lunes, 19 de octubre de 2009

¿Es bueno ganar tiempo?

Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído. El zar era caprichoso, autoritario y cruel (cruel como todos los que enmarañan por demasiado tiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón mandó a buscar a su sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.

Nadie contradecía al emperador de todas la Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí su muerte.
Cuando, cayó el sol un guardián le llevó al sastre la última cena, el sastre revolvió el plato de comida con la cuchara y mirando al guardián dijo – Pobre del zar.

- El carcelero no puedo evitar reírse - ¿Pobre del zar?, dijo. Pobre de ti, tu cabeza quedará separada de tu cuerpo unos cuantos metros mañana por la mañana.

- Si, lo sé pero mañana el zar perderá mucho más que un sastre; el zar perderá la posibilidad de que su oso la cosa que más quiere en el mundo aprenda a hablar.

- ¿Tú sabes enseñarle a hablar a los osos?, preguntó el guardián sorprendido.
- Un viejo secreto familiar... – dijo el sastre.

Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento:

¡El sastre sabía enseñarle a hablar a los osos!

El zar se sintió encantado. Mandó rápidamente a buscar al sastre y le ordenó:

-Enséñale a mi oso a hablar.

- Me gustaría complaceros, pero la verdad, es que enseñar a hablar a un oso es una ardua tarea y lleva tiempo... y lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo...

-El zar hizo un silencio, y preguntó ¿cuánto tiempo llevaría el aprendizaje?

- Bueno, depende de la inteligencia del oso... Dijo el sastre.

- ¡El oso es muy inteligente! – interrumpió el zar. De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.

-Bueno, musitó el sastre... si el oso es inteligente... y siente deseos de aprender... yo creo... que el aprendizaje duraría... duraría... no menos de...... dos años.

El zar pensó un momento y luego ordenó:

- Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras tanto tú entrenarás al oso. ¡Mañana empezarás!

- Alteza - dijo el sastre – Si tú mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estaré muerto, y mi familia, se las ingeniará para poder sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, yo tendré que dedicarle el tiempo a trabajar, no podré dedicarme a tu oso... debo mantener a mi familia.

- Eso no es problema – dijo el zar – A partir de hoy y durante dos años tú y tu familia estarán bajo la protección real. Serán vestidos, alimentados y educados con el dinero de la corte y nada que necesiten o deseen, les será negado... Pero, eso sí... Si dentro de dos años el oso no habla... te arrepentirás de haber pensado en esta propuesta... Rogarás haber sido muerto por el verdugo... ¿Entiendes, verdad?

- Sí, alteza.

- Bien... ¡Guardias! - gritó el zar –Que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños. Ya... ¡Fuera!

El sastre en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras musitaba agradecimientos.

- No olvides - le dijo el zar apuntándolo con el dedo a la frente – Si en dos años el oso no habla...

Cuando todos en la casa del sastre lloraban por la pérdida del padre de familia, el hombre pequeño apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalos para todos. La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes había sido llevado al cadalso volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante...

Cuando estuvo a solas el hombre le contó los hechos.

- Estás loco – chilló la mujer – enseñar a hablar al oso del zar. Tú, que ni siquiera has visto un oso de cerca,
¡Estás, loco! Enseñar a hablar al oso... loco, estás loco...

- Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora... ahora tengo dos años... En dos años pueden pasar tantas cosas en dos años.

En dos años... – siguió el sastre - se puede morir el zar... me puedo morir yo... y lo más importante... por ahí el ¡oso habla!

Esta historia, que no sé de quien es, siempre me ha parecido lo que yo llamo una historia dilema. Es decir, no sé muy bien si el relato es un canto a la esperanza o, es una forma de alargar lo inevitable; no tengo nada claro que el motivo por el cual el sastre cuenta semejante trola sea debido a que está convencido de que se puedan arreglar las cosas (la esperanza) o a que el tiempo como decía Cervantes suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades (ganar tiempo). Y me parece un dilema porque pueden ser válidos o falsos los planteamientos.

Imaginémonos el día a día en una empresa, o en una relación. Sólo hay que cambiar un poco el argumento. Y en lugar de poner sastres, reyes, carceleros y osos, pongamos mercado, gestión, capital y lo que querías - que lo bueno de Soul Business es que cada uno puede reinventar el post a su gusto- y pensad en esa empresa que está condenada al fracaso porque todos los indicadores así lo dicen. O, – para los que los temas relacionados con empresas os la traen al pairo- imaginad esa relación de pareja que está al borde de la ruptura.

