lunes, 28 de septiembre de 2009

Libros del momento y libros de todo momento



Decía el escritor inglés John Ruskin que «todos los libros pueden dividirse en dos clases: libros del momento y libros de todo momento». Creo que tiene razón. Hay libros que tienen su razón de ser en una época o momento determinado. Se publican como consecuencia de un hecho histórico, político, una tendencia empresarial o de una moda: Por ejemplo: Hay una guerra, una crisis o el aniversario de algo que pasó, y las librerías se llenan de títulos que hablen del tema tipo «El origen de la crisis», «Los señores de la crisis», «Soluciones para una crisis», «Ricos y especuladores», o «La mano que mueve los hilos». Uno, no sabe donde elegir. Y, además ¿cómo les puede dar tiempo a escribir un tocho de 1.000 páginas en menos de dos meses desde que se produce el hecho? ¿Cómo lo hacen? Pasó con el ataque a las Torres Gemelas, con el 11-M, con las vacas locas y raro será que no aparezca uno en el próximo mes que hable sobre las razones de que porque Madrid celebrará los juegos del 2016 si gana o uno, que despellejará a todos los involucrados si pierde: libros de rabiosa actualidad; que por cierto no sé quien invento tan estúpida expresión, a la que parecen abonados bastantes críticos y comentaristas.

Luego están los libros de tendencias empresariales que se dividen a su vez en dos: los que ofrecen las últimas tendencias sobre gestión empresarial (algunos muy buenos por cierto) y lo que yo llamo los libros del «Cómo», que son pequeños manuales, que si se quiere, pueden ser entretenidos de leer, porque parecen haber sido escritos para los habitantes del «País de Nunca Jamás» o los de «Alicia en el País de las Maravillas» o los habitantes de «Los mundos de Yupi» y no para los que vivimos en este mundo porque la realidad, se diga lo que se diga, siempre supera la ficción y estos recetarios por lo general no funcionan, al estar testados sólo en los fogones de la teoría y no en las cocinas de la práctica. Mis favoritos siempre son los de ventas y los que de alguna manera quieren mejorar tu autoestima tipo «Cómo molar a tu jefe: 10 claves», «Cómo triunfar en tres meses». Una forma de pasar el rato, ya digo.

Por último, están esas novelas que tratan de temáticas parecidas, como si todos los escritores se hubiesen puesto de acuerdo a la hora de escribir o fuesen realizados por encargo de los editores. Así, si un libro por ejemplo, trata sobre un enigma en el que está involucrada la Iglesia Católica, aparecen en poco tiempo otros relatos parecidos, ya se trate de sábanas santas, santos griales, códices secretos o casullas mágicas. Lo que se viene a llamar moda, vamos.

Curiosamente esto pasa mucho en televisión: hay una serie de médicos, y cada canal en poco tiempo tiene su propio hospital; o como ocurre ahora con los de aquí por el mundo. Ya hay españoles, madrileños, andaluces…y dentro de poco como siga así la cosa cada televisión local de barrio tendrá el suyo también. «Chamberí por el mundo» o «Triana por el mundo»

Bueno, pero a lo que iba. Este tipo de publicaciones de las que hablo rara vez llegan a convertirse en clásicos, en joyas atemporales. Les pasa lo mismo que a muchas películas, que no aguantan bien el paso del tiempo, y acaban escondidas en la biblioteca, en cajas o en la zona de saldos de las librerías de viejo en el mejor de los casos, y en los contenedores de papel las más de las veces.

Son libros del momento, de éxito fugaz, de corto recorrido, escritos para el momento, sin vocación de perdurar la mayoría. Aparecen nuevas tendencias, nuevas modas y lógicamente, nuevas obras que canibalizan las anteriores, como si la literatura, la escritura fuera una cuestión de temporadas y escuchásemos a un crítico decir que «Este año se llevan los templarios», «El Zen» y «La gestión minimalista de los recursos humanos» por poner un ejemplo.

E insisto, que entre ellos los hay magníficos y que tengo un profundo respeto por quien escribe un libro aunque no me guste.

Pero hay otros, otros que son para todo momento. No importa cuando fueron escritos, ni el tema que traten. Son libros que son una referencia, bien por su calidad literaria, bien por lo que cuentan, por cómo lo cuentan, o por lo que enseñan. Pueden ser leídos en cualquier momento y para cualquier momento. Tienen un algo que los hace únicos, que atrapan, dejando un poso en la mente y en el alma que te lleva a adoptarlos como si hubiesen sido escritos para acompañarte a lo largo de tu vida. Hace poco hablé de uno ellos en un post «El Principito revisited» y durante las próximas semanas irán apareciendo otros.

Son libros que motivan, que inspiran y hacen reflexionar, o al menos a mi me lo parece. Estoy seguro que vosotros tenéis también vuestros favoritos.

Y es que cada uno se hace su feria del libro como le parece.


10 comentarios:

Katy dijo...

El mundo de los libros es un mundo diferente. Justo esta mañana comentaba con mi marido lo maravilloso que ere irse a cama y leer... Nunca dejran de publicarse. Espero. "Quien maneja los hilos" Ese le lei. Los libros de autoayuda son mi debilidad, psicología, infantiles, misterio, aventura. La verdad que abrir uno es un placer.
Muy bien comentado e interesante tu post. Habrá que leerlo de nuevo.
Feliz semana.

Fernando López Fernández dijo...

Si, los libros lo tienen todo y además estimulan la imaginación. Yo leo todas las noches al menos media hora, antes de dormir. y eso es lo que voy a hacer en unos minutos.
Feliz semana

FAH dijo...

Me ha gustado mucho este post. Un análisis muy preciso. Además de El Principito, recomendaría "El hombre en busca de sentido" o "Martes con mi viejo profesor". salu2.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias Francisco. Habrá que leer tus sugerencias.

Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Yo me estoy releyendo "100 años de Soledad" y tengo al "Principito" en lista de espera, gracias a tu precioso post. Mi intención es ir intercalando la revisión de clásicos que leí hace 20-30 años con la lectura de literatura más actual.
Muy buena reflexión. La verdad es que eso de ver el bosque desde arriba siempre ayuda.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Javier:

Cien años de soledad, pertenece a esos libros para todo momento. Lo leí por primera vez el año pasado (aunque lo había tenido siempre a huevo), pero se ha convertido en uno de mis libros favoritos, del que estoy seguro que charlaremos en un futuro.

Gracias, cmo siempre por venir
Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Lo hemos comentado alguna vez: es importante elegir, así al menos lo creo, ya que el tiempo hace que no sea posible leer todo lo que uno quisiera. Confieso que no me duermo si no leo cuando me acuesto. Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Rafa:

Nos pasa a muchos, eso de tener que leer antes de dormir, como si fuese una nanan para adultos.

Un abrazo

JLMON dijo...

Este no lo había leido: magnifico!!!!!

Fernando López Fernández dijo...

Me alegra que te haya gustado José Luis. Desde la barrera y los mundos de yupi se ve todo muy bien, pero la realidad es otra historia como decías.
Un abrazo

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