Soul Business

Gracias por visitar mi blog

viernes 13 de noviembre de 2009

En cuatro minutos

Cuatro minutos. Es el tiempo que dura el video de hoy. Lo que pasa es que está duplicado, (no sé por qué) y parece que es más largo. Es un video que me enseñó hace tiempo la gente de la oficina. Pertenece a un proyecto colaborativo que se llama Combo de de BLU y David Ellis.

Hay dos cosas que me llamaron la atención de él. La tremenda creatividad que desprenden las imágenes, y el curro que hay detrás. Lo de la creatividad, creo que salta a la vista. Hay que tener mucha imaginación y talento para diseñar una acción, en la que dibujo, pintura y materiales se armonizan con la tecnología para asombrar al ojo. Pero lo que realmente me llamó la atención, fueron la cantidad de horas que sus autores tuvieron que echar para conseguir el resultado que podéis ver en las imágenes, teniendo en cuenta, que además, de pintar, tenían que cortar, pegar y editar. Seguramente, muchos meses de trabajo para cuatro minutos. Pero eran sus cuatro minutos.

Y en esos cuatro o dos minutos, o en ese instante, o cuando cambia la luna como dice mi amigo Cubelli, en esos momentos, son en los que hay que pensar cuando se trabaja en un proyecto, en una venta, en un libro, o en un sueño. Esos cuatros minutos que te recuerdan realmente ha merecido la pena dedicarle eso que llamamos tiempo.

Feliz fin de semana a todos

jueves 12 de noviembre de 2009

Cine y Turismo (impacto en el desarrollo turístico)

Hacía tiempo que tenía ganas de tocar este tema. No me olvido de los de los negocios, pero hasta que no cambie el ordenador y me instale los programas para las presentaciones iré tocando otros. Esta serie que comienza hoy, con el impacto que tiene el cine en el desarrollo turístico tiene su origen en un curso de turismo.

Hace unos años fui invitado por la Universidad de Salamanca para participar como profesor del curso Turismo e imagen: Cine, turismo y viajes. Durante cinco horas expliqué a los alumnos las repercusiones que el Cine tiene en el Sector Turístico. La verdad es que preparar esas cinco horas de curso me llevó bastante tiempo: investigación, consultas, lecturas, estructurar la presentación, dotarla de contenido, medirla en tiempo, analizar si todo lo que iba a exponer era interesante e iba a captar la atención de la audiencia. A medida que iba trabajando en la preparación, me di cuenta que estaba tratando un tema apasionante y que daba para bastante más que cinco horas. Confieso que disfrute como un cochino hozando en un barrizal.

Cine y Turismo son dos negocios que maridan bien y tienen más relación de la que a priori se podría pensar. El nacimiento del Cine a finales del siglo XIX ofreció la posibilidad de acercar a un mayor número de personas, ciudades y lugares lejanos que hasta entonces sólo se sabía de ellos a través de relatos y fotografías. Por otro lado el turismo es una de las principales fuentes de ingresos de muchos países y la industria cinematográfica de alguna manera les puede beneficiar. Muchos turistas han sido influenciados por una película que han visto a la hora de decidir el destino de sus vacaciones. Este hecho no escapa a los gobiernos y a las organizaciones turísticas que ven en las películas un gran potencial como medio de promoción. Como consecuencia de ello, hay un creciente interés por parte de los promotores turísticos ya sean organismos oficiales o entidades privadas para incrementar su participación en la producción de películas. Es decir, ponen pasta gansa o dan facilidades. Aunque las películas no son producidas con el fin de inducir a la gente a visitar un destino, se ha constatado que este medio puede llevar al aumento del número de visitantes al tener el poder de crear, alterar y reforzar un destino turístico. Más o menos se podía considerar que los lugares o localizaciones en los que se desarrolla la película podrían ser una especie de «Product placement». Así, un localización determinada, un destino turístico, un hotel, un restaurante que aparezca en una película puede llevar al espectador a querer conocer mejor la cultura local o la forma de vida del lugar, o desear conocer los lugares en los que sucede la acción de primera mano, o conocer e interesarse por la historia del lugar o periodo histórico en el que se desarrolla la acción, también decantar la opción de viaje hacia el destino donde se ha filmado la película.