¿Creéis que es bueno ganar tiempo? ¿Creéis que habría que hacerlo sabiendo que las posibilidades son escasas? ¿Estarían basadas vuestras reflexiones en la esperanza, en la confianza o en el azar, el tiempo o a ver que pasa? Complicado verdad. Sobre todo cuando escuchamos frases del tipo «Mientras haya vida, hay esperanza», «El tiempo lo cura todo» «No hay mal que cien años dure», y a la vez vemos como empresas caminan hacia el precipicio aumentando los problemas y los daños colaterales; o vemos como muchos matrimonios, muchas parejas viven en la infelicidad o se rompen de forma muy trágica precisamente por confiar en el tiempo. ¿Tiempo para rectificar y cambiar o tiempo para alargar?

También, claro, está la otra perspectiva ¿Qué hubiera pasado si no se hubiese dispuesto del tiempo? ¿Cuántas empresas o personas hubieran solucionado sus problemas?

Un dilema, al menos para mí. ¿Ganar o no ganar tiempo?; esa es la cuestión.

16 comentarios:

FAH dijo...

Creo q se le puede dar otro enfoque. Creo q la historia no sólo habla de "tiempo" sino de "creatividad", una herramienta clave para encontrar soluciones a los problemas del día a día. En "La vida es bella", de Roberto Benigni, hay muchos ejemplos, donde gracias a la capacidad de ver la realidad de manera desacostumbrada se consigue salvar los escollos. salu2.

Fernando López Fernández dijo...

Si, asi es Francisco. Como he dicho es lo bueno de los post de Soul Business; que cada uno puede hacer el enfoque que quiera. Y éste que haces me parece tan válido como el que se ha publicado. Como dices en tu post de hoy, no todo es lo que parece y se puede mirar desde varias ópticas.

Un abrazo y gracias por aportar otra mirada.

Katy dijo...

Efectivamente Fernando creo que siepre es bueno ganar tiempo. Lo malo sería que hubiese otros que se les ocurriese lo mismo: Decir que saben enseñar a hablar al oso. Que es lo que pasaría en una empresa. Todas las grandes empresas en general tienen grandes salvadores e ideólogos que a menudo las llevan a la ruina. En el caso del hombrecillo condenado a muerte penso lo que yo pienso: El pasado no me sirve, el futuro no me pertenece y solo tengo el hoy.
No tenia nada que perder todo era ganancia.
!!Algunas veces el tiempo puede ser hasta bueno aunque es el mal por excelencia, ya que tarde o temprano acaba con todo.
Un abrazo.
Vaya parrafada la mia hoy. Sorry :-)
Feliz semana

Germán Gijón dijo...

Hola, Fernando:
Como ha dicho Francisco, yo entrelazaría los dos recursos. Cuando todo indica que estamos abocados a lo inevitable (a que nos corte el zar la cabeza) habrá que echar mano de la creatividad tratando de ganar tiempo para ello. Siempre es bueno intentar obtener soluciones alternativas (Alteza: hemos descubierto que el oso sólo puede aprender inglés, por lo que son necesarios dos añitos más para un curso en Dublín. Ah, no se olvide de mi familia por otros dos añitos, ¿vale?)
Un abrazo, Fernando.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy.

"El pasado no me sirve, el futuro no me pertenece y solo tengo el hoy". Me gusta el planteamiento. Pero ¿ cuántas veces ese ganar tiempo emperora las cosas?
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Germán:

Me gusta el planteamiento que estáis haciendo todos. La búsqueda de soluciones y alternativas cuando todo parece perdido es un síntoma muy positivo. El problema, como le he dicho a Katy aparece cuando no hay ni voluntad de búscar esas soluciones (lo que ocurre muchas veces) esperando que las cosas se resulevan por si solas.

Un abrazo

Alberto Barbero dijo...

Acabo de llegar de visitar a un empresario haciendo el papel del sastre. Los impagos y la falta de crédito se han acumulado a lo largo de todo el año y es como si tuviera la gillotina a la vista.

Sin embargo también me cuenta cómo en su entorno hay muchos a quienes ya les han cortado la cabeza y otros que no hacen otra cosa que lamentarse mientras caminan hacia el patíbulo.

Él, que a veces también decae, está -a la vez que intentando mantener el tipo delante del zar- haciendo viajes y dedicando tiempo a desarrollar varios planes alternativos. Está sufriendo, a veces quizás huyendo hacia adelante, pero se mantiene vivo y es posible que encuentre su manera de enseñar inglés al oso.

Aunque también es posible que cuando pasen los dos años el oso no haya aprendido...

