba algo, como si no sacase todo el jugo al viaje. Después de pasearme casi cuarenta días por allí, como dice María Teresa se despertaron en mí una serie de inquietudes que afortunadamente han cambiado para siempre mi escala de valores. Así que hoy, este post va por ella, y por todas aquellas personas que disfrutan mirando el mundo.

15 comentarios:

Germán Gijón dijo...

Soberbio relato, Fernando. Nunca he estado en la India, pero creo que podríamos conocerla perfectamente si nos la cuentas como la has contado. Lamentablemente, creo que el hecho de que se considere a la India como una de las "economías emergentes" no va a transformar esos barrios de ignorada humanidad.
Creo que muchas sonrisas de los mundos que visitas te llenan a un 33'33% de amargura, comprensión y esperanza.
Soberbio, soberbio relato.
Felicidades.

MTTJ dijo...

Hola Fernando. Muchas gracias por mencionar mi relato. Las personas que somos inquietas por naturaleza encontramos siempre un motivo para mantener los ojos abiertos, llámese viaje o llámese de otra forma. En mi caso, el primer viaje a Alemania me pareció increíble.A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de conocer países de otros continentes y culturas muy distintas a la nuestra entre ellos la India.
Cuando viajo y con la perspectiva del tiempo, tengo la sensación que aquella Alemania de hace 25 años era mucho más distinta a nuestra España de la transición que actualmente muchas ciudades que están en la otra parte del Planeta, donde siempre (casi) te encuentras un Zara por poner un ejemplo, todos los jóvenes visten igual o usan el mismo modelo de móvil. Totalmente de acuerdo en que todos tenemos derecho al progreso pero me da miedo que se pierdan las identidades. Me he ido por las ramas...ya veo.
En tu relato has sabido reflejar muy bien las sensaciones que despierta ese increíble país como es la India, con todas sus miserias, pero increíble.
Un abrazo

M.Teresa

Katy dijo...

Has bordado la entrada, Fernando, muy sentida y por eso se transmiten esas sensaciones, colores y hasta olores. No conozco la India más que por mis hijos que han estado ahi, (Trabaja en una ONG) varias veces y el otro 6 meses viviendo la marginación con la hermanas de la Caridad.
También conozco la otra cara feliz de los turistas que la visitan viendo en la India un pais exótico bellísimo y se lamentan de los pobres como dicen vagando por las calles.
Pero la realidad es otra bien distinta, del que solo se queda en la superficie, realidad que has sabido transmitir a mi juicio fidelignamente.
Un abrazo grande

Rafa Bartolomé dijo...

Maravilloso relato, Fernando. Conozco esa ciudad, sólo de oidas, por un amigo que la visita con frecuencia, por motivos de trabajo. Su esposa, recientemente, fue con él en su último viaje y nos relataba sus vivencias, que coinciden con lo escrito en tu post.Nos hablaba de las diferencias sociales y económicas que existen. Ellos se hospedaban en hoteles de lujo, pagados por empresas de la India, pero no podían obviar lo que se vivía en las calles; ese mundo horrible de contrastes. Me ha encantado. Un abrazo.

Myr dijo...

Qué bello lo has expresado, FERNANDO. NUnca he estado en la India, una asignatura pendiente....
por eso, viajarla a traves de tus ojos y letras, es un regalo que te agradezco muy porfundamente.

Un fuerte abrazo

Myr dijo...

Ah y por supuesto, gracias por recomendar el blog de MARIA TERESA; ya lo enlacé, es una belleza.

Y otra cosita, la próxima vez en que coincidamos en Madrid, espero que podamos charlar tomándonos un cafecito.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias Germán:

Me alegro de que te haya gustado. India es una economía emergente sólo en parte (no va acompañada a la par de un cambio social).
No lo había mirado así, pero esos porcentajes que comentas me parecen bastante razonables. Quizá sea eso: Amargura, comprensión y esperanza a partes iguales. Buena aportación.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola María Teresa:

Gracias a ti por pasarte. La inquietud, como forma de sentirse vivos, de tener capacidad de asombrarse y descubrir nuevas cosas.
Lo de los Zaras, móviles, etc... habrá que convivir con ello es "ley de vida" o de las multinacionales, pero aún así , sabes que siempre habrá lugares para sorpenderse.
Gracias por venir y por contarnos tantas cosas interesantes.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Me alegro de que te haya gustado. Para mi, existen tantas realidades como puntos de vista. (admirable lo de tus hijos)Por eso, me gusta mirar, para no quedarme en una única realidad ni en la superficie de las cosas.
Gracias por ser tan fiel seguidora.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Primero, que hoy no te lleves berrinches con el futbol. Segundo gracias por venir tan asiduamente.

India es un pais de muchos contrastes y en Delhi se acentúan por la inmensidad de la ciudad. Me alegra mucho de que de que te haya gustado.
Un abrazo y a ver si nos vemos un día que pases por Madrid

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myr:

Gracias a tí, como siempre, por pasar por esta tu casa. Me alegro de que te haya gustado y cuando vayas a India (que seguro que lo harás) te gustará por los mil contrastes que encontrarás.

Cuando vengas a Madrid, nos tomaremos un café o dos si son pequeños como decimos aquí. Me hubiese gustado estar en barcelona co mo le dije a Josep Julian, pero esta es la época del año en el que más trabajo y lío tengo.

Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

NO hay como "diluirte" en el paisaje, ser uno más, (intentar) pensar como ellos, actuar como ellos... vivir como ellos, para entenderles, para Ser.
Gracias por compartir todo esto con nosotros.
Un abrazo.

Josep Julián dijo...

Gracias por compartir con nosotros ese instante de la vida que nos sucede a todos en que se nos cae el velo y empezamos a ver las cosas en lugar de mirarlas.
Muchas gracias por el regalo.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Ser, eso es precisamente. Javier.
Gracias a ti, como nsiempre, por pasarte y compartir estos ratitos.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep Julian:

Gracias a vosotros. Como dices, ver las cosas en lugar de mirarlas. Es mucho más enriquecedor.
Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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