El caso más espectacular es el del Señor de los Anillos que fue rodado en Nueva Zelanda. Nueva Zelanda es un pequeño país de 4 millones de habitantes situado en el Pacífico Sur entre Ecuador y el Polo Sur. Históricamente hasta los años 70 su economía estaba basada en la cría de ovejas. En los años 80 hubo un cambio radical desde un punto de vista social, político y económico que coincide con un crecimiento en el número de películas y producciones de televisión que se filman allí. En el año 2008, el turismo suponía el 9% del producto interior bruto y, directa o indirectamente daba trabajo al 9% de la población. Los turistas contribuyen con un 14% del total de las exportaciones. Esto hace que el turismo sea la segunda fuente de ingresos de Nueva Zelanda.

El gobierno Neozelandés y la industria turística vieron una gran oportunidad de posicionar Nueva Zelanda como un fabuloso destino turístico e incrementar los ingresos maximizando el potencial del Señor de los Anillos. Los datos que manejaba el gobierno les llevó a afirmar que gran parte del aumento del número de visitantes se debía a que las películas habían tenido cierta influencia en la toma de decisión de viajes, sobre todo en los mercados americanos y canadienses. Una encuesta de 2003 arrojaba los siguientes resultados: el 38% de los australianos, el 52% de los británicos y el 62% de los americanos que habían visitado el país habían visto al menos una película de la trilogía. En esa misma encuesta el 9% aseguraba que el Señor de los Anillos había sido la principal razón para viajar al país, y el 86% de ese grupo afirmó que las localizaciones de la película habían sido las que más habían influido en la decisión a la hora de elegir el destino. Alrededor de todo esto se han creado y surgido negocios en los que el binomio cine – turismo ha funcionado a la perfección. Como por ejemplo:

El libro de las localizaciones de El Señor de los Anillos ha vendido más de 140.000 copias sólo en Australia y Nueva Zelanda.

Compañías charter que están invirtiendo en aviones para llevar a los turistas a lugares remotos como el río Wain.

Han surgido un número importante de Touroperadores especializados en El Señor de los Anillos que programan diferentes Tours y Paquetes.

Pero hay otras películas que han también han influido en el desarrollo de un destino turístico como:

El hombre de la pistola de oro: Cuando se filmó esta película de James Bond en Phuket, Thailandia, no se conocía apenas el lugar. Hoy es un importante destino turístico, (que se ha degradado  por cierto)

Memorias de África: En 1985 el turismo rondaba los 250.000 visitantes anuales. En 1987, un año después de su rodaje de Memorias de África 700.000 personas visitaron el País. El Gobierno de Kenia estimó que en el 2.000 se sobrepasaría el millón de visitantes: Esa cifra ha sido ya ampliamente superada (2.000.000 de visitantes en el 2008).

Cuatro bodas y un funeral: El hotel Crown en Amershan ha estado prácticamente lleno desde el estreno de la película. La habitación en la que Hugh Grant y Andie Macdowell pasan su primera noche juntos se reserva con años de antelación.

Nothing Hill: Los residentes de Nothing Hill han visto como sus casas han doblado el precio desde que Julia Roberts y Hugh Grant se enamoran en la película.

Cocodrilo Dundee: Tres años después del estreno de Cocodrilo Dundee el turismo en Australia se incremento en un 20%, principalmente Estado Unidenses que fueron atraidos por los paisajes que se muestran en la cinta.

Como observareis un negocio serio este del cine y del turismo. En próximos post iré contando más cosas. Hoy os dejo una presentación con música, de películas que han influido en los destinos y la industria turística. Seguro que vosotros tambien conoceis muchas.

Que tengáis buen jueves
<

miércoles 11 de noviembre de 2009

Mi amigo Rafa

Sé que está jodido, que nuestro Real Madrid le ha regalado esta noche una decepción más. Sólo han sido noventa minutos. Suficientes para que en ese ratito, la vehemencia, a la hora de hablar de fútbol, le haya cambiado su frecuencia y su carácter. Se le pasará pronto. Lo sé. Al final, le pasará como a mí, que el fútbol y el Real Madrid será su preocupación 7.214, o 7 si se trata de un derby o la copa de Europa: Siempre hay cosas más urgentes o importantes en la vida, salvo que uno sea un futbolero de pelotas (chiste fácil) o que sea parte de ese mundo, esa casi religión que tan bien explica Francisco Alcaide en su libro «Fútbol, fenómeno de fenómenos».