Si lo consigue, lo analizarán como caso de éxito a reproducir en los libros de gestión y a emular. Si no, nadie se acordará de él. Pero por otro lado hay algo en la naturaleza humana y en la de las organizaciones que nos hace tender a superarnos. Y quizás sin ello, estaríamos renunciando a nuestra naturaleza.

Creo que ahí está el dilema: en que nuestra naturaleza es doble: por un lado nos pide ser creativos y superarnos y, a la vez, el miedo y la comodidad nos piden lo contrario. Yo pienso que el "eros" es cada vez más fuerte que el "thanatos".

Fernando López Fernández dijo...

Hola Alberto:

Es cierto que hay miles de sastres hoy intentando que el oso hablé ingles. Todos estamos sufriendo de alguna manera y no queda otra que luchar o huir hacia delante siempre que sepas que hay una oportunidad, aunque sea mínima. Si no es así, es prolongar la agonía.

Creo que como apuntas, la naturaleza humana es doble, y de ahí el dilema. Por último, siempre preferiremos el amor a la muerte.

Grcias por participar y saludos.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Yo distinguiría entre "ganar tiempo" y "dejar pasar el tiempo". En el primer paso se supone que estás haciendo algo (gestionando) para conseguir tus objetivos, es decir, vas a tener tiempo para idear cómo salir definitivamente del problema. En el segundo lo que haces es retrasar lo ineludible, es decir, va a pasar el tiempo y a menos que "pase algo" terminas en el cadalso.
¿Y en la vida? Pues igual.
Opino.

MaS dijo...

Buenas tardes,
perdonad que mi respuesta sea:
no.
(y pido disculpas porque empezar negando..hummmm)
ni el tiempo se puede ganar, ni aunque así fuera...siempre nos quedaría responder a lo mejor ¿para qué?. Así que, invertir sí, pero tirar la pelota fuera para que me de tiempo a pensar sobre la marcha...
vamos que pensaba que al final del cuento ibamos a leer que el oso acabaría sabiendo comunicarse, lo cual no es más (caramba! ni menos,) que domesticarlo...
Fin.
un saludo cordial,
María.

Rafa Bartolomé dijo...

Creo que como el tiempo es algo tangible será bueno que lo ganemos, pero está claro que para vivirlo, no para pasarlo.
Un abrazo

Josep Julián dijo...

Menudo dilema. La historia, planteada en términos de empresa tendría finales distintos según la cultura imperante. Por ejemplo, en Estados Unidos que son muy prácticos, dejarían caer la empresa y a otra cosa mariposa pero eso es debido a que junto a que son muy prácticos también son capaces de crear nuevos sueños, nuevas capacidades.
Si eso ocurriera en esta parte del mundo, no sólo que pediríamos el aplazamiento de la condena sino que hasta preferiríamos empufar a nuestros proveedores con tal de negar la evidencia del fracaso porque así somos. Nos gusta más aparentar ser que ser. Bueno, a nosotros y a los bancos que nos prestan.
Saludos.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:
Ese era un poco el planteamiento que quería hacer señalando en el post un poco la respuesta al dilema, aunque otros comentaristas han aportado unas perspectivas muy interesantes entrelazando el post con la creatividad, enfoques positivos del asunto y la esencia de la naturaleza humana.
La vida, como apuntas, es igual. Gestionar o solucionar o retrasar lo ineludible.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola María.
No hay que pedir perdón por dar una opinión (aunque empiece por no). Muchas veces digo que es el tiempo quien nos maneja a nosotros y no al revés. La expresión de ganar la utilizo en el sentido de disponer de él. Si lo podemos hacer existen muchas posibilidades para utilizarlo. Y eso pasa por tirar la pelota fuera cuando no te queda más remedio. Depende de cómo la tires será provechoso o no.
Buscaremos la segunda parte del cuento para saber si el oso finalmente habló.
Un saludo y gracias por pasarte.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa

Yo creo que más que tangible o medible el tiempo es relativo. Para quien lo vive no piensa en medirlo. Es decir, “no piensa en ello”. Quien sólo lo pasa suele estar pendiente de él y lo que generalmente hace es esperar a que pase.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep Julian
Posiblemente fuese así, como dices. Son formas diferentes de entender los negocios, para bien y para mal. Pero también creo que los dos modelos cada vez están más cerca. Lo que cambia, es la forma, por decirlo de alguna manera, de expresarlo (en todos sitios cuecen habas).
Me ha gustado lo de que nos gusta más aparentar ser que ser. Estoy de acuerdo. También en lo de los bancos.
Un abrazo

Soul Business

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