martes, 22 de septiembre de 2009

Vivir en el fracaso

Ayer España (bueno su selección) se proclamó campeona de Europa de baloncesto. Hoy todos los periódicos se deshacen en elogios hacia una selección que hace apenas un par de semanas no las tenía todas consigo. Y el personal tampoco. Después de una primera fase bastante torcida: no se confiaba mucho en las posibilidades de un grupo que, en los últimos años se ha dedicado a dar alegrías a un porcentaje elevado de la población española. Hoy, todo son parabienes, que buenos somos – sí, somos, que del éxito y el triunfo nos apropiamos con una celeridad pasmosa y estamos al quite para presumir o salir en la foto- y qué bien lo hacemos. Pero si hubiese perdido España se habría hablado del fin de un ciclo, de renovación, e incluso de rodar cabezas – que en esto de pedir que rueden, los franceses, con su guillotina, «panolis» comparados con los españoles- . Se habría machacado a los jugadores, a la federación, a los patrocinadores y, si hubiese hecho falta, a la madre que los parió. En fútbol, que os voy a contar. En el Atlético de Madrid, según muchos seguidores y parte de la «incisiva prensa» ya habría que plantear el cambio de entrenador y muchos jugadores no valen ni para… También hay para su vecino, el Real Madrid; que si no juegan a nada, que si Cristiano Ronaldo está afectado sicológicamente. Que si la abuela fuma en definitiva. De estos juicios no se han librado ni Fernando Alonso, que ya está dejando de ser un héroe ni Rafa Nadal, al que ya tienen en el punto de mira más de uno.


Somos de pedir el cambio rápido cuando el éxito no llega de forma contundente y continua. Pedimos nuevos jugadores, nuevos dirigentes, nuevas estrategias y muy seguros empezamos a decir: «yo lo que haría; lo que hay que hacer, esto lo soluciono yo con…» y si se consuma el desastre siempre tenemos el «ya te lo dije» aunque no te hubiese dicho nada.


Diréis que sólo es deporte y que estos comentarios suelen ser fruto de un calentón, de la pasión del momento o de la prensa; que es canalla y nos lía. Pues no, que somos así y que no hay que darle más vueltas. Que nos gusta rajar está demostrado. No hay más que escuchar la radio, ver determinados programas de televisión o entrar en un bar en hora punta y afinar el odio entre el «uUUna de chopitos y dos cervezas pa la cuatro» y el «marchando una de bravas» para darnos cuenta de que juzgamos, exigimos cuentas, y nos cabreamos con cualquier asunto que nos incomode o no sea resuelto con la celeridad que demandamos. Como si fuésemos duelistas románticos que exigen una satisfacción, cómo si muchas veces la vida nos fuese en ello.


Pero a lo que iba. El éxito, el resultado inmediato. Es lo único que vale. El que no es ganador, el que queda segundo, tercero o cae eliminado por un mal día pasa de ser héroe a villano. Es despreciado, criticado, olvidado y poco a poco abandonado. Da lo mismo el esfuerzo, da lo mismo la entrega, el que lo pueda conseguir más adelante. Sólo vale el hoy. Mañana la competición habrá acabado y toda pérdida conduce al cambio. Sólo vale el éxito. Haced la moviola en vuestro cerebro y si habéis hablado hace relativamente poco sobre algunos de estos temas comprobareis como más de uno, quizás tú, han, has hecho algún juicio sumarísimo.


Pedimos las cabezas de otros con mucha facilidad, con excesiva soltura, reclamando encolerizados que el pulgar gire hacía abajo y nos sorprendemos cuando ese pulgar, ese castigo, va dirigido hacia nosotros o hacia nuestra circunstancia. Nos escandalizamos porque a la gente la echen del trabajo, porque se corta el grifo para investigación, porque se dejen de fabricar cosas u otros lo hagan a menor precio, porque los chinos, los rusos o los que sean están siendo más rápidos, más eficaces o más perros y nos estén ganando por la mano. Lo malo, es que además, competimos contra nosotros mismos, con esa visión, discutible desde mi puno de vista, en la que uno vale tanto como lo último que hizo que nos lleva muchas veces sustituir de urgencia todo lo que no aporte un resultado inmediato. Somos cortoplacistas, poco reflexivos y nos gastamos muy mala leche.


No sabemos vivir con el fracaso, tenemos cero tolerancia al error, poca paciencia y demasiada chulería verbal y esto, se quiera o no, se va pegando y pagando en el ámbito empresarial generando conflictos de todo tipo que muchas veces son más fruto de un calentón que de un razonamiento sosegado de una situación.