Los que venís a menudo a Soul Business ya lo conocéis. Casi siempre deja su comentario, de forma sosegada, tranquila; todo lo contrario a cuando habla de fútbol y del equipo blanco, que puede ser un huracán verbal. Pero ese Rafa, asoma poco. Quizá algunos domingos, días como hoy y algunas Copas de Europa de guardar.

El Rafa normal, el de todos los días, es aquel que un día empezó a escribir en su  blog  Pasaba por allí, en el que expresa y dice lo que es, lo que piensa y lo que será. Hace meses escribió su primer post, con el cual yo me siento identificado y seguro que muchos de los que leéis Soul Business también. Además esta escribiendo una novela en su blog, que desde mi punto de vista, es muy interesante. Os dejo su primer post y si queréis saber algo más de esa novela pulsad aquí.

Abrir el alma, de eso se trata.
Cuando decidí incorporarme a las personas que tienen un blog, de ello hace unos pocos días, era consciente de que la sinceridad debía ser una constante en mí deambular por este espacio. Siempre he considerado que escribir, y que alguien te lea, es romper una barrera. Soy tímido y reconozco que me da pudor hacerlo. Puestos a saltar esta barrera por qué no romper dos al mismo tiempo: me refiero a aquella que nos acerca más a los sentimientos, al alma: la poesía.
Hablemos de cosas inútiles:
del romper de las olas
en la playa,
del lejano sonido
de una campana,
de una puesta de sol
tras la montaña,
de hacer poesía
a media mañana,
o de entretenerme en leer
un poema de Walt Whitman,
él, que tenía mariposas
entre su canosa barba.

Hablemos, hablemos de cosas inútiles:
de amar, sin pedir
a cambio nada,
de buscar una sonrisa
en la profundidad del alma,
de salir contigo al aire
y luego regresar a casa,
de bebernos las noches
y reencontrarnos al alba,
de besar cada día
los rincones de tu cara,
de desnudarte en silencio
y amarnos bajo las sábanas.

Hablemos, hablemos de cosas inútiles
o tienes prisa
por ganar algo de plata.

Rompí con mi pudor, a partir de hoy será más fácil. Creo

Gracias Rafa por estos momentos que de vez en cuando nos regalas. Y alegra esa cara, Fútbol es Furgol como dicen los entendidos.

martes 10 de noviembre de 2009

No gracias

El post de ayer trataba sobre la caída de los muros. De todos los comentarios, saqué unas cuentas conclusiones que me han llevado a escribir este post.

La primera de ellas, es que hay una conciencia colectiva (la muestra es pequeña, pero es la que hay y para mi suficiente) de que son muchos los muros que quedan por derribar. Es decir, que queda mucho trabajo por hacer. La segunda, que la gente está hasta el gorro de estos muros e intuye, más o menos donde está el origen de ello: se habla de ambición, sentimientos, negativos, intereses. Incluso, se apuntó que el origen estaba en nosotros mismos, en los muros de la mente y el corazón, o en el miedo y la falta de confianza. Creo que todos los planteamientos son válidos. La tercera conclusión que saco es que a pesar de no estar conformes con la situación, cada vez que cae un muro se abre una puerta a la esperanza.

Hasta aquí, todo normal, hay una conciencia y una consciencia de que las cosas deben cambiar, si queremos que este lugar en el que vivimos sea mejor.

