domingo, 22 de febrero de 2009

El poder de la lluvia

Ayer por la tarde asistí al espectáculo Rain - como la lluvia en tus ojos- de la compañía canadiense Circo Eloize escrita por Daniele Finzi Pasca. Por mi trabajo, a lo largo del año, asisto y veo numerosos espectáculos: Los hay de todas las clases: buenos y malos; entretenidos e infumables (curiosamente muchos de éstos últimos subvencionados); pero hay algunos que además de ser buenos y entretenidos son capaces de conmover, de dejar un poso de felicidad en el alma. Y éste, es uno de ellos.

En Rain, las tres «Tes » (Talento, trabajo y técnica) se fusionan con una simplicidad que roza la genialidad. El guión no parece contar una historia, pero la está contando. Una bellísima música y un asombroso uso de la iluminación acompañan cada movimiento cambiando - como si se tratase de cine - cada plano, cada secuencia, enfocando u ocultando en la penumbra a unos artistas multidisciplinares cuya fuerza interpretativa y pasión por su trabajo enseguida conectan con el público.

Desde el inicio, todo el grupo crea una atmósfera tan cercana, tan cómplice, que por momentos tienes la sensación de que en realidad eres parte de la obra; como si hubiese sido creada para despertar los recuerdos que con el paso del tiempo has ido olvidando. Como comentan el Director artístico (Jeannot Painchaud) y la Productora creativa (Julie Hamelin) en el programa de mano:«Los acróbatas, músicos y actores, todo en uno, osan cada noche ponerse en peligro y mostrar su vulnerabilidad más que la seguridad de aquellos que consiguen proezas. Así, esos artistas nos muestran su grandeza del alma exhibiendo el dolor que cada uno lleva dentro de si mismo ».

Creo que es precisamente ahí, donde reside el éxito. A través de diferentes situaciones y números – especialmente brillantes el de barra rusa y el de mano sobre mano-, Rain va mostrando la verdadera magnitud del ser humano, invitándonos a redescubrir quienes fuimos y quienes somos. Cada artista es un espejo, un reflejo de nuestras fortalezas, de nuestras debilidades, de nuestros miedos, de nuestros sueños…Poco a poco, el patio de butacas se va impregnando de alegría unas veces, de melancolía otras y, a menudo, de un deseo -quizá tonto- de recuperar algo que creíamos perdido y volver a experimentar el entusiasmo con el que nos entregábamos en la infancia a nuestros juegos. Unos juegos en los que, como sucede en Rain, estaban creados con gotas de alegría, melancolía, soledad, imaginación o dolor y formaban unos charcos donde se deslizaba la amistad.

Al finalizar la función el público, puesto en pie, agradeció durante varios minutos con una sonora ovación al elenco artístico. Estoy convencido de que una gran parte de la intensidad y duración del aplauso, no lo motivo la dificultad de los números ni la puesta en escena, sino el regalo tan enorme de despertar en nosotros ese sentimiento de añoranza, de bellos recuerdos que nos recargan y generan ilusión.

Os dejo un video, resumen del espectáculo. Feliz Semana



2 comentarios:

Elisa dijo...

Hola que tal? pues la verdad que muy bonito el video y todo lo que relataste, que afortunado eres de poder ver un espectaculo que goza de tal nivel y prestigio.-
un placer pasar por tu blog
saludos
elisa

Fernando López Fernández dijo...

Muchas gracias Elisa. La verdad es que soy muy afortunado de poder trabajar en algo que me gusta y además ver buenos espectáculos.
Un saludo

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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