jueves, 23 de abril de 2009

¿Pero qué me estás contando?

Conozco a un humorista que utiliza mucho esta frase. Lo hace a menudo desde diferentes perspectivas.

Incredulidad: No puede creer lo que cuentas porque le parece imposible que lo dices es verdad.

Asombro – Se lo cree, pero te lo dice con los ojos muy abiertos, casi de sapo.

Enfado – Cuando le dices algo con lo que no está de acuerdo.

Jocoso –Cuando le cuentas alguna anécdota y pronuncia la frase varias veces intercalando sonoras carcajadas.

Y así, esta frase se repite varias veces en una conversación convirtiéndose en «muletilla.»

Lo que me asombra es que nunca recurre a ella a la hora de pedir una explicación o solicitar una aclaración sobre lo que se está hablando. Al principio no entendía muy bien cual era la razón de su actitud, pero con el tiempo y después de darle varias vueltas a la cabeza, en ese ejercicio que llamamos pensar o reflexionar llegué a la siguiente conclusión: el hacía exactamente lo que hacemos todos cuando recibimos determinadas informaciones por parte de los medios de comunicación; es decir reaccionamos al mensaje, pero rara vez nos paramos a reflexionar sobre el mismo.

Basta un titular en un periódico, una retahíla de palabras dichas de forma altisonante en una tertulia, unas secuencias en primer plano de alguien en televisión para que nuestra mente convierta en verdad lo que nos cuentan. Estas noticias o informaciones luego las comentamos en familia, con amigos, en el trabajo, e incluso, con desconocidos en la cola de la compra, en el ascensor o en la barra del bar.

El ser humano tiene una tendencia natural e inconsciente a seguir los dictados de aquello o aquellos que considera tienen más autoridad en la materia que se trate, asumiendo como reflexión propia aquellos razonamientos que más se acercan a lo que el cree su ideología, sin apenas darse cuenta de que se la han colado.

Los domingos suelo comprar varios periódicos y observo como la misma información, dependiendo del medio, se parece lo que un huevo a una castaña. Partiendo de la base de que la objetividad no existe (al menos en su forma pura) uno se encuentra leyendo una noticia y se pregunta cómo es posible que los periodistas (a los cuales se les supone una buena preparación y que su labor es informar, no juzgar) son capaces de escribir cosas tan dispares. Lo peor, es que luego, por ejemplo, está uno cenando con un grupo de amigos y si surge un debate sobre cualquier tema, dependiendo de las fuentes de información que hayan consultado, defenderán sus posturas con vehemencia, cerrándose en banda como si lo impreso, lo oído y lo visto y oído en los medios de comunicación fuese suficiente aval para tener la razón. A mi estas discusiones me aburren cada día más y entonces me pongo un poco «cabroncente» y paso a defender unas u otras posturas, mezclando los argumentos, dándoles la vuelta y apostillando allí donde más puedo sacar de quicio a los interlocutores, con el único fin de animar el debate y entretenerme en observar como desbaratan mis explicaciones. Unos lo llamaran dialéctica. Yo pasar el rato, debido a que generalmente los temas los tocamos de oídas al no tener los suficientes elementos de juicio para dar por sentado lo que defendemos salvo en asuntos muy específicos y, en este último caso y salvo que todos los interlocutores fuésemos expertos en algo premisa que nunca se cumple, no todos tenemos ni la misma cantidad ni calidad de información.

El periodismo, los medios de comunicación, están dejando de ser medios de información, para convertirse en un canal de opinión y comunicación al servicio de los intereses de quien está dispuesto a pagarlo. No es nuevo, esto ha sido así siempre y también lo será en futuro. Ejemplos a los largo de la historia ha habido muchos y un día de estos haré una recopilación en el blog.

Con esto de la crisis, se están multiplicando las informaciones que deberían ser sometidas a una reflexión o una explicación o puestas en un contexto real porque hay algunas que asustan tal y como la cuentan. Os dejo un link de una noticia que apareció ayer en la versión digital del diario Expansión; que ya está generando mucha polémica y que como sea cierta (personalmente creo que está sesgada) puede provocar un gran conflicto social. Para los más vaguetes os avanzo el tiular:

CEOE plantea el despido libre ante la grave recesión

http://www.expansion.com/2009/04/22/economia-politica/1240426130.html#

El tema tiene miga, pero ya nos han metido miedo otra vez más.







4 comentarios:

Carlos Arancon dijo...

Buen post.

Nos manejan como quieren. Sólo hay que ver el titular de El Mundo de hoy "Rajoy dice que vamos hacia el abismo" y el FMI lo confirma".

¿Quiere decir esto que el FMI públicamente ha dicho que lo que dice Rajoy es verdad?

Esto es meido y manipulacion

Saludos
Carlos

Fernando López Fernández dijo...

Gracias por pasarte Carlos.

Tienes razón en lo que dices, aunque no se por qué me da que también les manejan a ellos.

Un saludo

Rafa Bartolomé dijo...

Sigo tu reflexión:¿cómo es posible que personas con una educación y cultura similar tengan una opinión tan opuesta sobre una misma situación? Siempre que "discutimos" los amigos me suelo hacer esta pregunta.No me cuadra: supongo que como bien dices estamos mediatizados por cuanto nos rodea, pero aún así no llego a comprender esta circunstancia. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Pues francamente no lo se Rafa quizás sea porque, además de estar mediatizados o influidos por nuestro entorno, tenemos la mala costumbre de discutir no como forma de dialogo sino como forma de hacer valer una posición aunque estemos errados.

un abrazo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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