jueves, 28 de mayo de 2009

Soy del Madrid ¡Visca el Barça!

En todas las familias se cuentan anécdotas de cuando éramos niños. Cada uno de nosotros hemos sido protagonistas alguna vez de ellas. Sirven para animar las conversaciones que decaen o para hacer replica de otras en las que se cuentan las de los presentes (preferentemente al finalizar una celebración, ya sea en Navidad o a los postres de cualquier otra reunión familiar) que se convierten en crónicas históricas por si algún día alguien escribe tu biografía. El caso es que se repiten y se repiten con gran alborozo por tu tribu, dejando indiferente, como es normal y natural, al resto de los mortales que deben escuchar y después asentir ante las ingeniosas o divertidas historias que los narradores creen estar relatando y que no se convierten en leyenda urbana porque, gracias a Dios o a la discreción, no transcienden del ámbito doméstico. Como digo, cada uno tendríamos como para llenar, al menos, dos páginas. Pueden ser eso que llamamos ocurrencias del niño, chispa, o un tuvo mucha gracia cuando…

Mi familia me recuerda una, que a estas alturas del partido, he dejado de justificar e intentar explicar cuales fueron los motivos que una noche con ocho, nueve o diez años, me llevaron a llorar y enrabietarme por la derrota del Real Madrid ante el Barcelona; pero como sois nuevos y habéis aterrizado aquí, pues yo lo cuento; y algún familiar que suele venir por Soul Business, también tendrá otra versión de los hechos o conocerá la mía.

No lloré por la derrota, sino por el vacile general de mi padre, algún hermano, hermana, tío, tía primo y prima a los que el fútbol les daba lo mismo, pero que durante el partido me habían estado observando o provocando para que entrase al trapo cual morlaco y torearme mentalmente: lo consiguieron; y si no muerto, que tampoco era para tanto, me dejaron herido al menos durante unas semanas. Tampoco me dejó ningún trauma y además como siempre he tenido la práctica (que no la teoría) de diferenciar lo que es importante de lo que no es, pues que siga la leyenda.

Hoy ha ganado el Barcelona la copa de Europa y, a priori, a mi lado pragmático le daba un poco lo mismo quien ganase. Para uno, seguidor del Real Madrid, que el Barca hiciese triplete o que el Manchester ganase (Ferguson no se caracteriza por el amor al club blanco) le daba lo mismo. No entro en debates si jugaba un equipo español o no, ni hago caso de los comentarios de unos y otros. Me gusta el fútbol y punto; pero, como digo, no entró en valoraciones ni me decanto por un equipo porque sí. Sin embargo, hay gente que entiende que debes tomar una opción. Pongo un ejemplo.

Un amigo que es del Real Madrid me envió diez minutos antes de que empezase el partido un SMS diciendo: «Puta Barca, Puta Catalunya, ja ja ja»: Mi amigo, pero un imbécil. Con quien he visto el partido (otro vikingo y raulista) daba por supuesto que debía ir con el Barcelona porque le caía mal Ferguson y era un equipo español. En el minuto quince, creo, que ha entendido que no creo ni en nacionalismos ni en fobias raras ni tonterías. Me gusta el fútbol, siempre y cuando vea algo bonito (si es solo táctica y estrategia prefiero el ajedrez) y el equipo azulgrana ha demostrado que la eficacia y la belleza pueden estar unidas. Así que Olé, Olé y Olé por su triunfo y su triplete.

Para ver determinados partidos suelo quedar en un Pub Irlandés donde detrás de la barra no encontrarás ningún madridista. Y, además, te vacilan, de buen rollo eso si, sobre el estado del Real Madrid.

