lunes, 9 de noviembre de 2009

Muros que faltan por caer

Se celebra hoy el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín: Sin duda, fue uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX en el que miles de alemanes recuperaron su libertad. En realidad, el Mundo, después de esa fecha fue un poco más libre o más justo, por lo que significaba esa división artificial de la  ciudad.

Un muro se puede construir por muchas razones. Para protegerse o defenderse de un posible enemigo, para delimitar espacios, dividir o separar personas, aislarse del resto del mundo, etcétera. Esto es así desde los orígenes de la humanidad. Los muros se construyen y se caen o los caen. Los reconstruyen y los destruyen. Se construían de piedra, de adobe, de hierro, de hormigón. No importaba la materia prima que se utilizara si con eso se conseguía uno de los objetivos citados arriba.

Ya hace 20 años que cayó el muro de Berlín, -¡Cómo pasa el tiempo, que de pronto son años! cantaba Silvio Rodríguez-. Y sí, ha pasado mucho tiempo; que no es malo. Lo malo es que no hayan caído muchos más muros en estos 20 años. Simples amagos, a lo sumo, provocados por intereses económicos. Eso es lo que me preocupa, que no vayan cayendo más. Soy conciente de que «Roma no se hizo en un día». Tampoco me he caído de un «Windows» y sé que para derribar algunos hace falta algo más que deseo y voluntad. Me refiero a esos muros que nacen de la ambición humana, de la política y del compadreo de los países más avanzados. Estos muros, como he dicho antes, se construirán y caerán, constantemente, como si de un bucle se tratase o un remake de la película del «Día de la marmota» en el que todos los días se vive la misma realidad.

Quedan muchos muros por caer; pero hay algunos que ya duran demasiado tiempo y no hemos sido capaces de hacerlos caer. Son aquellos muros que han sido construidos con lo peor de la naturaleza humana, muros de los que desconoces grosor, altura y longitud porque son invisibles al ojo humano, que no a su alma. Nos pasa como a Santo Tomás que si no lo vemos no lo creemos o lo ignoramos. O quizá es que no sepamos por donde empezar, o que los muros son infinitos y no podremos nunca derribarlos. A pesar de estar en el lado del mundo donde hay más recursos: Quedan muchos muros por derribar y a mi me gustaría poder celebrar no a los veinte años la caída de uno, sino no tener que celebrar nada porque no hay muros que derribar, como los de la pobreza, el hambre, el de las desigualdades sociales, del racismo, el del fanatismo religioso, el de la violencia… ¡tantos!

Sé que es utópico, que es necesario y que a mi me hace ilusión que vayan cayendo. Con esas tres premisas ¿cómo no voy a tener esperanza en ello? ¿Cómo no voy a aportar, aunque sea un poco para que caigan? Como dicen en mi pueblo «Torres más altas han caído»

Buena y esperanzadora semana.

20 comentarios:

Katy dijo...

Buenos dias Fernando aun quedan muchos muros por derribar,los de la pobreza, el hambre, el de las desigualdades sociales, del racismo, el del fanatismo religioso, el de la violencia… ¡tantos!
Pero el más dificil es el muro de las ambiciones del hombre que es el provoca estas situaciones. Buen post, a propósito de estos 20 años que cambiaron el mundo, pero no lo suficiente... Saber esperar como dices uno de mis refranes favoritos, "Torres más altas han caido" y lo vemos día a día. Son pequeños triunfos. Nada dura eternamente. Son retos que se nos ponen para ir superando estos obstaculos con nuestro trabajo e ilusión.
Buena semana para ti también.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

La ambición en si no es mala. El problema surge cuando esa ambición se convierte en gula y crea adicción. Eso es lo que ocurre, que el hombre no sabe medir y uego cuesta mucho controlarlas. pero como dices, los pequeñs triunfos también cuentan y ayudan.

Un abrazo

FAH dijo...

Decía Alejandro Dumas: "La esperanza es el mejor médico que conozco". Lo comparto igualmente porque son "los poetas los que mueven el mundo"; las utopías tiran de nosotros hacia adelante y nos permiten avanzar. buen post. abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Francisco:

Gracias Francisco.Me han gustado las dos frases (con las que estoy muy de acuerdo) Si no creyesemos en la utopia, como apuntas, no avanzariamos.

Un abrazo

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Creo que esos muros "invisibles" se han forjado bajo la estructura "piramidal"; el de abajo apenas conoce la enormidad del asunto y hasta qué esferas puede llegar.

Por eso si es importante un cambio en la base, en los millones de "granitos de arena" que la forman. Si la base cede, la pirámide se desestabiliza e incluso puede llegar a caer. ¿Lo malo? es que con su caída aplaste a muchos inocentes, otros "granitos de arena" que nada tenían, ni sabían, de lo que se cocinaba en las alturas. Es un riesgo, si...pero también es una luz de esperanza.

Intentemos dejar de ser "granitos de arena" en estos muros de ambición.

Un saludo, Fernando.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Grandísimo comentario. Yo creo que debería cambiar toda la pirámide, no solo la base(que son los que al final soportan todo el peso). Quizás entonces como dices, esos granitos de arena, serían bloques de piedra y la pirámide sería más baja y achatada. repartir el peso o equilibralo creo que se llama.

Un abrazo

María dijo...

