jueves, 9 de julio de 2009

De magia y decisiones equivocadas



En otras ocasiones os he hablado de él. Para bien y para mal es mi jefe, y además, (para bien y para mal) mi amigo. Lo bueno de nuestra relación es que somos completamente diferentes y nuestros puntos de vista sobre lo humano y lo divino a menudo no coinciden, debido a que nuestra formación y experiencia tampoco lo es. Eso sí, en el fondo, solemos ponemos de acuerdo. Estoy hablando del mago More.

Es una relación curiosa. Discutimos mucho, pero al final casi siempre llegamos a acuerdos para gestionar la empresa. Es una cuestión de negociación, en la que al final se suele imponer la lógica al no cerrarnos a ninguna opinión, a ninguna posibilidad. Es más, hemos ido aprendiendo que lo que hoy es bueno, mañana puede ser malo y viceversa. Ni todo es blanco ni todo es negro, pero tampoco tiene porque ser gris. Creo que eso nos ha hecho crecer a los dos y de alguna manera creo que es debido a que nuestras percepciones se han ido modificando. Me explico.

More empezó como mago, luego como cómico, más tarde como maestro de ceremonias, guionista… Inquieto por naturaleza, gracias a sus intervenciones en eventos corporativos, ha tenido la oportunidad de compartir experiencias y aprender con directivos de todos los sectores económicos del país: se ha ido reinventando y actualmente los clientes no sólo le contratan en su vertiente artística; también para que dé charlas o conferencias motivadoras en actos corporativos o asesore a directivos para realizar presentaciones en publico.

Yo, por mi lado, he ido aprendiendo el funcionamiento del mundo artístico, no sólo desde la perspectiva de negocio, sino también desde una perspectiva emocional (que en ese mundillo hay mucha tela que cortar) lo que ha ampliado mi forma de ver las cosas y entender mucho mejor a More lo que permite un mejor entendimiento entre las partes.

Y esto, lo hemos aprendido gracias a decisiones equivocadas; lo que no quiere decir que no nos sigamos equivocando o acertando. ¿Quién sabe?

Os dejo un artículo que escribió More a petición de la consultora Thinking Heads y que habla de eso, de decisiones equivocadas. Espero que os guste.

En cierta ocasión, un periodista novel tuvo la oportunidad de entrevistar a un empresario de éxito; estaba nervioso y su primera pregunta fue un tópico: ¿Cómo ha llegado hasta aquí? ¿cuál es el secreto de su éxito? El empresario miró al periodista y contesto: Se lo resumiré en 2 palabras joven: Decisiones acertadas. El periodista pensó que aquel empresario había sabido condensar toda su experiencia vital en dos palabras y, ni corto ni perezoso, formuló su segunda pregunta: ¿Pero cómo ha llegado a tomar las decisiones acertadas? El empresario fue aún mas escueto; una sola palabra: Experiencia. El periodista no salía de su asombro, toda una vida resumida en una sola palabra; eso sí era verdadera sabiduría. Ante esta tesitura decidió plantear la tercera y última de sus preguntas :¿Cómo ha conseguido la experiencia? El empresario se dirigió al joven periodista y pronunció dos palabras: Decisiones equivocadas.

Esta historia para mi, más que una anécdota, es una filosofía de vida. Es la conclusión a la que me costó llegar después de años de cabezazos contra las paredes. ¿Por qué nadie me contó esto antes? Me habría ahorrado muchos sinsabores

Cuando uno decide embarcarse en la gran aventura de montar una empresa, todo el mundo mira la meta, anhela el éxito, pero nadie te enseña a disfrutar del camino, a sufrir y aprender de los fracasos. No conozco ningún empresario de éxito que no haya fracasado alguna vez. La constancia, la tenacidad y sobre todo la tolerancia a la frustración y la capacidad para aprender de sus errores han sido su motor interno. Si esto es así, ¿por qué al mirarnos en nuestros «modelos» sólo nos fijamos en su posición privilegiada sin reparar realmente en lo que les ha hecho grandes?

