lunes, 23 de noviembre de 2009

De ofertas de empleo:

Tengo varios amigos en el paro; buenos profesionales a los que un día les dijeron adiós muy buenas: «la crisis, ya sabes como son estás cosas; la duplicidad de puestos tras la fusión nos lleva a reconsiderar tu trabajo, o la actual situación estructural de los mercados en el que nos movemos nos obliga a prescindir de tus servicios». Es decir: a la puta calle. No lo tienen fácil: alguno ya pasó los cuarenta con el cambio de siglo y otros lo pasarán con el fin de la década. Pero este post no habla de echar la culpa a nadie, ni de decir que malos son los empresarios (que no siempre tienen la culpa) ni pobrecitos los empleados (que algunos si tienen la culpa), sino de algo que mira que pasan los años y no dejo de alucinar: me refiero a las ofertas de empleo.

No hay más que echar un vistazo a las ofertas que aparecen en los periódicos o en los portales de Internet para darse cuenta de que lo de encontrar empleo está cada vez más difícil.

Unas veces porque los requisitos y perfiles que piden para un puesto determinado no concuerdan con la labor a desempeñar realmente; otras porque estas capacidades, habilidades o «skills» (palabra que se ha puesto de moda en los últimos años y que aparece en muchas ofertas sobre todo el de las multinacionales, que en si misma debe ser un requisito porque si no tienes «Skills» vas de cráneo) solicitados están sobredimensionados en exceso y otras porque no hay cristo que las entienda.

Ejemplos hay muchos: Desde aquella oferta donde se solicita una diplomatura en hostelería para pelar patatas y cortar verduras en un restaurante de batalla, a otra que da la sensación que el puesto está hecho para Macgiver o James Bond porque deben ser los únicos que si la lees bien, cumplen todos los requisitos; desde aquel puesto que exige una gran preparación y conocimientos (pongamos un ingeniero nuclear que se pasa el día en la central) y entre los requisitos imprescindibles encontramos el famoso «don de gentes» y «joven dinámico» como si eso aportase algo a la seguridad del negocio: un disparate.

Ignoro si hay un fallo de comunicación entre el departamento de Recursos Humanos y el área funcional de las empresas o si lo echan a cara o cruz para ver quien debe redactarlas, pero ocurre a menudo que viéndolas, más que un anuncio de una oferta de empleo, da la sensación de que están publicando un anuncio de despropósitos. También es posible, que los responsables de la elaboración de la oferta hayan hecho «un copia y pega» de otras ofertas, seleccionando las frases que parecen más atractivas o chulas o requisitos absurdos, que, más que aclarar, confunden al posible candidato. Afortunadamente no todo es así, y hay excelentes profesionales y empresas de selección que realizan un buen trabajo; pero por lo que observo, la mayoría de las ofertas de empleo no están diseñadas ni en el fondo ni en la forma por quien sabe de esto. Creo que se deja un poco a la buena de Dios este aspecto lo que sin duda lleva a un aumento de costes de selección (si el puesto no está bien definido pueden llegar miles de curriculums sin ton ni son) y a que los buenos profesionales no tengan ninguna gana de enviar un curriculum ni concertar una entrevista con la empresa oferente: sólo la desesperación les llevaría a ello: un desastre.

No soy un experto en Recursos Humanos, ni en procesos de selección pero tengo la sensación de que si se pusiese más cariño y cuidado a la hora de redactar el anuncio se evitarían muchos sinsabores, muchas frustraciones: Ganarían todas las partes.


15 comentarios:

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Interesantísimo este tema que, además, en el blog de Pablo Rodríguez "Economía Sencilla", se ha tratado más de una vez y para mi, que ya entré en el club de los 40, es de "vital interés".

Lo que más destaca en las ofertas de empleo (casi en su mayoría) es la "sobrecualificación" que "exigen" para un puesto de trabajo. Digo "exigen" porque también en la gran mayoría hay una nota que dice "absténgase si no cumple con todos los requisitos".

Creo que a nadie se le escapa el esfuerzo, al menos mediático, que hacen los gobiernos (de ahora y del pasado) por fomentar la Formación Profesional, con sus ciclos medios y superiores. Pero cuando vas buscando empleo lo que piden son licenciados, aunque sea para realizar un trabajo más acorde con otro tipo de titulación.
De tal manera tenemos dos mensajes distintos: uno que "dignifica y valora" la titulación de formación profesional, al menos de cara a la galería, y otra que solo pide universitarios.
¿Qué hacemos? "Será mejor estudiar algo en la universidad que, al menos, para ser aux. administrativo me cogerán antes". Este es el pensamiento general.

El tema está en pedir, cuanto más mejor; "carnet de conducir y vehículo propio" para un contable y te preguntas si es que tienen los libros de contabilidad en un lado de la ciudad y los ordenadores en otro.

