martes, 2 de junio de 2009

Las citas que me regala Lourdes

Al igual que El Corte Inglés yo también tengo una semana especial. Lo que ocurre es que, en mi caso, no es «Fantástica», no hago ofertas 2 x 1 ni promociones cruzadas ni vendo los productos de estos grandes almacenes. Mi semana «Fantástica» consiste en que mi cerebro está en estado de reflexión profunda y debe luchar entre razón y pasión, responsabilidad y deseo, voluntad y pereza, y un largo etcétera en las que las dimensiones de psicología analítica sobre las que trabajó el suizo Carl Gustav Jung se entrecruzan desgastando, más si cabe, mis agotadas neuronas. Es normal, uno hasta que no leyó lo que decía este fulano, simplemente pensaba, reflexionaba y sacaba sus conclusiones, pero después de leer un poco por encima sus teorías (todo hay que decirlo) según él, el hombre toma sus decisiones en función de cuatro dimensiones: sensorial o intuitiva que pertenecen a la dimensión de toma de datos; y pensamiento y sentimiento que pertenecen a la dimensión interpretativa de esos datos. Y esto impone.

Así, por ejemplo, según ésta teoría los seres humanos podríamos estar muy bien clasificados en función si somos generalistas o especialistas, analíticos o poéticos, realistas o idealistas, impersonales o personales etcétera… Esto determinaría nuestra forma de ser y actuar según el proceso de toma de datos, de toma de decisiones, de grado de orientación e intensidad de las mismas. «Everything under control»

Según los que saben de psicología y comportamientos humanos, Jung lo clavó y parece ser que acertó bastante en sus teorías.

El caso es que esta semana me toca explorar estas dimensiones en mi persona y, ciertamente, no me han hecho ni me he hecho un test previo para saber cual dimensión y característica predomina en mi persona. Con lo cual, a priori, no se si las decisiones que tome serán las más adecuadas para mi y para mis circunstancias. Decía Ortega y Gasset que el ser humano no es disparado a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria estuviese absolutamente determinada, y que era falso afirmar que lo que nos determina son las circunstancias, sino que, al contrario, eran éstas el dilema ante el cual debíamos tomar las decisiones, pero que en definitiva quien decidía era nuestro carácter. Es decir, de alguna manera le daba la razón a Jung y a mi me ha puesto a ahondar en mis reflexiones.

Como uno siempre necesita ayuda, he estado buscando orientación y consejo, bien en libros sobre orientación personal y profesional, bien preguntando abiertamente y sin ningún tipo de vergüenza ni de complejo por mis lagunas de conocimiento, a gente que creo me pueden aportar otro punto de vista y alumbrarme o encenderme una vela que me permita ver con claridad y reflexionar sin que una de las dimensiones (como ocurre con el colesterol) se dispare.

Una de las personas que me ha aportado alguna idea, sin saberlo, ha sido Lourdes Moreno, amiga y compañera de trabajo (nos conocemos desde hace casi veinte años y hemos trabajado juntos en cuatro empresas diferentes). Puede haber sido casualidad, pero sin habérselo propuesto ni consultado me ha ayudado. Lourdes escribe fenomenal y muchos de los textos que escribe para los clientes son verdaderas virguerías que no deberían estar en un Power Point o en un aséptico Word, sino en las estanterías de alguna librería. Pues bien, hoy revisando alguno de los trabajos me encontré con una cita famosa con la que a veces le gusta reforzar los mensajes. La cita dice así:

«Si busco en mis recuerdos los que me han dejado un sabor duradero,
si hago balance de las horas que han valido la pena, siempre me encuentro con aquellas que no me procuraron ninguna fortuna.»

Antoine de Saint-Exupery

Ha sido un regalo para mis reflexiones ¿no creéis

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Citas a Carl Gustav Jung, del cual confieso no haber oído hablar de él hasta hoy, me quedaría conque es el carácter lo que modela nuestra manera de posicionarnos ante la vida. Creo que añadías que también era partidario Ortega y Gasset (éste ya me suena, será que es más nuestro). De todas formas sería estupendo que alguna vez mandasen: la pasión y el deseo, y hasta la pereza si me apuras. Un abrazo
Gracias Fernando por entrar a diario en mi blog, y disculpa no conteste a tus comentarios; sucede que no se como se hace. Ya me lo explicará mi hijo cuando venga por aquí.

Fernando López Fernández dijo...

Anónimo:

Gracias a ti por venir por aquí. La pasión y el deseo son muy importantes en todo lo que se hace. Ayudan a mover nuestros actos y si no existen es como actuasemos por rutina. En cuanto a la pereza no lo tengo tan claro, aunque es necesaria a veces.

Un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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