jueves, 17 de septiembre de 2009

Gente que no conocí


El post de ayer hablaba sobre conmemoraciones. Argumentaba (aunque quizá mal explicado) que lo importante en sí no era la fecha que se elegía, sino el recuerdo de algo que pasó en un momento de la historia o de nuestras vidas. A lo largo de los años, he ido incorporando esos momentos a mi mente. Van viniendo según voy caminando por este valle de tristezas y alegrías. Se me van incorporando brutal o suavemente, acomodándose unas veces en la mente, otras en el corazón y, las más veces, en ambos.
Hay hechos que hay que recordar sin ponerles una fecha.

 
Este verano pasé unos días en Phnom Penh. Años atrás ya había estado allí visitando los «puntos de interés» que salen en cualquier guía más otros que no salen en ninguna y debes descubrir por ti mismo. Uno de esos puntos de interés era el Museo del Genocidio Tuol Seng, la tristemente famosa S-21, uno de los lugares (hubo muchos en el país) donde los Jeméres rojos realizaron su holocausto particular. Lo que sentí, vi y visualicé lo conté en El Preso 175. Esté verano, omití revisitar alguno de esos puntos que no hay que perderse, pero me pasé al menos un par de horas en el Museo. 

 
No es un lugar precisamente agradable. Podeís echar un vistazo aquí.  Todo lo que ves y lees te deja bastante tocado. Haya muchos visitantes o no, grupos de japoneses o chinos acelerados, todo parece moverse muy lentamente dentro de sus muros. Es un lugar donde se escuchan los silencios porque quien entra allí empieza viendo, y acaba interiorizando. No es un mueso al uso, no es para disfrutar, no es para sólo ver, es un museo para comprender y rendir homenaje a todos esos rostros que te miran asustados y perdidos. Un lugar para sentarse y reflexionar mientras tu imaginación escucha unas veces las risas infantiles de cuando el museo era un colegio y, otras, el dolor de la impotencia.

 
Dentro de la prisión hay un poema que refleja el sufrimiento de alguien que no entendía la sin razón de los Jeméres rojos. Sin razón que debemos recordar siempre, independientemente de las fechas, porque todavía hay mucha gente en el mundo que piensan como lo hacían Pol Pot y sus chicos.



No religious rituals.

No religious symbols.

No fortune teller.

No traditional healers.

No paying respect to elders.

No social status. No titles.



No education. No training.

No school. No learning.

No books. No library.

No science. No technology.

No pens. No paper.

No currency. No bartering.

No buying. No selling.

No begging. No giving.

No purses. No wallets.




No human rights. No liberty.

No courts. No judges.

No laws. No attorneys.

No communications.

No public transportations.

No private transportations.

No traveling. No mailing.

No inviting. No visiting.

No faxes. No telephones.

No social gatherings.

No chitchatting.

No jokes. No laughter.

No music. No dancing.

No romance. No flirting.

No fornication. No dating.

No wet dreaming.

No masturbating.

No naked sleepers.

No bathers.

No nakedness in showers.

No love songs. No love letters.

No affection.




No marrying. No divorcing.

No marital conflicts. No fighting.

No profanity. No cursing.



No shoes. No sandals.

No toothbrushes. No razors.

No combs. No mirrors.

No lotion. No make up.

No long hair. No braids.

No jewelry.

No soap. No detergent. No shampoo.

No knitting. No embroidering.

No colored clothes, except black.

No styles, except pajamas.

No wine. No palm sap hooch.

No lighters. No cigarettes.

No morning coffee. No afternoon tea.

No snacks. No desserts.

No breakfast [sometimes no dinner].



No mercy. No forgiveness.

No regret. No remorse.

No second chances. No excuses.

No complaints. No grievances.

No help. No favors.

No eyeglasses. No dental treatment.

No vaccines. No medicines.

No hospitals. No doctors.

No disabilities. No social diseases.

No tuberculosis. No leprosy.



No kites. No marbles. No rubber bands.

No cookies. No popsicle. No candy.

No playing. No toys.

No lullabies.

No rest. No vacations.

No holidays. No weekends.

No games. No sports.

No staying up late.

No newspapers.



No radio. No TV.

No drawing. No painting.

No pets. No pictures.

No electricity. No lamp oil.

No clocks. No watches.



No hope. No life.

A third of the people didn't survive.

The regime died



Siempre que vuelva a Phnom Penh haré una visita, no sólo por recordar, sino por lo comentado y porque, de alguna manera, ya forman parte de mi vida.





10 comentarios:

FAH dijo...

Muy bueno... twitteado. interesando los "NO". abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias por el twitteo. toavía no domino la herramienta (y mira que parece fácil).

Un abrazo

Myr dijo...

Hola Fernando,
Esos museos tienen que existir para dar cuenta de las atrocidades cometidas por el hombre, sino, sería muy facil olvidar.... y hacer como que no pasó.

Si queremos mejorar como especie, si queremos subir en la escala evolutiva, debemos recordar nuestro pasado, para no repetirlo.

Un abrazo desde Brasil

Katy dijo...

Terrible y pone los pelos de punta. "No nada" y después el vacio. ¿Quien puede entender esto,
Y la sinrazón del sufrimiento?
Como seremos capaces de los más bellos ideales y al mismo tiempo dejar aflorar las más bajas pasiones...
Buen post, para no olvidar.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myr:

No solo deben exisitir estos museos sino que hay que visitarlos para, como dices, no olvidar y no repetir errores.

Un abrazo y disfruta edel Viaje

Fernando López Fernández dijo...

Eso es katy. ¿cómo somos capaces de tener los dos extremos (el bien y el mal)cuando teóricamente buscamos el bien? Este y otros museos nos explican lo que pasa cuando a alguien se le va la mano.

Un abrazo

MTTJ dijo...

Una sensación parecida me causó la visita al Museo de Hiroshima donde se pueden percibir de cerca los horrores de la Bomba atómica que arrasó la ciudad japonesa. Estoy de acuerdo en que es importante visitar ese tipo de museos sobretodo para no olvidar.

Saludos

M.Teresa

Fernando López Fernández dijo...

Hola María Teresa

Gracias por venir a Soul Business. Cuando se viaja hay que visitar estos lugares para reflexionar y no olvidar.

Un abrazo

Cubelli dijo...

que triste, tantos noes, pero tan importantes en este caso. y que poco sabemos utilizarlos nosotros, incluso los sies no sabemos cumplirlos. cuentanos mas de tud viajes, para mi es otra forma de hacerlo y mas barata.
abrazos

Fernando López Fernández dijo...

Asi es Cubelli. Muy triste. Me ha gustado lo de los de los sies no sabemos cumplirlos o después de haberlos pronunciado no queremos cumplirlos. Tiene mucha miga la frase.

Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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