martes, 10 de noviembre de 2009

No gracias

El post de ayer trataba sobre la caída de los muros. De todos los comentarios, saqué unas cuentas conclusiones que me han llevado a escribir este post.

La primera de ellas, es que hay una conciencia colectiva (la muestra es pequeña, pero es la que hay y para mi suficiente) de que son muchos los muros que quedan por derribar. Es decir, que queda mucho trabajo por hacer. La segunda, que la gente está hasta el gorro de estos muros e intuye, más o menos donde está el origen de ello: se habla de ambición, sentimientos, negativos, intereses. Incluso, se apuntó que el origen estaba en nosotros mismos, en los muros de la mente y el corazón, o en el miedo y la falta de confianza. Creo que todos los planteamientos son válidos. La tercera conclusión que saco es que a pesar de no estar conformes con la situación, cada vez que cae un muro se abre una puerta a la esperanza.

Hasta aquí, todo normal, hay una conciencia y una consciencia de que las cosas deben cambiar, si queremos que este lugar en el que vivimos sea mejor.

Todo esto viene a cuento de unas reflexiones que hizo Josep Julian comentando en su blog La inteligencia de las emociones en el que apuntaba lo siguiente: «Quizá estemos a las puertas de un sincretismo religioso, cultural, tecnológico, económico y, si se dan todas esas circunstancias, político de una magnitud que ni siquiera somos capaces de imaginar». En otros comentarios hablaba de cambio radical, de cambio en los valores. No puedo estar más de acuerdo con ello y con él. De hecho, creo que ya lo he mencionado en algún post: Estamos asistiendo a un profundo cambio que será tan importante como lo fue en su día la Revolución Francesa. No se cómo habrá llegado Josep Julian a formular esas reflexiones, pero me alegra que coincidamos. Yo, por mi parte he llegado a ella a través de vosotros, a través de amigos, de desconocidos cuyas iniciativas derriban o abren muros. Y la muestra, en este caso, es muy grande. Grande, nada bullanguera y muy preparada. Preparada en todos los órdenes: económico, social, filosófico. Ya está en marcha. De forma individual y en conjunto.

No será una revolución violenta, no se utilizaran armas, ni se asaltarán palacios, ni se alistará ni se utilizará la masa, como en las revoluciones caducas. Se usará la palabra, las convicciones y todo el arsenal de los valores humanos que corrían peligro de perderse para siempre. El grito de guerra será «No gracias».

Pensaréis que se me ha ido la cabeza, que es utopía y que ni de coña: daos una vuelta por Internet, por iniciativas de profesionales que se están uniendo, por las nuevas empresas que están apareciendo con un modelo de negocio diferente a lo conocido en el que no todo vale, por proyectos solidarios que se están multiplicando etcétera. Yo me estoy haciendo revolucionario y el «No gracias», cada día lo utilizo más. Creo que funciona, y desde luego, yo estoy más feliz. Os dejo un video de la película Cyrano de Bergerac que resume en menos de dos minutos esta estrategia revolucionaria.




14 comentarios:

Germán Gijón dijo...

Hola, Fernando:
fíjate en el detalle del minuto 1:50 en este vídeo que nos dejas. Quizá veas en ese detalle (en ese personaje) a todas aquellas personas que adquieren la convicción no por observación y reflexión propia sobre su entorno, sino que su "despertar" es por contagio.
Por cierto, el doblaje de Camilo García a Gerard Depardieu, soberbio.
Un abrazo, Fernando.

Katy dijo...

Estoy de acuerdo contigo Fernando, algo esta cambiando.El ambiente huele a aire renovado. Se estan fraguando las claves aun no explicitas pero yo tambien presiento que nuestro mundo está caduco y no tiene respuestas a tanto interrogante ni soluciones adecuadas. Esa conciencia colectiva sabe que el orden establecido no vale y cualquier dia amaneceremos bajo un sol que calentará de forma diferente a la humanidad.
Al menos esa es mi esperanza

Economía Sencilla dijo...

Yo creo que sí, afortunadamente, aunque parezca que nada se mueve y que todo está muy tranquilo a pesar de la crisis, sí que hay cierto movimiento social, quizás demasiado tranquilo y pacífico, quizás sea el clásico "cambiar para que todo permanezca igual", pero existe.

