viernes, 4 de septiembre de 2009

El albornoz del hotel

Hubo una época en la que devoraba libros sobre turismo y hostelería. Recuerdo que gran parte de mi escaso presupuesto iba destinado a comprar libros sobre el tema, a suscripciones de revistas sectoriales, a las publicaciones del Instituto de Estudios Turísticos y de vez en cuando (porque la verdad costaban un pastón: unos 35US$ de finales de los ochenta y principios de los noventa) los informes que publicaba la Organización Mundial del Turismo.
Me gustaban especialmente los relacionados con la gestión de hoteles y restaurantes y todos los relacionados con marketing, comunicación y comercialización. Me apasionaba el mundo en el que me había metido.
En una de esas revistas, escribía Doménec Biosca, un experto en gestión turística que escribía libros muy entretenidos sobre como gestionar eficazmente un hotel o un restaurante. Aportaba ideas y pistas para mejorar el negocio. Creo que llegué a comprarme (o quizá me los regaló mi padre) de una tacada unos siete u ochos libros de él, y aunque repitiese muchas ideas en los libros eran interesantes. De ellos hubo uno que me llamó especialmente la atención, a pesar de que luego su lectura me dejó frío (había muchos «trucos» que no venían). Se trataba del libro «100 formas de hurtar honorablemente en hostelería…Cómo evitarlo» donde relataba diferentes maneras en las que empleados como clientes roban. Había alguna que me parecía extraña, como la del cliente que roba bombillas; pero todo podía ser y Doménec Biosca se limitaba, creo yo, a reflejar los comentarios de los hosteleros.
Que se roba en los hoteles, es evidente. En el ranking siempre están el albornoz, el cenicero con logotipo o el «libraco» de tapas duras que aparte de tres o cuatro fotos del lugar y una breve reseña de la historia de la ciudad, está lleno de publicidad de otros hoteles, restaurantes, tiendas de regalos y cosas así.
Muchos hoteleros piensan (ingenuos ellos), que poniendo una nota informando a los clientes de la posibilidad de adquirir esos objetos en recepción al módico precio de una pasada (suelen venderlos a precio de caviar) disuadirán al cleptómano aficionado o al coleccionista de souvenirs. El único que compra es el cursi de las marcas, que movido por su vanidad podría comprar hasta la escobilla del WC, si está estuviese serigrafiada con el nombre del hotel.
Esta afición al mangue en los hoteles (que generalmente se da en los de gama media alta tirando a alta) nunca la he entendido por varias razones.
Quien tiene dinero para alojarse en estos establecimientos no tiene necesidad de robar y menos si se trata de objetos de segunda mano.
¿Es tan difícil encontrar albornoces? ¿Los de los hoteles son mágicos o tienen superpoderes? ¿Merece la pena pasar un mal rato si te pillan? En fin, allá cada cual.
El caso es que si debe ser un problema grande como pude comprobar este verano en un hotel de Pakse en el sur de Laos en el que me acordé del libro citado más arriba.
Por deformación profesional me gusta leer la información que deja el hotel a sus huéspedes. Servicios, manuales de instrucciones, precios etc…Pues bien, es la primera vez en mi vida que me encuentro con una información como esta y que demuestra que los robos en los hoteles por parte de los clientes es una cosa muy seria, aunque a mi me dio un ataque de risa al verla.
Información para el Huésped (hoja siguiente a la de precios de minibar)
Se aplicarán los siguientes cargos si cualquiera de los siguientes objetos son sacados de la habitación o dañados. Precio por item y por unidad y en dolares USA.
Toalla de baño 18

Toalla de lavabo 15

Alfombrilla de baño 18

Funda de almohada 4

Almohada 9

Colcha 25

Sábana bajera single 12

Sábana bajera doble 15

Sábanas 25

Cestito del baño 4

Vaso 4

Posavasos 1

Cenicero 3

Percha 3

Teléfono 15

Televisión 150

Mando TV 15

Minibar 150

Llave 25

Hojas de información 3

Cuadro 30

Pañuelo de la pared 15

Edredón de cama 40

Cojín de seda 15
Lo extraño es que dentro de esta lista no estuviese ni la silla, ni la mesa, ni la mesilla de noche, ni la lámpara y el aparato del aire acondicionado.
Es posible que esa hoja ya la hubiesen robado. Somos incorregibles

 
Feliz fin de semana

13 comentarios:

FAH dijo...

