miércoles, 28 de octubre de 2009

Ainhoa y Marta

-Por si acaso-, le han dicho a Milagros, nuestra recepcionista. Han llegado a última de hora de la tarde. No las he visto, pero he escuchado de fondo su juventud y sus sonrisas. Un poco más tarde, Milagros me ha traído sus curriculums. Los he apartado un poco porque aún debía terminar unas cosas, pero unos minutos antes de salir les he echado un vistazo. No porque tengamos la intención de contratar a nadie, que a día de hoy no podemos, sino por esa alegría que se escuchaba cuando han estado en la oficina. Apenas un minuto, pero suficiente para que me interesase por ellas, por la ilusión con la que han entregado su historial. Un historial de recién licenciadas (en audiovisuales y comunicación), sin más experiencia que su ganas de trabajar, sin más padrino que el centro donde estudiaron. Curriculum con foto fotocopiada; curriculum virgen de aciertos y derrotas, de logros y de mentiras; curriculums inmaculados.

Será por el otoño, pero mirando sus fotos, me he acordado de cuando empezaba yo, de cuando me ponía un traje y una corbata e iba a entrevistas con más miedo que vergüenza, con más ganas que conocimientos, con más ilusión que esperanzas. Al final, tuve oportunidades. Unas las aproveché, otras las desaproveché y otras cambiaron mi vida siendo todo ello el resultado de lo que soy hoy.

No sé cuánto tiempo tardarán en encontrar trabajo, ni que pasará cuando lo encuentren y pasada la euforia inicial del sueldo, se empiecen a dar cuenta de que a veces el que más vale no es el más reconocido, que depende de donde y con quien den, su vida laboral puede ser fantástica o un infierno, que a veces surgen enemigos sin buscarlos, pero también aliados y ángeles de la guarda que velarán para que nada les ocurra. Descubrirán lo que significa una palmadita en la espalda y una patada en el culo. Que muchas veces sus ideas y sugerencias acabarán en la papelera o en boca de otros que se apropiarán de ellas. No entenderán por qué a D. Manuel, que ya ha cumplido los cincuenta le despiden. Se quedarán mudas y tristes, sin saber que decir o hacer, como ocurre en los funerales, cuando le vean recoger sus cosas y abandonar contrariado la oficina. Luego les tocará a otros y vendrán otros nuevos. A partir de ahí ya tendrán muy claro que en las empresas también se hace política y que las conversaciones de pasillos son pequeñas conspiraciones que acaban en revoluciones; que intentarán que se mojen, y que siempre habrá alguien que quiera romper su neutralidad para utilizarlas.

Cuando se quieran dar cuenta, habrán pasado muchos años y comprobarán que ya no son aquellas jovencitas llenas de ilusión que una tarde de otoño iban llamando a las puertas de los trabajos con la esperanza de sentirse útiles y orgullosas, de formar parte de un equipo, de realizarse y de poner su pequeño granito de arena en la sociedad o en su autoestima.

Pero no todo será malo. Si mantienen esa ilusión conseguirán que cada día sea una oportunidad para aprender; para saber que el esfuerzo y la pasión son los caminos para alcanzar el éxito, que no es más que la satisfacción personal de estar a gusto con uno mismo. Tendrán la ocasión de conocer gente estupenda, de hacer amigos y, quien sabe, si de conocer el amor de su vida.

Es posible, incluso, que puedan acabar una y otra vez en el paro, porque tal y como está el patio ni los amores ni las colocaciones (como dicen los de Gomaespuma) son para toda la vida.

Esa ilusión,- me hubiera gustado decirlas-, no la perdáis nunca. Será vuestra mejor carta de presentación y vuestro salvavidas cuando parezca que todo está perdido. Os lo dice un experto en derrotas.

- Por si acaso- me he dicho, estos curriculums me los guardo.


23 comentarios:

Katy dijo...

Que post más tierno y humano Fernando. Me has hecho retroceder en el tiempo. Ojalá todos tuviéramis esa mirada de compasión con la gente. De ver no el papel con un historial, sino a la persona entera con sus sentimientos, e ilusiones. La segunda parte descubre toda una filosofía de la vida.
Me ha encantado y me ha llegado.
Somos el resultado de nuestras experiencias y ojalá las de ellas como la de muchos jóvenes de hoy sea más positiva que negativa.
Mi abrazo de siempre

Maria dijo...