Curiosamente, ayer estaba viendo CNN noticias, y el discurso de Zapatero era bastante parecido a las ideas que se citan, en cuanto a los muros que todavía quedan por derribar, la revolución tranquila y pacífica que posiblemente tenga más arraigo que una violenta, etcétera. Así que el presidente también coincide en el planteamiento.

Un saludo
Pablo Rodríguez

Rafa Bartolomé dijo...

No podías haber elegido mejor vídeo para poder expresar lo que cuentas. Yo como todos los que comentan tu post también estoy de acuerdo en que algo está cambiando. Quizás no se ve pero se intuye. Camina lenta esta nueva situación, seguro que es mejor así para que arraigue, pero sin dilación. Tu post y los comentarios que como digo suscribo en su totalidad han hecho que esta mañana me sienta más alegre. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Germán:

Quizás sea eso que dices, que ese "despertar" es por contagio. Y cada día hay mas personas contagiadas. El doblaje, perfecto.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Eso es precisamente lo que se percibe, que el sol va a calentar de otra manera porque la gente sabe que el "Sol" que había no calentaba bien.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pablo.

Es eso, una especie de revolución silenciosa, pacifica, pero reflexiva, que no levanta la voz y que actúa sin que se note apenas, pero que poco a poco cambia las cosas.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Pues me alegra, valga la redundancia que esta mañana después de leer el post y los comentarios estés más alegre. De momento, la estadística dice que todos estáis de acuerdo.
Un abrazo.

Pd - El sábado iré a ver a Susana al teatro.

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Me he sonrojado con las referencias que haces sobre mis puntos de vista en tu entrada. Leo a Pablo que el presidente también lo ve como nosotros y que todos los comentaristas comparten esa opinión.
Por mi parte, sólo aclararte que mi postura es meramente intuitiva pero no deja de crecer en mi cabeza. Veo lo que está pasando a mi alrededor y saco conclusiones.
Me gustaría que acertáramos, que eso que tú yo y otros también intuyen se cumpliera, pero es más que probable que nos toque ser el eslabón de cambio y que no lleguemos a verlo fructificar.
Los que tenemos hijos en edad de empezar a luchar por su vida quizá lo vivamos en ellos. Ojalá.
Muchas gracias de nuevo y que sepas que para ser el último comentario que dejo hoy, me voy como Rafa, con una sonrisa a casa.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Empezar con un "no gracias" es un buen comienzo, pero sólo eso: un comienzo. Porque a continuación te dicen... "perdone, pero he dicho que SÍ", y entonces no te queda más remedio que claudicar. Por eso hacen falta segundos y terceros pasos que unan a los del "no gracias" hasta que a los "otros" no les quede más remedio que decir... "disculpe por haberle molestado".
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep Julian:

Creo que certezas no tenemos ninguno, pero intuiciones por lo que vemos, oimos y observamos sí. estoy convencido, y es una intuición, que si veremos ese cambio.
Y gracias, de nada, gracias a ti por enseñarnos tantas cosas. Sobre todo a pensar y a reflexionar.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Se a lo que te refieres, pero llega un momento en el que no hay que claudicar. Y así se lo hago ver a mis colaboradores, cuando se dejan impresionar por el nombre de una multinacional. Cedemos hasta lo razonable; las chulerias y las prepotencias para los que están dispuestos a decir Si gracias.

Se que podemos tener las de perder, pero barcos sin honra no merecen la pena.

Un abrazo

MaS dijo...

hoy en dia,y con este viento del norte...decir,
"no, gracias", tiene un precio exterior obsceno como poco, pero al cambio y en la bolsa de la patria interna, cuando uno apoya la cabeza en la almohada, y en el silencio oscuro de la noche se sonrie a sí mismo y se dice..."con un par"...eso, efectivamente, le podría causar al cuerpo la muerte de gusto casi instantaneamente.
Valor y al toro. Es lo que hay.
pd. un paso atras, ni para coger impulso.

un saludo, M.

Fernando López Fernández dijo...

MaS

Me ha gustado mucho el comentario. Esa sensación, de apoyar la cabeza en la almohada, no tiene precio.
Y sólo se consigue diciendo muchos no gracias.
Pd - Para atrás sólo si eres cangrejo o se te olvidó la cartera.
Saludos

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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