miércoles, 3 de junio de 2009

Las malas experiencias en los viajes


Hoy me he dado una vuelta por el foro de Lonely Planet. De vez en cuando participó aportando datos más que experiencias porque el viaje es una cosa muy personal y cada uno de nosotros tiene unas motivaciones distintas cuando se trata de darse un garbeo por el mundo como conté en los post «De viajeros étnicos, turistadas y negocios» y «¿Quién tiene la verdad de los viajes?» En el foro se dan cita personas todo tipo de personas cuya pasión o interés es el viaje. Los temas que más preocupan o se suelen tratar son los siguientes:

Temas cuya respuesta será precisa por el que responde aunque no válida para el que pregunta:

El «burocrático y logístico» de los viajes que englobaría las relaciones administrativas para obtener o ampliar visados, conseguir permisos para visitar áreas restringidas o de difícil acceso, validez del carnet de conducir, certificados de vacunación o profilaxis necesarias, medicamentos, el mejor repelente de mosquitos, ¿qué llevar? ¿Euros o dólares?, horarios de trenes, frecuencia de vuelos etcétera.

Los relacionados con el bolsillo: Precios y tarifas de cualquier servicio susceptible de ser contratado (billetes de avión, tren, hoteles, taxis, excursiones, entradas…) consumidos (comida, bebida, ropa, carretes, revelados digitales, refrigerios varios, chucherías, efectos personales…o susceptibles de ser regalados o mercadeados a la vuelta del viaje (souvenirs, textiles, perfumes, comestibles, falsificaciones…)

Temas cuya respuesta siempre será relativa por el que la responde y precisa para el que la pregunta:

El que yo llamo de la «Velocidad del Destino» que no es otro que aplicar la fórmula que nos enseñaban en las clases de física del colegio: Velocidad es igual a espacio partido por el tiempo. Es decir, ¿Cuántos lugares se pueden ver en un número de días determinado? Y ¿Cuánto tiempo se necesita para ver…?

Los relacionados con «Consejos y Experiencias» de viajes anteriores en los que se solicita asesoramiento a personas que ya han visitado el destino y que, como suele suceder, tienen gustos, intereses, objetivos, preferencias, amores y desamores en función de lo que vivieron y sintieron cuando estuvieron en el destino visitado. Aquí participan también de forma proactiva aquellos que acaban de regresar y ofrecen toda su información y los que se encuentran en ese momento en el destino que siempre pueden aportar información de última hora sobre El Tiempo, la situación política o actualizaciones de datos.

En los temas de consejos y experiencias se entremezclan los tres anteriores, lo que obliga a saber leer entre líneas para hacerte una idea de si la respuesta que te ofrezcan puede ser válida para ti. Se necesita muchas horas de práctica y comprobaciones varias, (y por otras fuentes) para saber si un foro tiene buenos foreros. El de Lonely Planet no está nada mal, pero depende mucho del destino o país que quieras visitar para encontrar información útil que sirva a tus propósitos viajeros.

Un lugar interesante donde recopilar y compartir información; pero de vez en cuando aparece algún post en el que un viajero rebotado por su percepción o mala experiencia se convierte en el más acérrimo enemigo del lugar visitado, sobre todo si le han robado, le han timado o le han vacilado más de la cuenta. Entonces toma la parte por el todo y automáticamente convierte a la población en indeseables que le han estropeado las vacaciones, sus sueños o ambos y se dedica a inundar el foro de mensajes recomendando vivamente no visitar el destino y poniéndote sobre aviso de lo que te va a suceder. Curiosamente estos comentarios a menudo están centrados en países pobres, o lugares donde sus habitantes han estado «puteados casi siempre» y se han tenido que buscar la vida para sobrevivir. Gente que al ver al viajero, con sus ropas, gastando en unas horas lo que el un local gasta en un mes, llevando cámaras y artilugios caros para su economía, sabiendo que los turistas vienen de lejos y que los billetes de avión cuestan una pasta (lo sabe porque tiene un primo en Burgos que emigró hace muchos años) es lógico que identifique al turista con un dólar con patas e intente sacar el máximo provecho de él. Esto es muy habitual y hay que entender que es el tributo que hay que pagar (dependerá de la habilidad de cada cual el que se la metan más o menos doblada) que por otra parte es negociable en función de muchos factores; exceso de oferta, demanda de las dos partes; tiempo disponible, necesidad etcétera. Ya digo que es muy habitual y cuando uno viaja a determinados lugares debe tener unas mínimas nociones de lo qué se puede encontrar. En otros lugares, los preceptos religiosos o la falta de costumbre de ver turistas no dan a pie a estas situaciones pero si a otro tipo de malas experiencias que quizás sean más desagradables.

Estos viajeros al final han tenido una mala experiencia porque han creído que iban a ser tratados de la misma forma con la que son tratados en sus países de origen o en otros lugares cuya economía no depende exclusivamente del turismo. Pero claro, no es lo mismo que te claven en un Café de París que en un tenderete de Vietnam (donde seguramente pagues menos de la mitad que pagarías en tu ciudad), ni que un chaval pretenda doblarte la tarifa habitual de ocho dólares por llevarte en una moto durante más de ocho horas en Angkor, que pagar treinta euros en Madrid para que te lleven al aeropuerto desde el centro (siempre que no pongas el acento de Arkansas: si es así te puede salir bastante más caro). Pero claro, cada uno cuenta la feria como le va y estos viajeros no leyeron ni seguramente leerán mi «Decálogo para viajar» en el que procuro dar unas claves que a mi me han funcionado a la hora de viajar y que yo simplemente llamo vivir desplazado.

Uno de estos días hablaré de los daños colaterales que provoca el turismo en los países pobres y en desarrollo y observaréis, que casi siempre, los culpables de estas malas experiencias somos los viajeros «occidentales» o «con pasta»: para entendernos.

2 comentarios:

Rafael Bartolomé dijo...

Desde Burgos: la ciudad del inmigrante que citas, te doy las gracias por tus consejos sobre viajes. Los tendré muy en cuenta aunque me desplace a Dinamarca, pongamos por caso, por ser un país sin en principio problemas para el visitante. Un abrazo de Rafa, Fernando.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias a ti por venir Rafa. A mi me funcionan. A otros quien sabe, pero están testados.

Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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