lunes, 30 de marzo de 2009

Dirigir, gestionar y liderar ¡qué difícil es!

Conozco muy poca gente que sea capaz de conseguir aunar estos tres conceptos en su persona: he coincidido a lo largo de mi vida laboral con excelentes directivos, con gestores cuya eficacia y resultados pueden llegar a asombrar y, menos a menudo, verdaderos líderes que fuesen capaces de conseguir la admiración y respeto de sus empleados; personas cuya forma de actuar inspira y provoca entusiasmo a su alrededor. Pero que reúna esas tres características, poquitas.

Hace poco, me encontré con una de ellas. Fue en una convención a la que habíamos ido a trabajar. En ocasiones, por necesidades de guión o solicitud expresa de los clientes, permanecemos en la sala durante las ponencias de los directivos. Muchos de los mensajes que escuchamos (da lo mismo el sector o actividad) suelen ser muy parecidos, como si todos lo directivos (insisto da lo mismo el sector) hubiesen comprado la última edición del libro «Claves para dirigir con éxito» o algún manual o libro similar. Puede estar bien, pero no es suficiente. Por eso, me sorprendió gratamente el discurso que hizo en ese evento el director general.

Me llamó la atención que lejos de enredarse en complicada o manida terminología se dirigiese a la audiencia de una manera muy cercana, contando las cosas con una sinceridad abrumadora, reconociendo y pidiendo perdón por los errores y felicitando a su gente por los éxitos. Miraba a los ojos transmitiendo verdad; contaba experiencias y ponía ejemplos para ilustrar su charla. Me gustó mucho su exposición y estoy convencido de que esa empresa no tendrá problemas en los próximos años.

Es uno de esos directivos tan escasos como necesarios que son capaces de ver dirigir, gestionar y liderar la empresa en sus «tres dimensiones.» Es decir que la viven en una dimensión organizacional (estructura, recursos, procesos, clientes, proveedores, formación, finanzas, producto etcétera), en una dimensión operacional (esto es; el día a día: urgencias de los clientes, caída de la red, no llega el pedido, se ha estropeado el aire acondicionado, no hemos cobrado etcétera, Fulanito está de baja) y una dimensión emocional (problemas personales, preocupaciones, estados de ánimos de la plantilla, etcétera) que dependiendo de cómo se maneje hará que las otras dos funcionen mejor o peor. Además cualquiera de estas tres dimensiones no son estables, cambian y mutan en función de múltiples factores y equilibrar las tres es sumamente complicado. El lo intentaba y creo que lo conseguirá porque su gestión, su dirección, su liderazgo se basa en la comprensión del todo y no sólo de una parte.

En los tiempos que corren y en los que vendrán los directivos deberán acostumbrarse a vivir la empresa con este concepto de las tres dimensiones, no descuidando que ninguna de ellas. Sólo así podrá dirigir, gestionar y liderar con serenidad, sin estresarse porque podrá afrontar cualquier dificultad que surja.

En el trabajo, para explicar conceptos empresariales nos inspiramos en ocasiones en diferentes disciplinas artísticas. Creemos que es una forma sencilla y entretenida de reforzar mensajes. Los clientes lo agradecen.

Para ilustrar el post de hoy os dejo un video de Chris Bliss, un malabarista que tiene un número formidable con música de The Beatles de fondo y que creo que refleja perfectamente lo que significa manejar las tres dimensiones y la inestabilidad. Pasión, atención, y conocimiento en un acto espectacular. Disfrutadlo.

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