jueves, 22 de enero de 2009

Publicidad reflexiva

Siempre me gustaron los anuncios, especialmente los de televisión. Recuerdo que cuando era niño (quizá todavia lo sea), jugaba a los "anuncios". El juego era sencillo: había que ser el primero en nombrar la marca que se anunciaba y al acertante se le anotaba un punto: generalmente el que veía más televisión ganaba; pero cuando el anuncio era nuevo, había que analizar en segundos el producto, el mensaje y lo que era más importante la Compañía - que antes se llamaban así a las empresas - que vendían sus productos y que ahora comercializan porque parece que tiene más valor: vender se ha hecho toda la vida, comercializar es un eufemismo del siglo XX y no es lo mismo.
Partiendo de la base de que en esa época (mediados los años 70) la publicidad iba directamente al grano y no se andaba por las ramas con conceptos creativos como el de liar a un cien pies y a un elefante o viceversa como pareja para anunciar un ambientador, era relativamente sencillo estar en las posiciones de cabeza en este juego low cost. Era bueno en eso, o al menos en el campeonato que se jugaba en mi casa, porque supongo que en otras casas se jugarían otras ligas. Ganaba casi siempre, a pesar de que veía menos televisión y era casi el menor de mis hermanos.
Con el paso de los años, los estudios y el conocimiento que me transmitieron y transmite la gente que realmente sabe de esto, he cambiado el juego. Ahora lo hago solo. la razón es que hay menos oportunidades para hacerlo, y seguramente mis hermanos hayan perdido interés en la competición. Juego al solitario publicitario. Y, no es falsa modestía, pero rara vez pierdo. De cada 100 anuncios que veo y ahora lo han puesto más dificil al mostrar el producto o la marca al final y cuesta más saber quien o qué se está anunciando. Así, con un margen de error relativamente pequeño, puedo adivinar si se trata de una ampliación de capital, de un perfume, de productos de limpieza, de una promoción etc... Todo dependerá de las imágenes, la música, la sofisticación y demás recursos que se emplean en publicidad. Me gustan las imágenes, la música, la realización etc...pero no suelen tocarme esa fibra que lleva a comprar el producto o decir que majos sois. Sin embargo si hay algunos anuncios que independientemente de que compre su producto o no ,me ayudan a reflexionar y a ver mi vida y el mundo con otra perspectiva.
Es el caso del anuncio de Afanoc, una asociación que busca soluciones al conjunto de trastornos relacionados con el cancer infantil, que en su spot nos hace llegar a través de la inocencia de una niña un ejemplo de amor, generosidad y solidaridad conmovedor: como en el anuncio, sobran las palabras

1 comentario:

Myriam dijo...

Esta publicidad emociona, realmente. Y da para pensar....

Me gusta eso de inventar juegos, es creativo...

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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