miércoles, 10 de junio de 2009

Libros que nunca leeré

Se está celebrando en Madrid la Feria del Libro. Este año aún no he tenido la oportunidad de pasarme, pero tengo intención de acercarme y curiosear por las casetas revolviendo entre las pilas de libros hasta que el título o el resumen o sinopsis de la contraportada me llamen la atención.
No se si será cuestión de la edad, o que uno va mudando de aficiones con el tiempo, pero el caso es que la lectura, además de entretenimiento y deleite me enseña a profundizar en el alma humana en general y, en la mía en particular. Y, con perdón, me jode no tener tiempo para leer más: no tanto por el hecho de dedicarle más horas al día (tampoco soy un ratón de biblioteca y uno tiene más aficiones y otras cosas que hacer) sino porque si elaboro una lista de libros pendientes que te apetecería leer, debería vivir, como los gatos, unas siete vidas más o menos.
La lista es interminable, empezando por los clásicos griegos -que te parecían una castaña a los 15 años y que ahora vas poco a poco leyendo fragmentos, hasta que te atrevas con uno a palo seco porque, reconozcámoslo, son duritos- y siguiendo por todos los escritores que desde cualquier lugar del planeta nos legaron su obra y su pensamiento. Novelas, coplas, tratados, cuentos, biografías, memorias, crónicas…prácticamente toda la historia de la humanidad se encuentra, desde la genialidad que tuvo Gutenberg, almacenada entre los lomos de los libros. La elección es difícil toda vez que uno tiene tendencia a releer aquellos escritos que más le gustaron, a leer otros que al final son una bobada y te la han colado, y a postergar en ocasiones la lectura de otros que exigen dos o tres horas de una tacada.

Da lo mismo que planifique la lectura y tenga mi propia metodología: por ejemplo en la mesilla de noche tengo seis o siete libros siempre; que voy leyendo en función de nivel de cansancio, estado de ánimo, temática o novedad que haya llegado a casa. Luego los métodos NIFO, LIFO Y FIFO se auto descartan y aunque mi método es el BIFO (Best in First out) tampoco, al final, lo sigo. Luego hay libros que nunca leeré y eso, de alguna manera, me incomoda porque sé que me estoy perdiendo algo bueno. Y si no, me lo recuerda una Web por la que me doy una vuelta de vez en cuando y que os recomiendo, que pertenece al editor de sueños Carlos Manzano, del cual hablé en un post anterior. En la página principal tiene un párrafo de la novela Memorias de Adriano (que esta sí leeré en breve) de la escritora belga Marguerite Yourcenar que me fascinó desde la primera vez que lo leí. Dice así:

«He leído casi todo lo que han escrito nuestros historiadores, nuestros poetas y aún nuestros narradores, aunque se acuse a estos últimos de frivolidad; quizá les debo más informaciones de las que se puede recoger en las muy variadas situaciones de mi propia vida. La palabra escrita me enseñó a escuchar la voz humana, un poco como las grandes actitudes inmóviles de las estatuas me enseñaron a apreciar los gestos. En cambio, y posteriormente, la vida me aclaró en los libros.»

Como escribí una vez, uno, a menudo, tiende, a arrepentirse y a no arrepentirse de las cosas; de las palabras dichas y las omitidas; del pude hacer y no hice; del si lo llego a saber y realmente lo sabías; y leyendo la reflexión citada, me arrepiento de no haber leído más, de haber abandonado y olvidado un libro en la estantería o haber rechazado las recomendaciones y sugerencias de quien me quiere.

Iré a la Feria del Libro y seguro que compraré al menos el que ha escrito Francisco Alcaide, «Fútbol Fenómeno de Fenómenos»; terminaré los de la mesilla; comenzaré los que mi familia me ha regalado por mi santo (que tienen todos una pinta estupenda); leeré alguno de los clásicos y releeré alguno más; y aún así, siempre me faltará tiempo para leer aquellos libros que nunca leeré.

Hoy, como el post ha sido más cortito, acabaré dos de los últimos libros que estoy leyendo: Génesis del neozelandés Bernard Beckett en el que una estudiante (en el futuro) se examina ante un tribunal que la somete a un interrogatorio en el que se tratan aspectos filosóficos y éticos y Cautiva en Arabia de la española Cristina Morató que narra la vida de la condesa Marga D’Andurain, una mujer adelantada a su tiempo que intentó entrar en La Meca, y de la cual había oído hablar de pasada al dueño del hotelito New Afqa de Palmira cuando me di un paseo por Siria.

Y de regalo dos citas:

«De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria.»
Jorge Luis Borges.

«Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer.»
Alfonso V.

6 comentarios:

FAH dijo...

fernando, gracias por citarme y es un honor (y te agradezco) que compres el libro de "Fútbol: Fenómeno de Fenómenos". Ayer estuve con el editor y me dijo que el lunes se enviaron a la Feria (caseta 130 LID Editorial).

Gran post el que apuntas. Tengo yo también ganas de leer "Memorias de Adriano"... Un mago, José Frakson, decía: "Todo, todo, todo está en los libros"... Gracias. salu2.

Fernando López Fernández dijo...

Es de justicia que lo compre Francisco. Y confieso que tengo muchas ganas de leerlo porque tiene muy buena pinta, y tus puntos de vista siempres osn enriquecedores.

Un abrazo

Josep Julián dijo...

La experiencia me ha enseñado que hay dos caminos para escoger los libros que uno lee. El primero es echar un vistazo a una serie de libros expuestos y dar marcha atrás hasta que uno parece que te llama. El segundo es ir a tiro hecho. Empecé por el segundo pero cada vez más tiendo a hacer lo del primero. Cuando un libro te llama has de saber escucharlo. Y por cierto, las Memorias de Adriano sólo tienen un peligro, que cuando acabes querrás leer toda la producción de Marguerite Yourcenar, así que ve haciendo un hueco en tu estantería.
Saludos y hasta pronto.

Fernando López Fernández dijo...

Josep Julian.
Gracias por venir a Soul Business.Me gusta la frase "cuando un lbro te llama hay que saber escucharlo". Gracias por los consejos

saludos

Rafa Bartolomé dijo...

¿Cuántos libros se puede leer en la vida? Mil, dos mil...cinco mil(supongo que estos son muchos)¿Ha de primar más la cantidad o la calidad? Digamos que la calidad, pero siempre serán mil, dos mil..., el tiempo es un factor definitivo. Será por eso que lo prudente es elegir bien; lo prudente y lo difícil. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Yo Rafa, diria más bien lo prudente y lo imposible porque siempre nos torcemos y por cada buena elección sabemos que tres o cuatro no son lo que queriamos. Aún así cualquier libro esconde algo interesante.

Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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