Estoy de acuerdo en lo que dice Katy, que aún quedan muchos muros por derribar, no sólo el de la desigualdad, violencia, etc, sino también otros más cercanos como el de los sentimientos negativos, como el egoísmo, el odio, la envida.

Un beso.

Senior Manager dijo...

Fernando, creo que hasta que no empecemos a derribar los muros mentales que mucha gente tiene, no podremos seguir derribando los físicos... Los verdaderos muros están en la cabeza y en el corazón...no en la tierra como piensan todos.
Saludos
SM

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Gracias por pasarte. Si, son muchos muros los que hay que derribar, especialmente aquellos que están construidos con sentimientos negativos como apuntas.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Senior Manager:

De acuerdo con el planteamiento. Los muros mentales y los del corazón son realmente los que sostienen los físicos. Son esos muros invisibles que no vemos o nos cuesta derribar porque qizá todos tengamos nuestro propio muro.

Gracias por pasarte.
Un saludo

Josep Julián dijo...

Lo que demuestra la caída del muro de Berlín es que cuando se genera una expectativa (en ese caso, por lo que parece no buscada) las cosas acaban sucediendo.
La caída del muro se produjo porque nadie calibró el grado de malestar y eso fue nefasto para los que lo erigieron. Así se demuestra una vez más que cuando los cimientos están podridos los muros se tambalean y caen en cuanto alguien se decide a darle un empujoncito.
En esto sucede como con lo del elefante estacado que es el único que no sabe que está estacado a algo que no aguantaría su empuje.
Para que caigan los muros a los que te refieres no es que desconozcamos la fórmula, es que todavía creemos que estamos atados a una estaca.
Muchas gracias por recordánoslo.
Un abrazo.

Rafa Bartolomé dijo...

Sí, también cayeron los imperios. Al hilo de la frase de Silvio Rdg., uno de mis cantantes favoritos, no vendría mal recordar aquella otra canción sobre la muralla: "abre la muralla: al bien, a la honestidad, a la gente sana..." Me ha encantado tu post. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep Julian:

Recuerdo tu post del elefante estacado y como apuntas, es extraplobale a este caso. Todavía, no creemos en nuestras posibilidades reales de "tirar la estaca" , es decir, no damos con la fórmula, aunque sepamos que la estaca está carcomida. Sólo cuando se quiebra damos el paso, y no siempre.

Gracias a ti, por dar otro enfoque.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Gracas como siempre por venir. Me ha gustado la otra posbilidad que apuntas. La de abrir la muralla. ese podría ser un buen primer paso. Como decía Senior Manager, la muralla que tenemos que abrir es la de la mente y la del corazón. Solo así se podrán abrir las otras.
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
En forma de muros o de "abismos" la realidad es que cada vez estamos más lejos, más separados de personas, razas, países, continentes...y mira que nos venden que los móviles, los AVEs, etc. nos acercan más. Yo pienso que todo lo contrario.
Un abrazo.

Javier Trettel Buteler dijo...

Saltando de blog en blog, me cruzo con esta interesante reflexión: los muros!

Desde Córdoba, Argentina, estaré embarcando una experiencia de crecimiento y aprendizaje, mudándome a Zaragoza en febrero. Allí intentaré escribir, investigar y pensar, de que manera puedo aportar a la destrucción, o no construcción de muros.

Paradójicamente, decido contarte, estimado, que tristemente encuentro un gran muro, invisible, para poder entrar a vuestra hermosa patria, madre patria de mi patria (cuantas veces dije patria!!!).
A pesar de conseguir un visado como alumno en la Universidad de Zaragoza, el mundo, sus crisis, sus guerras y problemas, me hacen muy dificil la entrada a tu país, debido a portar una nacionalidad extra-comunitaria, para la bien lograda y ejemplificadora Unión Europea.Seguiré luchando para conseguir mi objetivo, que nadie me va a frenar, pero bueno, supongo que encontré un lugar de gente pensante, por lo menos, para hacer catarsis.

Buen blog!

Todo es más simple de lo que parece!

Fernando López Fernández dijo...

Hola javier.

Yo no soy tan pesimista, aunque si es cierto que paradojas de la vida, las cosas que inventa el hombre para estar más cerca a veces les aleja. Todo es cuestión de cómo utilizemos esas cosas. Si para cerrarnos o abrirnos.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier Brettel:

Bienvenido a Soul Business

Espero que tengas suerte y que los trámites administrativos o "barreras" se resuelvan, que seguro que sí, por lo que cuentas. Espero que tu estancia aquí te sea fructífera.
Un saludo

Germán Gijón dijo...

Hola, Fernando:
hay muros que ya son viejos y sólo son mantenidos por pseudoingenieros maquiavélicos. ¿Hablábamos en el artículo de Josep sobre la diversidad? Esa es una de las fuerzas más efectivas, canalizada por la información y la educación. Contra todo esto está luchando el guardián de las llaves, el mantenedor de muros, el que aflige hacia dentro y hacia fuera.
Irán cayendo.
Un abrazo, Fernando.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Germán:

Es curioso, pero en mi post de hoy, hablo tambien del de Josep Julian. Cierto que hay muchos intereses por parte de los guardianes de las llaves para evitar que caigan, pero como dices, irán cayendo.
Un abrazo

Soul Business

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