jueves, 12 de marzo de 2009

Todos somos inocentes, todos somos culpables

Que dentro de unas décadas es posible que nos vayamos todos al carajo es una realidad. No porque la crisis nos mande allí (la historia demuestra que hay ciclos económicos) sino por la irresponsabilidad del ser humano - consciente y elegida: sobre todo en eso que llamamos primer mundo - de sobreexplotar y degradar los recursos del planeta.

El asunto es preocupante y los problemas medioambientales generados por la actividad (insisto consciente) del ser humano están incidiendo desde hace tiempo en la naturaleza provocando la desaparición o la contaminación de los recursos, la extinción de especies vegetales ó animales y seguramente muchas más cosas que desconocemos.

Vivimos en una sociedad en la que prima el «consumo sostenido» -entendiendo como tal la necesidad de seguir produciendo y consumiendo para que se pueda mantener el sistema - frente a una sociedad en la que debería primar el desarrollo sostenible. Y esto ocurre porque el hombre es, en esencia, un ser paradójico y dual que lo mismo dice una cosa y hace lo contrario o viceversa. Por un lado queremos un mundo mejor, más justo y, por otro nos encargamos de que no sea así. Buscamos la comodidad en nuestro entorno: queremos electrodomésticos que nos hagan más fácil la vida, compramos coches que pesan más de 1.000 kilos para transportar a una persona que pesa 80, no nos gustan los atascos y exigimos buenas carreteras, vestir con ropas que en uno meses condenaremos al armario, utilizar el plástico para casi todo, queremos comida barata y en abundancia, no queremos pasar ni frío ni calor, nos gusta envolver los regalos, tener una nuevo mueble y un ipod… Lo queremos todo. Y sabemos, aunque no lo reconozcamos, que esto se consigue consumiendo mucha energía, derrochando agua y contaminando. Es decir, convirtiendo la tierra en un estercolero global que crece cada día más y en el que cabe de todo (residuos tóxicos, residuos radiactivos y desperdicios o mierda a secas).

Es paradójico que estemos continuamente aumentando la capacidad de producción en aras de un supuesto bienestar global cuando lo que realmente estamos haciendo es provocar que la Tierra enferme más rápidamente. Somos como el mal paciente al que el médico le diagnostica un problema de obesidad y aconseja moderación en el consumo de grasas y sigue comiendo carne roja todos los días.

La Tierra está muriendo poco a poco, a pesar de que haya voces que digan lo contrario afirmando que en realidad tiene cuerda para rato. De momento no hay una receta que la pueda curar. Muy pocos están dispuestos a sacrificar esa «comodidad»: Sólo se haría si todos estuviesen de acuerdo (bastante improbable porque todos tienen sus intereses y si es necesario comprarían su propio basurero) y se cumpliesen realmente todos esos protocolos que se firman con gran boato y foto de familia.

Lo que me sorprende del asunto, es que tendemos a pensar que el cambio climático y los graves problemas medioambientales a los que nos enfrentamos son culpa de los gobernantes y de un sistema económico que explota los recursos hasta agotarlos. Parece que no queremos darnos cuenta de que pertenecemos a esos gobiernos que hemos votado, a esas empresas que contaminan y que nosotros somos gran parte del problema. Sólo tenemos que preguntarnos humildemente si como en las encuestas somos totalmente responsables, algo responsables, a veces, pocas o nunca. Y después el por qué. Entonaríamos el «mea culpa» si fuésemos medianamente objetivos.

Afortunadamente surgen iniciativas y medidas que intentan paliar el problema y que poco a poco van, como vacuna, inoculándose en la sociedad. Lo están haciendo los gobiernos, lo están haciendo las empresas y lo está haciendo mucha gente que realmente quiere dejar un mundo más limpio a las generaciones futuras.

Lo dijo Goethe (1749-1832) «No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.» Yo, al menos, lo voy a intentar.

Todos somos culpables, todos somos inocentes. Os dejo un anuncio argentino que me ha gustado mucho y ha sido el origen del post de hoy.


4 comentarios:

Katy dijo...

Tienes toda la razón lo somos pero no en la misma medida. Hay muchos que están poniendo su granito de arena en este inmenso mar de culpabilidades pero apenas se nota.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Justo lo que te decía en un comentario anterior. Coincidimos.
Un beso

Myriam dijo...

Me gusta ver al fin, una producción argentina creativa y que crea conciencia, no permanente queja, que suele ser lo usual.

Un beso

Myriam dijo...

Y por supuesto, cada uno de nosotros debe asumir la responsabildad por la parte que le toca, sin duda.

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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