domingo, 15 de febrero de 2009

El creativo ¿nace, o se hace?

Una de las frases que he escuchado más frecuentemente a lo largo de mi vida laboral es la siguiente: «es que yo no soy creativo, no tengo imaginación, nunca se me ocurre nada». Son palabras entrelazadas que más que a excusa por no intentarlo, suenan, en boca de quien las pronuncia, a una declaración de impotencia; un sentimiento de inferioridad que frena la imaginación provocado por el miedo a no ser lo suficientemente bueno. Posiblemente quien así habla piense que no estará a la altura de los grandes creativos de la historia de la humanidad, ni que sus ideas alcanzarán la brillantez de los grandes músicos como Mozart, o la de inventores como Leonardo da Vinci o Graham Bell. Se trata de ese tipo de personas que creen que las personas nacen creativas o no. Un gran error.

El ser humano piensa, si piensa imagina y si imagina crea. Como decía el escritor Truman Capote (1924-1984) «todas las personas tienen la disposición de trabajar creativamente. Lo que sucede es que la mayoría jamás lo nota».
Es cierto que hay personas que tienen una sensibilidad especial que les permite crear e innovar constantemente; pero son los menos dentro de esta gran tribu que es la humanidad.
Tres son las claves que permiten desarrollan la creatividad en las personas. La información, el conocimiento y el trabajo. Como si fuésemos arquitectos mentales, la información nos ayuda a seleccionar los materiales, con el conocimiento a aplicarlos y con el trabajo a dar forma a las creaciones. Incluso la innovación (tan necesaria como escasa) es el resultado de la unión de las tres anteriores. Sin ellas lo que podría considerarse «innovación creativa» es simplemente casualidad.

En el mundo de los eventos, que es donde me gano el jornal, una de las ventajas competitivas que puede explotar como factor diferencial una agencia, es la capacidad que tenga de ser creativa. Cada vez más clientes la dan una mayor importancia a la hora de adjudicar una cuenta, exigiendo, en ocasiones que ésta se proporcione de manera casi instantánea, como si nuestros discos duros y archivos albergasen esa idea totalmente genial dispuesta a aparecer en un click. Eso, además de complicado (no todas las ideas valen para todo), puede llegar a bloquear mentalmente a los responsables de realizar las propuestas impidiendo que la lucidez haga poso en sus cabezas.

Existen numerosas técnicas, tantas como personas para ayudar a que las ideas fluyan. Yo dejo aquí algunas de las que uso como entrenamiento.

1 – Observación de la naturaleza como fuente de inspiración. La flora, la fauna, la orografía, los mares. En ella están todos los sentidos y emociones necesarios para crear.

Las musas siempre están a la vista

2 – Reinventar la Historia – reescribiendo momentos históricos como por ejemplo la II Guerra Mundial y cuestionándose lo que hubiese ocurrido si… Cada cambio sobre la misma llevará una reformulación que contribuirá a que fluya la imaginación y a ejercitar la mente

Replantearse lo cotidiano, lo evidente

3 – Visitar una pinacoteca- Además de pasar un buen rato, se puede aprender las diferentes maneras de expresar la creatividad de algunos de los genios de la pintura (El Bosco, Velázquez, Picasso, Escher, Goya, Dalí, Brueguel el Viejo etc…) en cuyos lienzos plasmaron su imaginación, su técnica y su esfuerzo. Si no se tiene una cerca, siempre se puede mirar un libro de pintura o un cuadro en Internet.

Descubrir y aprender como los que destacan aplican el conocimiento

4 – Imaginar que la vida es de dibujos animados – Requiere un gran esfuerzo porque no sólo hay que animar las imágenes sino también los diálogos y situaciones. Además de la diversión, que libera tensión, se puede proyectar sobre los personajes caricaturizados el resultado de la idea que se está creando

Sólo trabajando y disfrutando con ello se consiguen grandes resultados

5 – Volver a ser niño por unos momentos – Los niños cuando juegan no están sujetos a más reglas, a más presión que las que dicta su imaginación. No ponen barreras al pensamiento y son capaces, sin recursos, de crear su propio mundo.

Recordar que el peor enemigo para el de desarrollo de la creatividad puede ser uno mismo.

2 comentarios:

Elisa dijo...

muy buena reflexión
deja mucho en nosotros para mirar hacia nuestro interior y explotar nuestra fuerza creativa
abrazos
elisa

Fernando López Fernández dijo...

Así es Elisa, somos más creativos de lo que pensamos, sólo tenemos que trabajar y como dices explotar nuestra fuerza creativa.

Saludos

Soul Business

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