Todo esto viene a cuento de unas reflexiones que hizo Josep Julian comentando en su blog La inteligencia de las emociones en el que apuntaba lo siguiente: «Quizá estemos a las puertas de un sincretismo religioso, cultural, tecnológico, económico y, si se dan todas esas circunstancias, político de una magnitud que ni siquiera somos capaces de imaginar». En otros comentarios hablaba de cambio radical, de cambio en los valores. No puedo estar más de acuerdo con ello y con él. De hecho, creo que ya lo he mencionado en algún post: Estamos asistiendo a un profundo cambio que será tan importante como lo fue en su día la Revolución Francesa. No se cómo habrá llegado Josep Julian a formular esas reflexiones, pero me alegra que coincidamos. Yo, por mi parte he llegado a ella a través de vosotros, a través de amigos, de desconocidos cuyas iniciativas derriban o abren muros. Y la muestra, en este caso, es muy grande. Grande, nada bullanguera y muy preparada. Preparada en todos los órdenes: económico, social, filosófico. Ya está en marcha. De forma individual y en conjunto.

No será una revolución violenta, no se utilizaran armas, ni se asaltarán palacios, ni se alistará ni se utilizará la masa, como en las revoluciones caducas. Se usará la palabra, las convicciones y todo el arsenal de los valores humanos que corrían peligro de perderse para siempre. El grito de guerra será «No gracias».

Pensaréis que se me ha ido la cabeza, que es utopía y que ni de coña: daos una vuelta por Internet, por iniciativas de profesionales que se están uniendo, por las nuevas empresas que están apareciendo con un modelo de negocio diferente a lo conocido en el que no todo vale, por proyectos solidarios que se están multiplicando etcétera. Yo me estoy haciendo revolucionario y el «No gracias», cada día lo utilizo más. Creo que funciona, y desde luego, yo estoy más feliz. Os dejo un video de la película Cyrano de Bergerac que resume en menos de dos minutos esta estrategia revolucionaria.




lunes 9 de noviembre de 2009

Muros que faltan por caer

Se celebra hoy el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín: Sin duda, fue uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX en el que miles de alemanes recuperaron su libertad. En realidad, el Mundo, después de esa fecha fue un poco más libre o más justo, por lo que significaba esa división artificial de la  ciudad.

Un muro se puede construir por muchas razones. Para protegerse o defenderse de un posible enemigo, para delimitar espacios, dividir o separar personas, aislarse del resto del mundo, etcétera. Esto es así desde los orígenes de la humanidad. Los muros se construyen y se caen o los caen. Los reconstruyen y los destruyen. Se construían de piedra, de adobe, de hierro, de hormigón. No importaba la materia prima que se utilizara si con eso se conseguía uno de los objetivos citados arriba.

Ya hace 20 años que cayó el muro de Berlín, -¡Cómo pasa el tiempo, que de pronto son años! cantaba Silvio Rodríguez-. Y sí, ha pasado mucho tiempo; que no es malo. Lo malo es que no hayan caído muchos más muros en estos 20 años. Simples amagos, a lo sumo, provocados por intereses económicos. Eso es lo que me preocupa, que no vayan cayendo más. Soy conciente de que «Roma no se hizo en un día». Tampoco me he caído de un «Windows» y sé que para derribar algunos hace falta algo más que deseo y voluntad. Me refiero a esos muros que nacen de la ambición humana, de la política y del compadreo de los países más avanzados. Estos muros, como he dicho antes, se construirán y caerán, constantemente, como si de un bucle se tratase o un remake de la película del «Día de la marmota» en el que todos los días se vive la misma realidad.

Quedan muchos muros por caer; pero hay algunos que ya duran demasiado tiempo y no hemos sido capaces de hacerlos caer. Son aquellos muros que han sido construidos con lo peor de la naturaleza humana, muros de los que desconoces grosor, altura y longitud porque son invisibles al ojo humano, que no a su alma. Nos pasa como a Santo Tomás que si no lo vemos no lo creemos o lo ignoramos. O quizá es que no sepamos por donde empezar, o que los muros son infinitos y no podremos nunca derribarlos. A pesar de estar en el lado del mundo donde hay más recursos: Quedan muchos muros por derribar y a mi me gustaría poder celebrar no a los veinte años la caída de uno, sino no tener que celebrar nada porque no hay muros que derribar, como los de la pobreza, el hambre, el de las desigualdades sociales, del racismo, el del fanatismo religioso, el de la violencia… ¡tantos!

