viernes, 25 de septiembre de 2009

Diarios de Viaje y extractos de viaje I



Los que pasáis por aquí sabéis que una de mis pasiones es viajar y, muchas veces los post que aparecen en Soul Business tratan de ello. Siempre he dicho que el viaje es el mejor aprendizaje experiencial, al menos desde mi punto de vista, y que viajando amplias bastante la forma de ver las cosas. Pero viajar no es sólo eso. Sobre todo, es sentir cosas nuevas, es ir descubriéndote en cada paso.


Me acordaba de ello, leyendo el  blog de María Teresa Trilla que narra sus viajes de una forma estupenda. Unos relatos llenos de fotos fabulosas y datos interesantes; de esos que dices ¡qué talento tiene esta mujer! Y me acordaba de un comentario que me ha hecho ya más de un bloguero en el que me pedían que escribiese más de mis viajes -petición que suele hacerme mi madre a menudo y, que como mal hijo, no acabo de cumplir dándole largas-, y me decían que hablase de mis experiencias, de lo que veo. Poco a poco.

Siempre que viajo suelo llevar conmigo uno o dos blocs de notas tipo Moleskine y dos o tres cuadernitos más vulgares y pequeñitos donde voy escribiendo y tomando notas para mis diarios de viaje, que no son diarios al uso (es decir, no es el cuaderno de bitácora de un capitán de navío ni tampoco el calendarizado de Bridget Jones), sino más bien, una sucesión de experiencias de lo que veo y siento escritas, por lo general a posteriori.

Escribir, aunque sea mal, lleva su tiempo y necesita de cierta tranquilidad para hacerlo. Y más, cuando tienes que ordenar y reescribir los miles de apuntes que has ido tomando. Por eso, todavía no he acabado ninguno de mis diarios de viaje desde el 2004. Además, por qué no decirlo, debido a cierta pereza para ponerme a ello, aunque voy avanzando. En Soul Business hay varios capítulos de esos diarios inacabados: «Los Sueños perdidos», «Días de ojos rasgados», «Paseos Turcos», pero tardarán en aparecer otros nuevos. Mientras tanto, dejo programados tres post con extractos de esos diarios, que espero, al menos, le gusten a mi madre.

Hoy Paseos Turcos

Feliz fin de semana

Minutos antes de salir del hotel Point de Estambul

«Cada mañana abro los ojos con la incertidumbre elegida de no saber con seguridad qué voy a hacer. Son muchos años paseando, dejándome llevar por las calles sin más brújula que la intuición y los sentidos. No hay pasos vanos; cada pisada es el resultado de un pensamiento, de una introspección a veces inconsciente. Los paseos permiten descubrirte porque no eres sólo un espectador de cámara fija, sino que vas cambiando de plano e interactúas constantemente en cada paso.»

Trileros en el puente Galata

«Llegando al otro extremo del puente, una pandilla de truhanes va formando poco a poco un corillo en torno a una mesa donde se juega al trile. Se acercan varios curiosos, entre otros, yo. Algunos apuestan, ganan, pierden, animan y calientan el ambiente. Es como un casino urbano en el que asoma una protohampa otomana formada por descuideros, rateros, quinquis de medio pelo y figurantes que acorralan a los incautos, a hombres desesperados, a jóvenes con ganas de aprender, y tipos que no pintamos nada.»

«Al fondo me queda la Mezquita de Solimán, imponente, austera y tremendamente bella que ojala ningún tarado haga desaparecer. Las mezquitas en Estambul, Santa Sofia confieren a la ciudad una magia indescriptible.»





De un atardecer en Esmirna (Paseos Turcos)

«Y son horas en las que no se sabe el por qué, el mar se apacigua y coquetea con los últimos rayos de sol mientras el viejo y el mar, el eterno viejo que siempre mira al mar asiente y responde con silencios llenos de nostalgia a las últimas, tenues y melancólicas embestidas de olas que vienen muertas y que de noche solo serán ecos apagados.»

Del fin del Ramadán

«Los restaurantes y tabernas rebosan de sonrisas. La gente cena en grupo y bebe raki diluyéndolo lentamente con agua. Los músicos pululan por las mesas cantando y tocando canciones populares. En alguna mesa, la de bolsillos calientes y propina fáci, permanecen más tiempo y atienden las peticiones de los comensales. Se pide a los músicos que toquen esta o aquella canción, ¿te sabes la de..?, tócala otra vez Sam. Al final todos desafinan en armonía convirtiendo el restaurante en un improvisado karaoke donde los hombres van elevando el tono de voz a medida que se vacían las botellas de raki».

«Las calles han amanecido con la resaca de un día de año nuevo, cansadas, y casi vacías. Hasta las siempre inoportunas palomas de la plaza de Taksim parecen estar descansando por lo ociosas que están. Me adentro en Istiklal Cadesi. Casi todos los comercios están cerrados. Apenas algunos viandantes se dejan ver por la avenida; una pareja que mira golosa el escaparate de una pastelería, un borracho tardío, un tipo vestido estrafalariamente con una chaqueta verde llena de medallas que lleva un paraguas y lo exhibe sin abrir; un trío de policía que fuma relajado sabiendo que la mañana será tranquila. No huele, como otros días, a pasteles recién hechos, a furtivos aromas de carne a la brasa y la música, que siempre te acompaña en Istiklal Cadesi, hoy es solo percusión de mis pisadas. Se me acerca un niño limpiabotas, que se agacha y toca mis cordones con el fin de que no me detenga e intenta limpiar mis zapatos mientras cavilo donde pasear en un día silencioso y ausente, impropio de la siempre viva ciudad de Estambul.»


Continuará...

4 comentarios:

Katy dijo...

Muy bien narrado. Me ha gustado. He visitado todos esos lugares y me han traído bellos recuerdos. El viajar es lo que más me gusta en este mundo, pero ahora estoy un poco limitada. Asi que mis viajes son interiores mas que exteriores. La peor tormenta de mi vida fue la noche que pasamos en Esmirna. Creí que el cielo se nos caía encima.
Un abrazo, seguiré tus peripecias.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias Katy. Viajar además de ver es sentir. sea exterior o interior. Es raro, pero me gustan las tormentas, así que hubiese disfrutado ese día.

Buen fin de semana

MTTJ dijo...

No sabes cuánto me alegra que te hayas decidido a contarnos algunas de tus experiencias viajeras!.
Por otra parte, debo agradecerte que menciones mi blog. Me siento halagada y me encanta que te guste. Siempre he sido de ciencias puras y duras y eso de escribir nunca se me ha dado demasiado bien. Las ganas de compartir las sensaciones que se viven en cada viaje han hecho que me lance a la aventura. Si he conseguido transmitir algo de mi pasión ya me doy por satisfecha.
Un abrazo
M.Teresa

Fernando López Fernández dijo...

Hola Maria Teresa

Gracias a ti, de verdad. Es que escribes muy bien, además de ilustrarlo con unas fotos magníficas, y lo de las ciencias quizá se vea en la precisión de la narración. Leo muchos blogs y diarios de viajes, pero hay pocos que sean capaces de transmitirme sensaciones. Y el tuyo es uno de ellos.

Hice un gran descubrimiento y es de justicia compartirlo.
Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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