domingo, 1 de febrero de 2009

Aprendiendo de Federer y Nadal

Rafa Nadal impidió hoy que el suizo Roger Federer igualara el récord de 14 títulos del Grand Slam de Pete Sampras al derrotarlo por 7-5, 3-6, 7-6 (7-3), 3-6 y 6-2 en la final del Abierto de tenis de Australia.

Ha sido un partido largo, intenso, en el que los dos han demostrado porque son los números uno y dos respectivamente. Han sido cinco sets en los que los dos han alternado golpes geniales con pequeños errores. Sus enfrentamientos habitualmente son emocionantes, bellos y sobre todo inciertos porque, a pesar de las conjeturas que hacen los medios para designar un favorito (tipo de pista, cansancio, estadísticas, estado anímico etc…), nadie pondría la mano en el fuego por uno u otro: hay demasiada igualdad aunque sus estilos de juego sean diferentes.

Técnicamente son casi perfectos, si es que realmente existe ese concepto en un juego como el tenis en el que hay millones de golpes diferentes; y tan magistrales suelen ser los que da el que sirve como el que resta.

Ha sido un buen partido. Sin embargo, lo que más me ha gustado ha sido la actitud de los jugadores antes, durante y después de la final. Creo que nos han vuelto a dar una lección que puede ser aplicable tanto en las empresas como en nuestra vida personal.

Respeto: son rivales en el campo y lo seguirán siendo por mucho tiempo pero eso no impide que Federer, entre sollozos, reconozca la superioridad de Nadal. "Nadal ha jugado un partido fantástico y le felicito por ello", y en su réplica el de Manacor haya definido a Federer como "un fenómeno fuera y dentro de la pista".

Pasión por lo que hacen. “Amo este deporte, y por eso me duele mucho perder", "Al principio estás disgustado, sorprendido y triste, son muchos sentimientos los que tienes” (Federer)

Cuando se tiene pasión por lo que se hace la derrota duele más, pero también te da la oportunidad de reflexionar sobre ella como ha hecho el suizo.

Reconocimiento del error: tendemos a justificar nuestros errores, a culpar a otros e incluso a ocultarlos como si, de esa manera, el error al repartirse entre muchos no fuese nuestro, o fuese inevitable. "Yo he tenido mis oportunidades, pero no las he aprovechado y eso me ha costado muy caro” ha declarado Federer quien no ha puesto excusas a su derrota

¡Cuanto deberíamos aprender de estas palabras!

Las oportunidades a las que se refiere Federer no son más que los errores o debilidades de Nadal.

Deseo de mejora tanto en la victoria como en la derrota. Nadal comenta que a pesar de la victoria hay que trabajar “día a día” para seguir ganando títulos. Federer, por su parte, ha comentado que volverá a intentar ganar el título y a Nadal.

Una cuestión de actitud aplicable a todos los aspectos de la vida.

Humanidad. Sin duda el gesto más emotivo de todo el partido ha sido cuando Federer ha roto a llorar al recibir su trofeo, expresando sus sentimientos ante millones de espectadores; dejando de ser por unos momentos el deportista de élite, triunfador, rico y famoso (al que se le supone una fortaleza libre de sentimientos); y mostrando lo que es: un hombre como cualquiera de nosotros.

El tenista español ha estado a la altura y se ha acercado a su rival animándole. Empatía y humanidad se han unido en sus declaraciones "Sé realmente lo que se siente y lo duro que es", "Cuando ves al rival así, a un compañero, disfrutas un poco menos de la victoria"

Dos tipos geniales, que seguirán enseñándonos mucho.

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