Sé que es utópico, que es necesario y que a mi me hace ilusión que vayan cayendo. Con esas tres premisas ¿cómo no voy a tener esperanza en ello? ¿Cómo no voy a aportar, aunque sea un poco para que caigan? Como dicen en mi pueblo «Torres más altas han caído»

Buena y esperanzadora semana.

viernes 6 de noviembre de 2009

Un ratito con Leo Harlem

Hoy toca viajar. Destino Oviedo. Esta vez me toca hacerlo con Leo Harlem. Leo va a actuar en una Convención, después de una cena. Durante el viaje hablaremos de esto y de lo otro, principalmente de fútbol, gastronomía, nuevos proyectos, y nuevas fechas de actuaciones. Iremos comentando como enfocar la actuación, qué textos pueden ser los más adecuados en función del perfil de la audiencia y cuales debemos evitar. Por decirlo, de alguna manera se crea un pequeño guión o línea, más o menos abierta que puede modificarse si las circunstancias lo exigen.

La verdad es que me lo paso bien cuando viajo con el y, además, me viene bien salir de la oficina de vez en cuando y comprobar en directo si las expectativas que tiene el cliente se cumplen. La pena, no poder disponer de tiempo para darse una vuelta por la capital del principado y tomarse unos «culines» de sidra. Otras veces, sí nos ha dado tiempo a pasear, conocer nuevos restaurantes e incluso descansar antes de la actuación. Pero lo habitual es que vayamos con el tiempo justo para probar sonido, disposición de sala y recopilar la información de última hora que nos proporcione el cliente. Aún así, aunque muchas veces sea una paliza, merece la pena. Y merece la pena por dos motivos: uno porque Leo es uno de esos tipos que hace reír aunque no esté actuando, y es muy buena gente y dos, porque los clientes se lo pasan estupendamente con él, con lo cual soy una persona bastante afortunada: Trabajo con buena gente y trabajo en un negocio en el que gran parte del mismo consiste en hacer reír y divertirse a la gente.

Cada carcajada, cada guiñó cómplice son soplos de energía que transmiten positivismo: Felicidad, en suma. Y en eso Leo es un maestro. Empieza a ser conocido ahora, pero lleva muchas muescas en el revolver como comentamos cuando terminamos una actuación más: y para mí (y no es pasión de amigo) probablemente sea uno de los mejores Cómicos de este país.

Así que de alguna manera, los que leáis este post, también pasaréis un ratito con Leo.

Os dejo un extracto de uno de sus monólogos, que en video pierden un poco, porque su directo es tremendo.


Feliz fin de semana


jueves 5 de noviembre de 2009

De Casablanca y tonos de voz

Dicen los cinéfilos que la mejor forma de ver una película es hacerlo en Versión Original. No lo dudo, aunque Germán Gijón, que además de profesional de las ventas es doblador, podría decir mucho al respecto. De hecho, en España se encuentran algunos de los mejores dobladores debido a una antigua tradición por la cual siempre se han doblado las películas al español. Fuese el idioma que fuese. Esa quizá sea una de las razones de que en España no se hablen otros idiomas (especialmente el inglés) porque nos lo daban hecho y no había que esforzarse en aprender el idioma. Pero, el post no habla de cine, aunque el título pueda dar lugar a la confusión: el cine es un recurso para hablar de comunicación y, más concretamente, sobre los tonos de voz. Supongo que os habrá pasado - a lo mejor no, y el raro soy yo – que habéis visto antes a una persona, pero no la habéis oído hablar y os imagináis como es su tono de voz, o más bien se la ponéis. Más tarde cuando la oís hablar, no es que os llevéis una decepción, o sí, es que os habíais creado vuestra propia película mental sobre la voz, como si hubieseis querido moldearla a vuestros gustos y preferencias.