Pero hasta aquí hemos llegado porque no hay límites, "pedimos por lo alto, que siempre nos puede servir tanto para un roto como para un descosido y lo tenemos del tingo al tango, con su coche, sus reparaciones, su gasolina, seguro y multas y a frotarnos las manos".

Y todo ésto sin mirar aún si un candidato está mejor o no capacitado para hacer el trabajo. Porque la experiencia, que dicen que es un grado, sólo se consigue con tiempo y el tiempo nos lleva a los 40 y a los 40 no te quiere nadie, tengas o no tengas estudios, experiencia o unas ganas terribles de poder seguir en la brega. Sin hablar de las necesidades, que también las hay porque a esa edad tener familia, hipotecas u otras obligaciones es parte de la idiosincrasia de un/a "cuarentón/a".
Dices que deberían poner un poco más de "cariño" al redactar las ofertas. Yo diría que deberían poner un poco más de "honestidad" y antes de "excluir" a nadie deberían "valorar" el conjunto.

Un abrazo, Fernando.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Si de algo sé es de esto. Al cabo el año trabajamos con cerca de ds mil personas desempleadas y la verdad, esto es un drama. Pero me quiero concentrar sólo en un tema: la sobrecualificación. María comenta una opinión muy extendida: "...será mejor estudiar algo en la universidad que, al menos, para ser aux. administrativo me cogerán antes". Esto es un gravísimo error que comenten las empresas (entre otros muchos, claro) ya que la sobrecualificación en un puesto sólo genera frustración. Un licenciado en un puesto administrativo no agunta ni un año. Otra cosa es que se tenga que quedar porque no le queda más remedio. Además es un topicazo, porque no está cualificado para ese puesto.
En fin, se dice que las organizaciones funcionarían mejor si consiguiésemos poner a cada persona e el puesto que más se adapta a sus cualidades. Pues empezar así es un muy mal comienzo.
Un abrazo.

Katy dijo...

Hola Fernando, me encanta cuando te expresas coloquialmente, porque aflora tu personalidad.
Muy descriptivo y sobre todo objetivo. Estoy de acuerdo que es así. Tenemos muchos amigos asi, que después de la 40 se prescinden de sus servicios. (pero antes de la crisis también) Y los ejemplos de los requisitosa que piden son geniales:-) A veces también leo la ofertas aunque de momento en casa no tenemos ese problema. hay curro todavía.
¡Buen análisis!
Un abrazo y feliz semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola María Hernández:

El tema de la sobrecualificación está haciendo mucho daño. Coincido contigo y con Javier en que es un gran error. También el que pidan licenciados para determinados trabajos que no lo requieren. Yo creo que muchas veces se pide por pedir o para hacer cribas previas , sin atender a la cualificación o a la experiencia. Estoy de acuerdo también en que la experiencia, la dan los años, y es triste, que la vida laboral de una persona esté prácticamente acabada a los 45. La prueba es que, como dices, a partir de los 40 todo se complica para encontrar trabajo: Si no te prejubilan antes.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Apuntas una cosa muy interesante: La frustracción como resultado de la sobrecualificación. Ocurre mucho.Por poner un símil futbolístico es como si contratases un buen delantero centro para utilizarlos de defensa. Podrá hacerlo bien, pero se sentirá desaprovechado y no podrá mostarr su talento, aunque cumpla con las labores defensivas. Lo que dice Maria, es cierto, se tiende a pensar que un título abre todas las puertas, y puede ser cierto, pero también las abre a las frustracciones., habida cuenta, además de cómo está la formación, que ese es otro cantar.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:
Gracias por tus palabras. Descriptivo puede ser: objetivo, desde mi subjetividad. A partir de los 40 con crisis o sin ella, se está nos guste o no en la fase final de la vida laboral. No quiero ser alarmista, esto siempre ha ocurrido. Lo que ocurre que antes, las prejubilaciones eran sobre los 60 años, luego sobre los cincuenta y pico y ahora están en muchos casos en los 45 -47 años. A estas edades, es muy difícil encontrar otro trabajo y la experiencia y formación adquirida con el tiempo no es muy tenida en cuenta en muchas empresas.
Un abrazo y feliz semana

Fernando dijo...

Hola Fernando:

Gran post, me ha gustado mucho. Estoy muy de acuerdo con todo lo que dices. Cuando a mi me ha tocado buscar a un profesional cualificado, sí que he exigido determinada formación, pero lo cierto es que nunca he desechado un currículum a priori por falta de experiencia o por falta de don de gentes. Creo que es muy importante la entrevista personal, el cara a cara, las sensaciones que te transmite esa persona.