La vida, no es más que una competición en la que uno, quiera o no, participa. De cómo lo haga y el «fair play» que utilice dependerá su éxito personal, el suyo, el que está en lo más alto de cualquier pirámide o círculo de autorrealización; el que realmente, al final vale y a esté desde luego no se llega pensando únicamente en la victoria, ni olvidando que detrás de cada paso hay un esfuerzo.


A veces es bueno perder para aprender a vivir en el fracaso


14 comentarios:

FAH dijo...

Excelente post. En estos días en twitteado un fantástico post que escribío JIRivero en "Aprende del Deporte" con el título "Respeto" a raíz del inicio del Eurobasket cuando todo eran críticas. No tiene despercidio. Lo dejo:

http://aprendedeldeporte.blogspot.com/2009/09/respeto.html

Un abrazom

Fernando López Fernández dijo...

Gracias Francisco. Lo leere. Pero es cierto, generalmente tendemos a criticar a las primeras de cambio.
Un abrazo

Myr dijo...

Muy cierto nos quejamos demqasiado. Yo te diría que mas que competición, necesitamos coaboración, trabajo en equipo buena onda. El resto viene sólo.

Un abrazo desde mis vacaciones

Fernando López Fernández dijo...

Tienes razón Myr. Mas colaboración y trabajo en equipo. Sigue disfrutando de las vacaciones y de las ballenas.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Muy bueno en mi país cuando gana la selección se dice "ganamos" y cuando pierde se dice "perdieron".

Fernando López Fernández dijo...

Hola Anónmimo:

Parece que en todos los sitios es igual. Gracias por pasarte.

saludos

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

"El segundo es el primer perdedor" he oido decir recientemente. "Del segundo nadie se acuerda" me dijeron con anterioridad.
Todo va enfocado a ser vencedor o perdedor, blanco o negro.
Y mientras tanto el Athletic hoy está en el cielo. ¿Mañana...?

Fernando López Fernández dijo...

Asi es Javier. Un poco triste ¿no te parece? ¿qué pasa con todo lo que ocurre mientras ganas o pierdes?. Y a tu Athletic lo tienes hoy, como dices, en el cielo y mañana en el infierno.
Yo sigo sin entenderlo.
Un abrazo

Economía Sencilla dijo...

Cuánta razón, somos muy dados a ver vigas en ojos ajenos y a no ver las pajas en los propios, a apuntarnos a las victorias y a escaquearnos de las derrotas...

En el caso de la selección de baloncesto, no fueron pocos los que querían echar a Scariolo por las primeras derrotas (y además, ni siquiera es español, decían).

En el caso de Nadal, no digamos. Resulta que está de número 2, detrás del posiblemente mejor tenista de la historia (al menos por palmarés), y frente al cual sólo ha cedido el primer puesto por una lesión, y algunos ya casi le dan por acabado.

Finalizas con una buena frase, a veces es bueno perder para aprender a vivir en el fracaso... pero para ello, hay que tener disposición al aprendizaje, y esto en muchos casos escasea.

Un saludo, y enhorabuena, un post muy bueno.

Pablo Rodríguez

Katy dijo...

Hola Fernando totalmente de acuerdo, es lamentable, pero como bien dices
"No sabemos vivir con el fracaso, tenemos cero tolerancia al error,"
De los demás claro, porque indukgencia con uno mismo sobra. Si8empre los culpables están fuera, y como bien dices se piden cabezas con una ligeresa...
Me asombra la pasión que se tiene al deporte pero mas a ganar. El que no gana pobrecito.
Un abrazo y me ha encantado la descripción tan acertada sobre el tema.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pablo:

Es eso que apuntas. No dar tregua y además hacer critica destructiva en lugar de tener disposición para el aprendizaje.

Un saludo y gracias por pasarte por aquí

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Tolerancia al error 0 es el lema que utilizamos para los demas y no para nosotros. Como ha dicho Plablo vemos la viga en el ojo ajeno...

Pero como dice, pedimos toda la indulgencia para nosotros.

Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Estoy de acuerdo en que hay que saber vivir en el fracaso y en los comentarios publicados, pero hay algo que llevo mal en esto del deporte: para mí, en deporte, lo más importante es ganar, Por qué digo esto. Una anécdota que me sucedió en mi años de jugar al fútbol: tras un partido muy complicado un contrario me espetó: Rafa no sabéis perder; yo le contesté muy cabreado: lo que no sabemos es ganar; efectivamente aquel año no habíamos ganado, aún, ningún partido. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Ja ja Rafa. No saber ganar ¡Qué caracter! La vida y el deporte es lo mismo. lo importante es participar. aunque mola ganar

Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...