jueves, 2 de julio de 2009

Jornada de verano


Coincidiendo con el sexto mes de Soul Business y el comienzo del verano he decidido hacer jornada de verano. Por ello, este blog, hasta el mes de septiembre tendrá una periodicidad casi semanal. Las razones que me llevan a ello, viene motivadas por un cambio en mi horario de trabajo, al entrar a trabajar dos horas antes de mi horario habitual. Este blog, habitualmente, se escribe cuando cae la noche y si siguiese haciéndolo a esas horas tendría menos tiempo para descansar. Sí, salgo antes de trabajar y dispongo teóricamente de «más tiempo» por la tarde; pero por razones que ni yo mismo comprendo, me es imposible escribir a determinadas horas del día, independientemente de que las tardes las dedico a realizar cosas que habitualmente no puedo hacer, no por «falta de tiempo» sino por el uso que hago del mismo: cambian las prioridades.

También es cierto que en la época estival (quizás debido al calor) una vez que salimos del trabajo, nos volvemos más vagos. Es como si el calor estuviese sugiriendo a nuestro cuerpo y alma que aminoremos nuestro ritmo, que debemos ir «slowly» por la vida. Y esto, creo que no sólo me ocurre a mí.

Hace un par de días un cliente (que en ocasiones es competidor y además amigo), cuando le informamos del nuevo horario de verano me reprochó en un tono guasón que hiciesemos jornada intensiva, en estos momentos de crisis.

Estuve pensando en ello durante un buen rato. ¿Tendría razón? ¿debíamos seguir con el horario de invierno? ¿era políticamente correcto?

La conclusión que saqué fue que no había motivos para modificar las condiciones laborales de la gente. En primer lugar porque obligaría a modificar el calendario anual de horas trabajadas lo que generaría descontento y desmotivación en una plantilla, que como casi todos los trabajadores de este país, está luchando para salir de este ciclo económico negativo y podría provocar que la ilusión y el esfuerzo con el que lo están afrontando desapareciesen en el futuro. En segundo lugar, el negocio de los eventos en verano sufre un parón casi absoluto, incluso en épocas de bonanza económica por lo que no tiene sentido obligar a la gente a estar en la oficina cuando muchos clientes, colaboradores y proveedores también tienen jornada intensiva o directamente cierran el mes de agosto. En tercer lugar, la misma naturaleza de nuestro negocio exige que estemos disponibles «full time» y, en este sentido, siempre, como le decía a mi cliente podemos movilizar gente en muy poco tiempo. Y, en cuarto lugar, hace ya bastante tiempo que lo políticamente correcto, de alguna manera, me preocupa poco (no conozco a ninguna empresa que en su comunicación se defina como políticamente correcta: se debe ser responsable, ético, profesional, pero hacer cosas de cara a la galería no sirve de nada y además no mola).

La jornada de verano no significa que se trabaje menos ni peor. Supone un cambio temporal que considero que es bueno para el trabajador, para la empresa y, para las familias de quienes trabajan en ella. El resto del tiempo, como digo, «slowly.»

Así que he implantando mi propia versión de la jornada de verano en el blog.

Feliz verano





6 comentarios:

FAH dijo...

Pues a disfrutar entonces. Me alegro y felicidades por la valentía de hacer lo que crees, más allá de consideraciones de terceros. abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias Francisco, pero no es una cuestión de valentia, sino de sentido comun.

un abrazo

Josep Julián dijo...

Cuando uno hace lo que siente no tiene cabida lo que debe. Disfruta de tu tiempo, ordénalo como quieras, por lo que parece "slowly" y ya llegará el otoño que con estas calores no da ganas ni de ir a cobrar.
Un saludo.

Fernando López Fernández dijo...

Josep Julian , gracias por tu consejo y por participar. A veces hay que ir un poco "slowly" para poder ir luego más deprisa.

Saludos

Rafael Bartolomé dijo...

Tienes razón, es mucho mejor no cambiar las actitudes si estás convencido de que son las correctas. Una empresa, creo, es más fiable cuando no cambia radicalmente su comportamiento.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Rafa, gracias como siempre por tu compañía. Los cambios radicales solo tienen una justificacion que es cuando no hay otras soluciones. Los cambios drásticos, no garantizan nada y como bien apuntas pueden crear confusión.
Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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