viernes, 6 de febrero de 2009

El viaje, el mejor aprendizaje experiencial

Hace unos años fui invitado por la Universidad de Salamanca a participar como ponente dentro de unas jornadas en la que la temática era la tradición cultural del viaje a través del arte. El objetivo era - a mediante diferentes enfoques - mostrar el viaje como un valor para el dialogo intercultural.

Cuando empecé a preparar la charla, sólo tenía una idea clara: había que contar experiencias que confirmasen unas bases teóricas. Comencé mi exposición preguntando a los alumnos el por qué de un viaje. «Los viajes molan», «Ves lugares distintos», «Puedes contarlo», «Eres más libre», «Conoces gente» fueron algunas de las respuestas: tenían razón.

Las principales motivaciones que nos llevan a realizar un viaje son: la curiosidad, que nos empuja a descubrir nuevos lugares y a conocer otras culturas; el cambio, que como decía Miguel de Unamuno (1864 – 1936) se viaja para huir de donde se parte. Es decir nos alejamos para tomar perspectiva; la activación de unos sentidos que se enfrentan a olores, sabores y sonidos desconocidos: son percepciones nuevas que adquirimos en cada viaje; o la necesidad de expresar lo que sentimos que nos hace interpretarlo y contarlo. En la memoria del ser humano, a lo largo del tiempo, y a diferencia de muchos otros recuerdos, los viajes permanecen.

El viaje tiene una doble vertiente: una respecto al lugar que se visita (lo que es) y otra respecto a uno mismo (lo que esperábamos, lo que encontramos y lo que hacemos). Es en la vertiente personal donde se van modelando experiencias cuyo resultado es el conocimiento de uno mismo. Un verdadero aprendizaje experiencial que nos aporta cultura, comprensión, conocimiento, y libertad. Posiblemente la mejor herramienta de desarrollo personal.

El objetivo final del viaje, consciente o inconscientemente es llegar a conocernos mejor. Es una forma de aprender, de superar nuestros miedos. Nos enseña la tolerancia y el respeto y nos produce una enorme satisfacción personal. En mi opinión, no hay mejor aprendizaje experiencial.

Así se lo comuniqué los alumnos a quienes les deje una serie de reflexiones sobre los que había aprendido en mis viajes.

No hay dos viajes iguales – Cada experiencia es irrepetible

Los protagonistas de los viajes son las personas – Tu haces la experiencia

Todo lo que se ve en los viajes es auténtico - Lo que crees que una “turistada” o artificial también es real

El tiempo no se detiene para nadie – nadie vive en el pasado, lo hace en su presente

Los medios de comunicación y la información no sustituyen al viaje – No es lo mismo la teoría que la práctica

La objetividad en los viajes está basada en conocimientos y experiencias anteriores - Recuerda que es tu objetividad

Os dejo un video publicitario sobre viajes. Feliz fin de semana

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