Hola :)
Me he acercado a tu post de hoy por recomendación muy especial de alguien especial.
Según iba leyendo, por mi cabeza pasaban imagenes, y de mi interior surgían sentimientos que se iban acoplando a tu reflexión.
Cuánto me hubiese gustado encontrarme en mi vida laboral con una superior o jefe como tu, que como bien dice Katy no solo te fijas en lo que pone un papel, sino en la persona.
Enhorabuena por tener esos sentimientos y deseo que cada vez te enriquezcas más como persona que en realidad eso es lo que debería contar al final.
Un beso y un sicero y cordial abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Me alegro de que te haya gustado. Así es Katy, somos el resultado de nuestras experiencias. y yo esperpo que estas sean positivas.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Gracias por pasarte. No te creas, María, también tengo mis días malos.

Un abrazo

Economía Sencilla dijo...

Genial, Fernando, así como quien no quiere la cosa has hecho un estupendo resumen de lo que es la vida laboral de mucha gente.

Por cierto, muy buena también la entrevista en la página de Francisco Alcaide, las preguntas son muy intersantes y las respuestas más aún, enhorabuena.

Un abrazo
Pablo Rodríguez

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pablo:

Gracias por pasarte y por tus comentarios. Así es, la vida laboral de muchas personas acaba siendo muy triste si no le ponen remedio

Un abrazo

MaS dijo...

Yo no bebo Coca Cola (soy más de cervecita, cañita, sevillana, madrileña,...), pero la alegría de vivir que acompaña a tan gaseosa bebida es lo que falta en nuestro día a día.
Suelo decir a los que me escuchan: ¿Quién no quiere a su lado a alguien sonriente, vital, energico, con ganas de todo,e inmensa alegría de vivir?
Yo, si pudiera, tambien guardaría bien sus curriculos.
Si además de sensible, eres el jefe de la 23... voy redactando una carta de presentación!
Saludos, M.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Coincidimos en eso, yo también soy más de cañita, y me gusta rodearme de gente alegre. Avinagrados ya hay muchos por el mundo. ¿jefe de la 23? No sé que significa.

Saludos

MaS dijo...

homenaje a los blogueros (II): en la pregunta 23 haces la mejor definicion de por qué se distingue un buen jefe que he leido en mucho tiempo!!!
pues,... cañita será.
un saludo,M.

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Con qué claridad has sabido retratar la vida laboral.

Muchos vamos ya en camino de ser D. Manuel, el de 50...y me pregunto qué cantidad de ilusión, alegría y sonrisas serán necesarias para que alguien crea en nosotros.

Hoy en día, la mayor parte de la vida laboral, la pasas en ese "limbo" donde no cuenta la ilusión que pusiste, ni las alegrías...solo miran de reojo la fecha de tu cumpleaños ("No se yo, igual ya es hora de darle la "blanca" a Manuel").

El primer empleo llega cada vez más tarde y tu peregrinaje hasta encontrar cierta estabilidad te puede llevar a los 35 años, fácilmente. De ahí, a los 45..esa edad marcada por la idea "mayores de 45, parados de gran duración", solo distan 10 y, en cambio, te quedarán más de 20 para la jubilación.

Por la cuenta que nos trae deberemos mantener la sonrisa, eh?... a toda costa, aunque se nos marquen las "patitas de pollo".

Me ha encantado tu post, Fernando...volveré a leerlo, al menos, un par de veces.

Un abrazo.

NOTA: para los más jóvenes, darle "la blanca" a alguien era sinónimo de licenciarse de la mili.

Fernando López Fernández dijo...

@ Mas - Gracias por la acalaración y tus comentarios.

@María Hernández - habrá que seguir sonriendo. La cronología que has hecho es perfecta. A mi me da mucha pena como están prejubilando con 45 y 47 años, también como la incorporación al mundo laboral se hace más tarde. Con lo cual, objetivamente sólo de los 30 a los 40 hay cierta tranquilidad.

Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Por un momento creía que hablabas de mi. Bromas aparte, creo que describes muy bien los sentimientos de toda una generación de "currelas" que nos hemos (o se están) buscado la vida de otra manera a cómo la hacián las generaciones anteriores. La ilusión y su mantenimiento es clave en todo esto. Vital. Desgraciadamente veo alrededor mío demasidas personas que la han perdido. Pero, ¡qué narices! No síempre es la culpa del jefe o al menos no toda. En ese proceso seguramente todas las partes tenemos algo de culpa. Como en toda pareja, la llama se mantiene viva si las dos partes "se lo curran".
Genial.

Fernando López Fernández dijo...

Ja ja Javier.

Como dices, no siempre es culpa de los jefes, todas las partes deben currarselo. Eso si, siempre manteniendo la ilusión.

Un abrazo

Germán Gijón dijo...

Bravo, Fernando.
Lo que distingue a los jefes de los tecnócratas es lo que reflejas en el artículo. Además de ser un "canto" al ánimo y a la perseverancia, llamas la atención sobre el valor diferencial positivo de las personas.
Oye, a mí no me importaría volver a tener jefe... si le enseñas unas cuantas lecciones, campeón.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Germán:

Me ha gustado eso del diferencial de las personas. Para mi, y reconozco que no se de recursos humanos, la ilusión, el ánimo y la persevarancia es o que marca la diferencia. Por otro lado, a día de hoy yo sólo tengo jefes: empleados, clientes, colaboradores, accionistas, y a ellos me debo, dentro de unos límites. Por supuesto.

Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Me ha encantado. Harás bien en no desprenderte de los curriculums de esas dos chicas que tan ilusionadas están. Aunque pensando lo bien, ¿no tienes la posibilidad de indicarles que lean tu post? Seguro que las resulta beneficioso. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Pues no se si para leer el post, pero las escribiré seguro. Al menos para darles ánimos.

Gracias por la sugerencia

Josep Julián dijo...

En uno de los bancos en los que trabajé teníamos suscrito un acuerdo con todas las facultades de económicas y empresariales de la comunidad.
Aunque era un trabajo que podía delegar, me encantaba entrevistar a los recién titulados que aspiraban a ocupar una de las cien plazas que ofrecíamos por seis meses con opción a quedarse luego si respondían.
De esa etapa recuerdo tres cosas especialmente, cuando explicaban por qué querían venir con nosotros (lo cual daría para escribir largo y tendido), cuando les comunicábamos que eran admitidos y cuando llegaba el momento de hacer los descartes que se convertía en una fiesta o funeral según los casos.
La vitalidad de la gente cargada de ilusión y más a esos años, creo que nos carga las pilas aunque todos sepamos que las cosas no son para siempre.
Muy buena entrada, muy buen desarrollo y muy buena conclusión.
O sea, que muy bien.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Josep Julian:

Deberías escribir sobre aquello. Debió ser apasionante y contradictorio a la vez, escuchar y ver ls reacciones en cada uno de los casos. Emociones en su estado puro, y como tu sabes mucho de eso, pues te la lanzo.

Coincido contigo en que la vitalidad carga las pilas, y, de esa tienen muchos los jóvenes.

Un abrazo



Un abrazo

MTTJ dijo...

Me ha encantado este post. La gente joven lo tiene difícil para encontrar un buen trabajo. Últimamente también recibo currículums casi cada día y me entristece ver que jóvenes muy muy muy bien preparados todavía no han tenido una oportunidad. De momento, lo único que puedo hacer es contestar su solicitud, felicitarles por su excelente currículum y animarles en su búsqueda.
Un abrazo

M.Teresa

Fernando López Fernández dijo...

Hola Maria Teresa:

Gracias como siempre por pasarte. A mi me ocurre lo mismo.Veo muchos curriculums , no sólo de gente joven y me siento impotente por no poder ayudar. Procuro contestar a muchos, pero muchos se quedan sin esa palabra de aliento que les ofreces tu.

Un abrazo, y de verdad, hazme caso, tus relatos y fotos de viajes tienen un nivel altísimo.

Juana dijo...

Perder la ilusión es perder lo mejor de la Vida.
Preciosa entrada.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Juana:
Bienvenida a Soul Business. Coincido plenamente con tu comentario.
Feliz fin de semana

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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