Desgraciadamente, muchas veces se hacen cribas de currículos en las empresas por aspectos que se pueden educar o adquirir, obviando a menudo otros factores mucho más diferenciales y valiosos a largo plazo, sólo perceptibles en la entrevista personal y a veces ni si quiera en ella.

Estoy muy de acuerdo contigo también en otro problema que has señalado: la titulitis está derivando en que pidamos gente híper cualificada para puestos que no lo requieren.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Gracias por pasarte. Como dices, la entrevista personal es fundamental. Descubres muchas más cosas que en el CV. (lo que llamas sensaciones)que no se ven en el Cv. Además, hay habilidades o capacidades que se pueden adquirir y que no las da el título sino el día a día.

Un abrazo

Germán Gijón dijo...

Hola, Fernando:
yo no entiendo de esto, pero es posible que la abundancia de sobrecualificaciones en las empresas genere un torrente de deserciones una vez la crisis vaya menguando y el mercado comience a moverse. Hace un tiempo, en algún artículo comentaba que muchas empresas van a quedar matriculadas por aprovechar estos tiempos para reducir innecesariamente su personal (no son todos los casos, pero sí algunos). Ese va a ser otro de los temas que pasen factura: contratación de gente con una remuneración ajustadísima y en su caso muy por debajo de su nivel, aprovechando las circunstancias. Creo que los casos de súbito abandono se darán, y puede que mucho.
De nuevo, una fotografía de la realidad actual.
Un abrazo, Fernando.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Germán:

Puedes tener razón.Yo creo que en el futuro cuando esto despegue, mucha gente abandonará sus empresas buscando una oportunidad mejor; pero también las empresas serán más cuidadosas a la hora de elegir.

En fin,el cuento de nunca acabar

Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Mi esposa se quedó en el paro con cincuenta y nueve años, así que ya me contarás. Sigue animada, enviando curriculos y haciendo alguna que otra entrevista. Quien lee esos curriculos y quien la ha entrevistado no sabe lo que se está perdiendo por no contratarla Supongo que de esto hay mucho por ahí. Vendrán tiempos mejores sin duda.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Estuvimos hablando de ello el día del teatro tu mujer y yo un buen rato. Ella sabe que es difícil, pero sigue teniendo ilusión y eso es muy importante. Vendrán tiempos mejores, ya lo verás.
Un abrazo

Josep Julián dijo...

Hola Fernando:
Antes te había dejado un comentario aquí pero los dioses de la informática lo han mandado a tomar viento. Lástima porque me había salido muy majo, pero en fin, a ver qué tal sale ahora. Decía que tengo la sensación de que nos estamos olvidando de algo sumamente importante y es que no es lo mismo buscar candidatos en momentos de mucha oferta que a la inversa, cuando hay mucha demanda y las empresas de selección se ven obligadas a arrancar candidatos de las sillas en las que están.
En estos momentos las empresas se han dado cuenta de que pueden elegor entre muchos y por eso elevan las demandas de los perfiles (por otra parte, siempre algo inflados) porque esperan obtener candidatos muy buenos a precios muy razonables y también pensando en que les aportarán otros conocimientos no necesarios para el puesto pero sí para la empresa. Ya se sabe que las empresas buscan beneficios directos y marginales.
Por otra parte están las empresas de selección que, en estos momentos de vacas flacas están ansiosas de quedar como un marqués delante del cliente presentando candidatos de toma pan y moja. En estos momentos no es posible hacer otra cosa y por menos se quedan sin cliente.
Para acabarlo de aliñar está el propio candidato que está dispuesto a desplegar todos sus encantos para que le contraten aún siendo plenamente consciente de que lo que le demandan está muy por debajo de lo necesario y de sus conocimientos.
En cualquier coyuntura económica el que lo pasa mal es el que "sólo" tiene los conocimientos para el desempeño del puesto y ahora esos pobre no pueden competir con los de más pedigree.
Y si encima estás en una edad "delicada" más vale que seas muy pero que muy bueno para que, al menos, te concierten una primera entrevista.
Bueno, a ver si ahora entra.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep Julian:

Los dioses de la informática conjuran siempre. A veces me pasa en tu blog y en el de Javier y Rafa, a menudo, es decir casi siempre, en el de Pablo.

Pues es que tienes razón. Yo no me había olvidado de ello, y se que la ley de la oferta y la demanda funciona siempre. Más en este caso.

Estoy de acuerdo que exigencias y curriculums se inflan demasiado. Yo desde hace mucho ni inflo exigencias cuando he necesitado a alguien, y mi cv se va desinflando con la experiencia, aún a sabiendas de que el único pedigrí que tengo es el de "pal" , es decir el de perro viejo, que en estos tiempos sirve de poco.

Lo que me fastidia no es por mi (cuando era más joven si) sino por las falsas expectativas que se generan a ambos lados.

Un abrazo y formidable tu post de hoy

Fernando López Fernández dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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