Es normal, la voz como atributo de una persona, puede llegar a ser para algunas personas, a la hora de valorar su atractivo tan importante como el color de los ojos o del pelo. Dependiendo de la entonación, la modulación, la dicción y la forma de expresarse, una misma persona puede infundir respeto, ser creíble, o dar risa. Todo depende del interlocutor y del medio y del entorno en que se hable. Un ejemplo muy claro lo tenemos en los anuncios o comerciales de televisión. Si os fijáis, dependiendo del tipo de producto y servicio que se anuncie y a quien vaya dirigido, aunque el locutor sea distinto, los tonos de voz son muy parecidos. Unas veces serios, otras estridentes, sensuales o provocativos. Y esto funciona. Se utilizan voces que seduzcan, que toleres bien, voces que tu cerebro pueda procesar de una forma amable, sin esfuerzo. A medida que se repiten, quedan grabadas en tu memoria y cualquier persona que tenga un tono parecido, decimos que tiene una voz bonita y somos más receptivos a ella.

Para ilustrarlo, os sugiero que veáis los dos videos que dejo. Pertenecen a dos fragmentos de la película Casablanca que supongo todos habréis visto. En el primero de ellos,

Uno de ellos, está realizado por un doblador locutor llamado Ricardo Aranda que he descubierto esta tarde buscando un fragmento de Casablanca en el que dobla una escena de la película en cuatro idiomas según él: español, mexicano, castellano y argentino. El resultado, no sé como definirlo, pero me he reído mucho, aunque no estaba viendo Casablanca: El otro, es el doblaje original al español de la película y ahí sí: era Casablanca.

¿Os pasa lo mismo a vosotros? ¿Influye el tono de voz en vuestra percepción? ¿Os provoca aceptación o rechazo, o sólo al principio?



miércoles 4 de noviembre de 2009

El sentido de las cosas

El Maestro sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...

- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado...

- Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno. 

- Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo

- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?

- Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.

- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?...

- Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro...

- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte...

- Permíteme que te lo mastique antes de dártelo...

- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:

- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada

Una de las cosas que más me gustan cuando paseo por los diferentes blogs que visito con regularidad es que sus autores me hacen reflexionar. Da lo mismo si tratan de cocina, de literatura, de viajes, de empresas, de ventas, de economía, de experiencias personales, de personas, de emociones o temas varios. De todos ellos extraigo enseñanzas que me hacen cavilar y mantener entrenado el cerebro. También las saco de los diferentes comentarios que dejáis en los blogs. Esas son algunas de las razones por las que merece la pena haberse metido en este mundo de palabras y confidencias, que es la blogosfera, además de todas las que conté en el post «Tres meses de Soul Business».

Pero a lo que iba, lo bueno de todo ello, de leer y ser leído, es que esas reflexiones te ayudan, como en el cuento, a dar sentido a las cosas, a tus cosas. De alguna manera, toda esa diversidad de ideas y de opiniones te va guiando, como si todas las personas que le dan al teclado hubiesen decidido echarte una mano para que comprendas mejor en que consiste esto de la vida: personas de ideologías y profesiones diversas, de edades e inquietudes diferentes: en definitiva, de realidades y experiencias heterogéneas.

Lo bueno de todo ello, insisto, es que tomas lo que quieres al estar todo expuesto, sin restricciones, sin más límites que el respeto. Los blogueros te pueden enseñar cosas, pero debe ser uno mismo el que las dé sentido, el que las adopte y adapte incorporándolas a sus conocimientos, el que las dé forma y busque su sentido.

Así que gracias por ayudarme a encontrar el sentido de las cosas, de mis cosas.


martes 3 de noviembre de 2009

Soul Delhi: Mirando el mundo



En Delhi, en los barrios de blanco y gris con fondo negro, los hombres agonizan ahogados en un mar de súplicas que nadie escucha porque el ruido del tráfico oculta los lamentos de almas derrumbadas en las que reconoces las batallas de la vida. En Delhi, en las angostas callejuelas que no van a ninguna parte, famélicas figuras son prisioneras del hambre que se sacia en comedores de caridad: sentados en masa única, alzan los ojos hacia un cielo de cables que son serpentinas arrojadas desde las casas de la pobreza. En Delhi, en las calles que conducen a los bazares, las viudas mendigan indulgencia: son almas castigadas desde el día que el destino las parió mujeres. Ahora, vagan desnudas de sus ropas, de su dignidad, de sus hijos... En Delhi, en la Nueva, la Vieja, la Eterna Delhi, desde las desiguales azoteas se divisa un mundo de distancias insalvables; distancias de metros, de centímetros que sólo transfigurarán en el mundo de la reencarnación. En la Delhi colonial —la de los ingleses—, las puertas de Norteamérica son tentación hecha hamburguesa que desvanece, por minutos, una realidad de rostros desesperados. En la Delhi del gobierno no hay almas.

