martes, 24 de febrero de 2009

Ruidos y rumores

El otro día en el post «El lenguaje de la música» comentaba que si había un idioma que comprendía y unía a todo el mundo, ese era el de la música. Desgraciadamente existe otro que desestabiliza y que casi todo el mundo conoce y utiliza. Me refiero al Rumor. La Real Academia Española lo define como voz que corre entre el público; ruido confuso de voces; o ruido vago, sordo y continuado.

Nada ni nadie escapa a este tipo de ruido: Lo encontramos a diario en las organizaciones, en la prensa, en casa, tomando unas cañas con los amigos, en voces desconocidas que penetran en nuestros oidos y punzan en nuestro cerebro. Lo grave es que el rumor generalmente nace de la ignorancia (esto es, de la falta de información contrastada), de la envidia (alimento del necio) y de un interés en infringir daño (atacar sin pruebas). Cualquiera puede crearlo. De su propagación se encargará quien guste de su veneno. Es maleable, puede crecer, desvirtuarse. Puede, incluso, llegar a mutar en un peligroso virús que se extiende con rapidez y para el que, o no existe vacuna o cuando llega es demasiado tarde.

Se disfraza de otros nombres como habladuría, especulación o mentira de la que Goebbels decía que mil veces repetida se convertía en una verdad. El hecho es que hace daño. La realidad es esa: el ser humano - cada vez más gregario a pesar de que paradójicamente hoy el mundo ofrece infinitas posibilidades para no serlo – se deja arrastar por esa corriente que mana de los rumores interesados de personas cuyo objetivo es desprestigiar, infundir miedo, sacar un beneficio fácil (que muchas veces roza el delito), o desviar la atención de su propia mediocridad.

Lo peor del asunto es que el rumor se está mimetizando con la verdad, con la información, generando confusión y crispando a una sociedad a la que ha envenenado y dirige, convirtiéndose, en muchos casos, en juez y verdugo de nuestras vidas. Muy triste.

Así que aprovecho este blog para enviar un mensaje personal a todos esos correveidiles que juegan con los sentimientos del ser humano; a todos esos analistas económicos de salón que meten más miedo al personal del que ya tienen; a todos esos periodistas que por unas monedas venden su vocación…En fin, a todos aquellos que utilizan la palabra como arma de destrucción masiva.

Por favor, dejen de hacer ruido, que así no hay quien se concentre en lo que realmente importa de la vida.




2 comentarios:

Elisa dijo...

hay ruidos que deberían desaparecer, como esos que tu mencionan, esos que juegan con los sentimientos de la gente .- dejemos los rumores delado y vayamos conla verdad o en busca de ella
un cordial abrazo

Fernando López Fernández dijo...

El ruido (y si es molesto más) te impide pensar con claridad. El rumor confunde, así que como dices búsquemos la verdad.

Saludos

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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