miércoles, 25 de febrero de 2009

Decálogo para viajar

Durante los años que estuve trabajando en agencias de viaje era inevitable que conocidos, familiares, amigos y amigos de los amigos, me hiciesen la misma pregunta.

-¿Cuánto cuesta un viaje a…?-

En ocasiones, la palabra viaje era sustituida por vuelo, hotel, coche de alquiler, crucero etc. Aunque mi respuesta fuese siempre «depende» insistían para que dijese una cifra; que me mojase, en suma: cómo si el simple hecho de trabajar en una agencia me dotase de un amplio conocimiento que me permitiese conocer todos y cada uno de los precios; todas y cada una de las posibilidades. En vano, trataba de explicar que en el mundo del turismo intervenían tantas variables que la fijación de precios se antojaba como una tarea bastante compleja. No sólo por las fluctuaciones de la oferta y la demanda; también por otras circunstancias que incidían sobre las anteriores y que lo que en un momento permanecía fijo podía cambiar en un breve espacio de tiempo. Ponía ejemplos como el de una meteorología adversa que podía reducir los precios, un inesperado aumento del precio de los carburantes, un conflicto, un cambio político o un tipo de cambio diferente (a favor o en contra de la peseta: era la época en que existía) Explicaba el concepto de la elasticidad de la demanda turística, la diferencia entre «charter y regular», o por qué en un vuelo, (por ejemplo Madrid – Nueva York) a un mismo asiento se le podían aplicar más de veinte tarifas diferentes. Estas parrafadas que les soltaba eran, lo reconozco, una forma de que me dejasen de hacer preguntas que en ese momento no tenían respuestas. Los aburría soberanamente durante un rato y entonces la conversación daba un giro hacia otros aspectos de los viajes más interesantes y participativos como podían ser los paisajes, los monumentos, la cultura, la gente. Hablar de viajes le gusta a la gente

Ello se debe a que el viaje quizá sea la experiencia que vive el ser humano que genera más deseo de compartirla (las fotos, el video y los souvenirs son solo testimonios). Ver «El viaje, el mejor aprendizaje experiencial.» Se puede comprobar en los foros de viaje, en las revistas de viajes, en el auge de la literatura de viajes, en lo diarios de viaje que se escriben (me gusta especialmente el del escritor aragonés Carlos Manzano), o en este blog donde muchas veces aparecerán mis notas de viajes.

Sin embargo, hay veces que las cosas no salen bien, y lo que en un principio iba a ser una experiencia positiva (esa es la idea) se convierte en una pesadilla: parto de la base de que cuando se viaja siempre hay un riesgo, porque fuera de nuestro entorno desconocemos muchas cosas; pero en este caso me estoy refiriendo a las expectativas no satisfechas: a lo que pensábamos que iba a ser y a lo que fue. Hay gente que prefiere Europa a Asia –incluso sin conocer alguna de ellas-, gente que lo quiere todo resuelto y gente más aventurera. Un viaje, al final, puede gustar o no dependiendo de la actitud con la que se emprenda. Esto me lo enseñaron muchos clientes y sobre todo aquellos que me preguntaban « ¿Cuánto cuesta un viaje a?»

Con el tiempo, lecturas de grandes viajeros y varios viajes, elaboré mi propio decálogo del viajero que hoy pongo a vuestra disposición. Espero que os sirva

Decálogo de viajes

1-Informarse sobre el lugar a visitar: documentarse ayuda a disfrutar desde el primer momento y evita sorpresas desagradables.

2 -Viajar con un espíritu abierto: Llevar siempre en la maleta las ganas de aprender.

3-Viajar con humildad, con respeto: El viajero es un invitado y como tal se ha de comportar

4-Evitar las comparaciones: Se viaja precisamente para ver diferencias no para comparar. Las comparaciones al final no aportan mucho al viaje.

5-Relacionarse con los habitantes del lugar: La riqueza de los lugares también está en sus gentes

6-No idealizar el destino: Las postales son eso, postales. La experiencia de otro viajero es una referencia, no un dogma

7-Desarrollar el sentido del humor: Muchas situaciones se arreglan y mejoran haciendo el uso del sentido del humor.

8-Tomar precauciones: Siempre existe un riesgo cuando se viaja, pero eso no debe impedir el disfrute si se toman las precauciones que dicta el sentido común.

9-Mantener la calma en situaciones adversas: Como no todo es idílico, hay que procurar mantener la calma cuando algo se tuerce.

10-Desconectar de la vida habitual: La rutina del día a día es mala compañera de viaje. Si se lleva, se corre el peligro de regresar mentalmente a la vida habitual.

3 comentarios:

Elisa dijo...

deboadmitir que yo tambien he preguntado ¿cuánto cuesta un viaje a..? y leyendo lo que escribiste tienes mucha razón. que bueno el décalogo para viajar,muy certero.
un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Elisa

Más que certero, es útil. A mi me funciona.
Gracias, como siempre, por tu participación.

Saludos

Myriam dijo...

Excelente decálogo. Todos los ptos importantes. El 5 mr gusta especialmente, porque siendo turista, me gusta huir de los turistas y mezclarme con los lugareños.

Besos
PD y hay muchos lugares en los que me siento en casa. Y por ningún motivo me considero turista, generalmente aquellos a los que regreso con frecuencia.

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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