Como decía una profesora mía de historia: La gente que no estudia la historia está condenada a repetir los mismos errores. Por eso en las escuelas de negocios debería haber asignaturas basadas simple y llanamente en los «casos de fracaso».

Lamentablemente en las empresas de hoy en día existe muy poco margen para el fracaso. Todos intentamos esconder nuestros errores, y creo que al hacerlo escondemos también lo que nos enseñan.

En Estados Unidos es práctica habitual exponer en los currículums los errores en la trayectoria profesional. Se presupone que un candidato con más fracasos está más preparado que uno que no los tiene.

Aparte de mi experiencia empresarial, soy mago de profesión, y si algo me ha enseñado el arte del ilusionismo es que durante la realización de un truco de magia los errores no están permitidos; de lo contrario la ilusión se desvanecería y la magia no se produciría.

Pero ningún mago es perfecto, todos cometemos errores antes o después. ¿Cómo encarar entonces los errores sin tan perjudiciales son a priori?

El mago Juan Tamariz comentaba en una conferencia que uno de sus secretos antes de salir a actuar es pensar que va a cometer tres errores durante la actuación. Cuando los errores aparecen (si es que los hay) no sólo no le incomodan, evitando así que el espectador descubra que algo ha fallado, sino que incluso le generan un «pauloviano» reflejo de felicidad ante algo esperado.

Ha conseguido convertir el error en un aliado, estudia sus errores, los encara, tiene una salida airosa para cada uno de ellos, y eso hace que hoy por hoy sea un auténtico número uno a nivel mundial. Ha conseguido hacer de sus errores una virtud.

La teoría es sencilla pero enfrentarse a la cruda realidad puede ser frustrante, por eso creo que una buena formación a priori podría evitar muchas frustraciones a posteriori.

Pongamos un poquito de «magia» en nuestros trabajos, estudiemos nuestros errores, estemos preparados para ellos y conseguiremos «ilusionar» a nuestro entorno sin que se nos note el «truco»

Yo por si acaso, ya he empezado a enseñar a mi hijo la tolerancia a la frustración, y por eso le he hecho socio del Atlético de Madrid.

8 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Estupenda reflexión. Estoy totalmente de acuerdo, lo que pasa es que en nuestra cultura preferimos una actitud conservadora. "Nada de riesgos". "Nada de fracasos". Y así, como decía el empresario de éxito, nunca conseguiremos dar un paso al frente.
Yo soy del Atlhetic... de Bilbao.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias por venir Javier. Tienes razón que es un tema cultural. De hecho el hombre es conservador por naturaleza (los animales tambien)y cuando algo creemos que no lo podemos dominar no arriesgamos. También está mal visto el fracaso, porque se considera que el éxito es lo que da estabilidad aunque no sea cierto.

PD - Bueno, el atlhetic siempre ha sido menos pupas que el atletí.

Un saludo

Rafa Bartolomé dijo...

Conozco poco el mundo empresarial, siempre me tocó vivir en el otro lado, pero es cierto que de los errores y de los golpes se aprende; lo que no estoy tan seguro es si el hijo de More le perdonará alguna vez haberle hecho del atleti.

Fernando López Fernández dijo...

Así es Rafa, a través del error se aprende; forma parte del aprendizaje desde que somos niños. A la primera salen pocas cosas.

PD - Muy bueno Rafa. Yo creo que Dani no se lo perdonará nunca.

Un abrazo

Pedja dijo...

Grande el post Fernando. Yo también conozco el mundo de la magia y es un mundo apasionante. Y yo también he cometido errores y aprender de ellos es apasionante, gracias por recordarlo, un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Pedja:

En realidad, si nos fijamos la vida no es más que una sucesión de errores que son los que llevan a los aciertos.

Un abrazo

Myr dijo...

Excelente Reflexión y estoy totalmente de acuerdo.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Bienvenida a Soul Business Myr.

Gracias por tus comentarios.

Un saludo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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