lunes, 9 de febrero de 2009

Menos mal que es lunes...

«Menos mal que es lunes y parece que no, pero la semana está vencida ». Con esta frase me daba los buenos días un jefe que tuve hace años.

En esa época, trabajaba en un departamento operativo de viajes de incentivo. Nuestro trabajo consistía en elaborar propuestas atractivas y competitivas de incentivos para nuestros clientes. Las teorías de Michael Porter (1947-) sobre las cinco fuerzas se cumplían sin excepción. La competencia era brutal entre las agencias especializadas en este tipo de viaje. Las compañías aéreas que volaban directas al destino – a finales de los ochenta el transporte aéreo no estaba tan liberalizado -, el hotel de ensueño o la empresa que gestionaba actividades muy exclusivas no dejaban mucho margen de maniobra, porque la demanda superaba a la oferta. Además, nos encontrábamos con nuevas agencias que se habían creado con personal y directivos de las anteriores y que mantenían buenas relaciones con los clientes. A veces, después de tener el contrato casi firmado, los clientes nos daban una “vueltecita” para ajustarnos más los precios, poniéndonos a todos los que concursábamos a rectificar ofertas y propuestas. Incluso después de haber satisfecho las peticiones de la empresa, ésta decidía sustituir el viaje, incentivando finalmente a sus empleados, vendedores, distribuidores etc… con dinero o regalos.

La presión a la que estábamos sometidos nos hacía llevar un ritmo frenético : se trabajaban varias propuestas a la vez; se debía organizar el trabajo en función de los horarios de los corresponsales y proveedores de otros países para que los presupuestos e información llegasen a tiempo; había que preparar documentaciones, logística y operativa para las operaciones que se cerraban y gestionar todos los aspectos del viaje en el destino. Nuestras jornadas laborales se extendían en horas y en días trabajando muchos fines de semana fuera de casa.

Por eso la frase con la que he empezado el post siempre me ha parecido divertida y de vez en cuando la utilizo. Creo que mi jefe la utilizaba para motivarnos y hacernos más llevadero el trabajo (nuestras semans no vencían) . La pronunciaba con una alegría nada forzada que transmitía optimismo arrancando una sonrisa en nuestros rostros que ayudaba a empezar la semana de una forma positiva.

Empezar la semana con una sonrisa, es bueno para las personas y las organizaciones (un día hablaré de ello) porque el humor, la risa, te llena de energía. Eso lo sabía muy bien ese jefe que tuve.

Por eso, procuraré todos los lunes, dejar una nota de humor en el blog.

Esta semana va de letreros. Si una os hace sonreir el objetivo se habrá cumplido.


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