lunes, 6 de julio de 2009

El significado de los cuentos

Me encantan los cuentos. Quienes pasáis por Soul Business sabéis que los utilizo mucho bien como ejemplos del tema que está tratando el post, bien por el puro placer de compartir una historia con todos los que leéis este blog.

Desde los orígenes de la humanidad, los cuentos en sus versiones oral y escrita nos han acompañado. Se han transmitido de padres a hijos, de pueblos a pueblos, de naciones a naciones. Lo más asombroso de estas pequeñas historias es que son universales (en cualquier cultura existen y curiosamente a miles y miles de kilómetros de distancia las historias en el fondo suelen ser las mismas; sólo cambian decorado y personajes).

Hay una cosa que me llama la atención de ellos: Como ocurre casi siempre, las historias y cuentos más sencillos - paradojas de la vida- son los más complejos; pero a la vez las más fáciles de entender.

Me explico: son los más complejas porque cada frase, cada párrafo está lleno de referencias a la naturaleza y condición humanas; y son los más fáciles de entender porque no buscan palabras rebuscadas y el argumento se sigue sin tener que estrujarse demasiado el cerebro. El caso es que los cuentos están llenos de metáforas, de símbolos, que nos son transmitidos vía escrita y oral y contienen siempre un mensaje, una enseñanza sobre como el ser humano puede alcanzar si no la felicidad, sí, lo más parecido a ella.

Lo malo del asunto es que tienen un fallo. Bueno, las historias y cuentos no: somos nosotros quienes lo tenemos. Y no es otro que identificamos cuento o relato con ficción, con fantasía, como si nunca pudiésemos ser uno de sus personajes, como si el contexto en el que se desarrollan, fuese irreal. También porque creemos que tienen fecha de caducidad, que son antiguos y apelamos a esa manía un poco absurda que tiene el hombre de rechazar el pasado como fuente de conocimiento y enseñanza para su presente y su futuro para considerarlos como meras batallitas.

En las novelas, en los libros de historia, en los ensayos, por lo general si tenemos esa capacidad de «meternos dentro», pero en los cuentos parece que es más complicado. Es decir, nos identificamos menos, quizá por la asociación que hacemos con el mundo infantil o la imaginación, aunque en realidad, como digo, estos breves relatos no son más que un reflejo de nosotros mismos. Por eso es tan difícil comprender e identificarnos con el significado de los cuentos, porque nos quedamos en el contexto y no en el fondo de la cuestión.

Incluso los cuentos de hadas y princesas, de monstruos no son más que una proyección de nuestros deseos, de nuestros miedos, de lo que somos.

Por eso, me encanta leerlos, porque de ellos extraigo conocimiento, enseñanzas y magníficos consejos que me ayudan a mi desarrollo personal. Un buen libro de cuentos es tan útil como el mejor de libros de autoayuda que puedas encontrar en el mercado. Con una diferencia importante, no te dicen lo que tienes que hacer sino que te exponen una historia para que tú reflexiones y saques tus propias conclusiones. En ellos se habla de la ética, del amor, de la esperanza, de la compasión, del esfuerzo, del trabajo, de la ilusión, del deseo pero también de la avaricia, de la ira, de la gula, de la soberbia…de los vicios y virtudes de los hombres.

Así que cuando leáis un cuento, buscadle su significado. Disfrutareis mucho más.

O dejo un cuento que se asemeja (sin parecerse) a la Leyenda de Samarkanda

Un día, un joven se arrodilló a orillas de un río. Metió los brazos en el agua para refrescarse el rostro y allí, en el agua, vio de repente la imagen de la muerte. Se levantó muy asustado y preguntó:

-Pero... ¿qué quieres? ¡Soy joven! ¿Por qué vienes a buscarme sin previo aviso?

-No vengo a buscarte -contestó la voz de la muerte-. Tranquilízate y vuelve a tu hogar, porque estoy esperando a otra persona. No vendré a buscarte sin prevenirte, te lo prometo.

El joven entró en su casa muy contento. Se hizo hombre, se casó, tuvo hijos, siguió el curso de su tranquila vida. Un día de verano, encontrándose junto al mismo río, volvió a detenerse para refrescarse. Y volvió a ver el rostro de la muerte. La saludó y quiso levantarse. Pero una fuerza lo mantuvo arrodillado junto al agua. Se asustó y preguntó:

-Pero ¿que quieres?

-Es a ti a quien quiero -contestó la voz de la muerte-. Hoy he venido a buscarte.

-¡Me habías prometido que no vendrías a buscarme sin prevenirme antes! ¡No has mantenido tu promesa!

-¡Te he prevenido!

-¿Me has prevenido?

-De mil maneras. Cada vez que te mirabas a un espejo, veías aparecer tus arrugas, tu pelo se volvía blanco. Sentías que te faltaba el aliento y que tus articulaciones se endurecían. ¿Cómo puedes decir que no te he prevenido?

Y se lo llevó hasta el fondo del agua.

¿qué significado habéis encontrado de lo evidente?

6 comentarios:

Josep Julián dijo...

Ya sabes que comparto el uso de cuentos y estoy completamente de acuerdo con cuanto dices.
De la historia que cuentas yo saco la conclusión de que la muerte no le avisó sólo a través de los signos del paso del tiempo sino que lo hizo la primera vez que se le apareció avisándole de su existencia. Olvidar lo que nos tiene que acabar sucediendo es como esconder la cabeza debajo del ala, por mucho que lo tratemos de eliminar de nuestra mente.
Buena historia!!

Fernando López Fernández dijo...

Josep Julian, gracias como siempre por participar y enriquecer el blog con tus comentarios. Como apuntas, la muerte avisó desde el principio, más como recordatorio de su existencia que como amenaza.

Un saludo

Rafael Bartolomé dijo...

Extraordinario cuento. A veces no creemos que el tiempo nos vaya atrapando en su red, pero no es menos cierto que aunque no queramos ser conscientes de ello vemos la vejez en el espejo de los demás.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Magnífica frase Rafa: "vemos la vejez en el espejo de los demás"
como los cuentos esa frase es sencilla, fácl de entender y compleja de comprender.

Esa frase , merece por si soloa un post. Gracias por haberla traido aquí. Un abrazo

Pedja dijo...

Pues a mi en el último año me han salido muchas canas.... gracias Fernando¡¡¡ un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Pedja:
Bueno, lo de las canas aunque te parezca absurdo es reversible. Yo las debo tener tippo guadiana porque aparecen y desaparecen.
Un abrazo

Soul Business

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