Hoy en un «fifty, fifty», el bar estaba lleno de seguidores, por filias y fobias, de los equipos finalistas con mi excepción y unos tíos que en ese berenjenal de ruido, humo y pasiones, hablaban (muy de escuela de negocios o libros técnicos) sobre capital humano, inversiones subyacentes, agilidad estructural (lo prometo) y cosas así. Cuando ha acabado el partido, todo el mundo ha aplaudido, o se ha callado resignado, menos un gilipollas que decía ser del Real Madrid y que vestía una camiseta del Manchester, que a gritos y canciones tipo «La Cabra» ha empezado a insultar al Campeón y soltar diferentes improperios sobre la españolidad del Barca, la hombría de los jugadores, la imposibilidad de que un madridista se alegrase del triunfo Catalán… retando chulo y desafiante al resto de la parroquia.

No soy de meterme en líos, pero al final mi amigo y yo hemos intervenido y le hemos dicho, en el mismo tono de voz (porque esta gentuza solo entiende el lenguaje de las voces) que estábamos orgullosos de que hubiese ganado el Barcelona. En el caso de mi amigo porque le gusta el buen fútbol y ama España, y en el mío porque me gusta el buen fútbol y porque, con tipos como este último (que se da muy a menudo en cualquier nacionalismo) me duele España, aunque también la ame.

Así que hoy, bobadas, nacionalismos, recuerdos e imbéciles aparte ¡Visca el Barca!

7 comentarios:

Vórtice dijo...

Qué País, Qué País, Flopez!! Sin caer en el patriotismo tan pasado de rosca en mi país de origen, qué lindo sería que España sea una en el corazón, que no tenga que partirse en tantos pedazos y perder la fuerza de su amor, que todas sus ricas lenguas fueran música y riqueza para todos los oídos, y que la rivalidad de los deportes, fuera solo eso.

Como la inquietud me empieza por casa, me uno a tu ¡Visca el Barça!!

Un Abrazo Amigo!
Luis

Rafa Bartolomé dijo...

Lo siento, Fernando, yo me considero una persona sensata y estoy de acuerdo que el buen fútbol hay que catarlo como los buenos vinos. Me encanta ver jugar a Inista, Xavi(lo escribo con x porque imagino que así estará inscrito en su partida de nacimiento), y sobre todo a Messi(hace dos años predije-lo juro, algunos de mis amigos son testigos- de que nos iba a dar la década a los madridistas. Pero desde luego, lo siento, no diré nunca: Visca... Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

@ Luis
De cauerdo totalmente Luis, Los nacionalismos son enfermizos y no conducen a nada, y eso no tiene nada que ver con el orgullo que tengas por haber nacido en uno u otro lugar. (que en definitiva es el cariño que tienes por la cercanía y familiaridad)
Un abrazo

@Rafa.

Sé que como aficionado al fútbol, hay cosas que cuestan decir y más si son del eterno rival, pero tampoco pasa nada y todo el mundo lo entiende. Seguramente yo no lo hubiera hecho hace tiempo, pero a estas alturas de la vida no tengo ningún problea en loar el buen trabajo y el arte, venga de donde venga.
Un abrazo

Cubelli dijo...

es de agradecer tener amigos, tan sensatos, pero al igual que Rafa, puedo felicitar y aplaudir al rival, pero hay palabras que uno no las puede decir, porque al no sentirlas , resultarían falsas.
abrazos

Fernando López Fernández dijo...

Cubelli:

Es una opinión muy respetable. Yo tampoco diría Viva el Madrid, si lo hubiesen hecho mal o hubiesen ganado con malas artes o favores. Cuestión de momentos.
Un abrazo

Pedja dijo...

Un error mezclar fútbol y política, los nacionalismos de cualquier signo algo que deberíamos hacer desaparecer. el mérito de que tu pueblo sea bonito no consiste en que lo proclames tú a todo el mundo sino que el mundo te diga qué bonito es tu pueblo. Viajando desaparecen los nacionalismos. Viva el buen fútbol visca el Barca y viva el Real Madrid y, sobre todo, el Rayo Vallecano¡¡¡¡

Fernando López Fernández dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo en todo lo que dices, incluso en lo del Rayo Vallecano.

Un abrazo

Soul Business

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