jueves, 22 de enero de 2009

El soldado herido

Nos cuenta Jean-Claude Carriére en su libro <<El círculo de los mentirosos>> la siguiente historia de un soldado atribuida al poeta persa Rumi (1207-1273).

Un guerrero fue herido por una flecha en una batalla. Quisieron arrancarle la flecha y curarlo, pero él, exigió saber quien era el arquero, a que clase de hombre pertenecía ese arco y dónde se había colocado para disparar. También quiso saber la forma exacta del arco y que clase de cuerda había sido utilizada. Mientras se esforzaba en conocer todos estos datos falleció.

Hoy muchas empresas están heridas por la situación que vivimos. El querer profundizar demasiado en la causas – más o menos se sabe –, lo único que puede provocar es que las empresas queden atenazadas esperando respuestas que con seguridad, como en el caso del soldado, no curarán la herida.

Nos ha tocado vivir en lo que llamo la incertidumbre de lo cierto: sabemos que estamos heridos y que por muchas previsiones que hagamos con sesudos análisis y proyecciones en las manos, nos enfrentamos a situaciones extremadamente variables. Y es que no se puede prever todo: una catástrofe natural, una guerra, un ataque terrorista, un cabreo de la OPEP o una “ida de olla” del presidente de turno modificará para mal cualquier estrategia. En estas circunstancias se pueden tomar dos posturas: caer en el pesimismo e intentar sobrevivir esperando tiempos mejores o intentar curar la herida y seguir luchando.

Por eso me ha gustado la actitud de Obama, que en su discurso de investidura ha hablado de lo cierto – la herida es profunda- , de la incertidumbre – reconoce humildemente que hay cosas complicadas de controlar –, pero también tiene esperanza en la curación. Como ha dicho, el trabajo duro, la responsabilidad, la honradez, el valor, la ilusión y la imaginación nos ayudarán a cicatrizar la herida.

Lo único malo es que después de haber pronunciado discurso tan esperanzador la bolsa sigue cayendo. Aún así, hay que seguir. Es más honroso caer en la batalla que en la enfermería.

4 comentarios:

FAH dijo...

Buen post, Fernando. Hace poco un directivo me decía que pecamos en muchas ocasiones de exceso de diagnóstico y falta acción. Es cierto que el análisis es muy importante, pero el exceso de análisis (como todos los excesos) es demoledor. Hay una frase que me gusta que dice así: "Una solución mediocre pero inmediata muchas veces vale más que una solución perfecta después de 8 días". Como todo lo queramos tener atado para tomar decisiones, nunca abordaremos ningún tema.

Francisco Alcaide Hernández
franciscoalcaide.blogspot.com

Fernando López Fernández dijo...

Tengo muchas dudas sobre los análisis, no tanto por su utilidad (que desde luego la tiene)sino por el empleo que hacemos de ellos: prever, justificar, asegurar, manipular, protegernos,afirmarnos etc...pero de esto hablaré un día de estos

Gracias por participar Francisco, pero sobre todo gracias por enseñarnos tantas cosas.

Un abrazo

Fernando López

Vórtice dijo...

Querido Flopez,

Como desgranemos los miles de temas que nos surgiran a cuentas de esta crisis sitémica, sí nos pasará como al guerrero herido. El desafío es cada día, hoy mismo, con desición y reconocimiento de la situación, preguntandonos como humanidad adonde íbamos con tanta prisa. Mirar la consecuencia de nuestros actos y ser mas solidarios. Solo desde nosotros mismos aprovecharemos los momentos duros para transformarnos y hacer un mundo mejor. Es lo único que nos queda. Muchas veces tendremos que olvidar todo lo aprendido, desaprender para aprender.

Me encantó tu post, debo reconocer que añorro nuestras conversaciones. Lo solucionaremos.

Un abrazo y ¡adelante con el blog!
Luis

Myriam dijo...

Cuánta razón: demorarse en los porqués... atenaza e impide una re-acomodación y supervivencia que solo se logra desplegando al máximo la creatividad, sumada a una actitud positiva y pro-activa.

Un beso

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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