Muy bueno, gran análisis, interesante... Y es que... hablando de ética, ¿somos la misma persona cuando nos ven que cuando no? buen finde.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Robar libros y cintas de cassette en el corte inglés y viajar "de colada" en el tren de cercanías eran dos de mis placeres favoritos allá por la prehistoria.
Ahora sólo me llevo el jabón y el champú de los hoteles, pero admito que lo de las toallas...

Fernando López Fernández dijo...

Gracias Francisco

Interesante eso de si somos la misma persona cuando no nos ven. Todo dependerá de la educación que uno haya recibido.

Buen finde

Fernando López Fernández dijo...

Javier:

Me ha gustado eso de los placeres favoritos. Más que una necesidad , creo que lo hacias por reto.
Y los botecitos de champu y jabón son muy prácticos llevarselos (sobre todo cuando se viaja mucho).

Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Exactamente.
El placer del reto y de lo prohibido, que también tiene su puntito.

María dijo...

Interesante tu post, me gustó mucho.

Saludos.

Fernando López Fernández dijo...

@ Javier Rodriguez - Asi es Javier, asi es. saludos

@Maria - Gracias como siempre por venir.
Saludos

Katy dijo...

Jajajaja. Me has recordado viejos tiempos amigo de mi época de guia, tu aún eras un crío. Se mangaba todo. Cuando llegué a este maravillososo pais veía ante mis ojos atónitos cóm desaparecia de las mesas todo, ceniceros, palilleros, cubiertos... Y me decían que era lo normal que ya lo incluían en la cuenta. Se llevaban toallas, sábanas y como tu dice la cama no porue era demasiado evidente. Me ha encantado leerte y he disfrutado recordando cosas que yacían en el saco de los olvidos.
Buewn finde y que cocines algo rico. Y si inventas algo no dudes en compartirlo :-)

Fernando López Fernández dijo...

Katy, sigo siendo un crio JaJa.
Un día pubicaré todo lo que he visto robar en la etapa que trabajaba en agencias de viaje. Tu ya has adelantado algunas.

Feliz fin de semana

Myr dijo...

Me has hecho reir con tu entrada y las escobillas de marca. Hay gente que colecciona las cosas más insólitas....

Nunca vi una lista asi, jamás en ningún hotel. También me hubiera reido y mucho!.

Yo lo único que cleptomaneo ahora de grandecita, son bolígrafos, es que siempre acostumbrada a escribir o a firmar.... ¿Vió?

Dicen las malas lenguas que lo hacía hasta de bb. Cuando me paseaban en cochecito, me miraba un señor,por ej., " ay que linda bebita" y me alzaba. En un periquete, ¡¡¡ZAS!!! le sacaba los bolígrafos del bolsillo superior, las gafas, el pañuelo... lo que allí hubiera, me lo agarraba...

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Myr, por eso escribes tan bien como escribes, por esa afición a robar bolígrafos que las malas lenguas (que generalmente aciertan)decían que hacias de pequeña.
Un abrazo

Francisco Miranda dijo...

Todo aquello que no esté clavado o atornillado es susceptible de desaparecer e incluso así aún hay posibilidades.

Curiosamente hay más robos en hoteles caros que en los baratos.

Uno de los objetos más sustraidos es el mando a distancia de la TV, algo completamente inútil en otro aparato que no sea el mismo del hotel.

Puedes leer algún artículo mío al respecto en http://www.galeon.com/calidadtotal; ojo porque la gente no sólo se lleva cosas sino que también las deja.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:

Gracias por visitar Soul Business. Estoy de acuerdo contigo, desaparecen más cosas en los hoteles "buenos" que en los otros. Lo del mando incomprensible pero real.

Por otro lado, magnífica tu página que iré leyendo con tranquilidad.

Un saludo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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