Pero en Delhi, en esta Delhi del caos, del dolor, de la angustia, de la multitudinaria soledad, de la miseria compartida... vuelan las sonrisas batidas por las alas del amor y la esperanza: sonrisas que al tocar los extenuados callejones, se transforman en remolinos de carcajadas. En Delhi, en esta Delhi de vidas agostadas en los pavimentos de la enfermedad, de la infección... los brazos amigos, brazos que no saben de castas, se agachan para levantar en un último intento de salvación, los cuerpos moribundos que Delhi asesinó en un arrebato de indiferencia. Es, en esta Delhi, de lo malo y lo peor, donde los niños juegan con cometas elaboradas con fibras del alma: cometas que se enredan, que se lían, que voltean, que se divierten, que se rompen, que se pierden y que desaparecen en el firmamento de la vida.

Caminar por Delhi es llegar a la esencia de una India que abrió sucursal en cada rincón de la ciudad. Perderse en Delhi es asomarse a nuestro interior. Vivir en Delhi es morir en su vida. Y a mí Delhi, me estaba «muriendo».

En Delhi, en mi Soul Delhi se escuchan las voces de negros que susurran canciones Soul: tonadas del alma.


El haber publicado un capítulo de Soul India hoy se debe a una razón muy especial. Hace unos días estuve leyendo el blog de María Teresa Trilla, Apuntes de viajes el cual no me cansaré de recomendar porque me parece muy bueno. Hubo un párrafo del post Por tierras bávaras que decía así: «Quizás aquel viaje fue el culpable de mi pasión creciente por recorrer mundo. Lo que sí es cierto es que allí se me abrieron de tal manera los ojos que aun no me he atrevido a cerrarlos y a partir de aquel mes de junio de hace ya 25 años se despertaron en mi una serie de inquietudes que alteraron significativamente mi escala de valores».

A mí me pasó un poco lo mismo con mi primer viaje a India. Hasta entonces había viajado mucho, pero creo que no sabía mirar bien, porque a veces me faltaba algo, como si no sacase todo el jugo al viaje. Después de pasearme casi cuarenta días por allí, como dice María Teresa se despertaron en mí una serie de inquietudes que afortunadamente han cambiado para siempre mi escala de valores. Así que hoy, este post va por ella, y por todas aquellas personas que disfrutan mirando el mundo.

lunes 2 de noviembre de 2009

Don Camilo y Peponne: clases de política

La verdad es que uno empieza a estar cansado, aburrido y, lo que es peor, bastante mosqueado con la clase política española. Cada día el debate político se parece más a un programa de esos en los que se escucha poco, se respeta menos y se pegan gritos mientras el ¿moderador? intenta poner orden en medio de tanto barullo. En mi opinión, cada vez tienen menos clase. Y es que se pierden las formas, las maneras y la educación. No se reconocen los errores, o se echa las culpas al Boogey, o se la calzan al más pringado, o insultan al rival para desviar la atención y que la opinión pública, o sea, nosotros, nos solidaricemos y creamos a pies juntillas todo lo que nos cuentan. Luego se fuman un puro y a esperar que escampe el temporal.

Supongo, y quiero creer, que hay políticos dignísimos y respetabilísimos que verdaderamente tienen vocación de servicio, que se esfuerzan por mejorar las condiciones de los ciudadanos, que trabajan para todos y cuya única ambición es conseguir un mundo mejor para la comunidad. Al contrario que otros, que sí creen en un mundo mejor, pero el suyo, el que se van montando gracias a la confianza de los electores que les votaron, como estamos viendo con más frecuencia de la que sería deseable: que aceptable no lo es.

No se que tiene el poder a esos niveles, que atonta un poco; que no es que cambie a las personas, es que a menudo las empeora. Uno va leyendo, encontrándose con algunos de ellos -que no se por qué parece que crecen cinco centímetros cuando les ves andar de pose, aunque se trate del ayudante del ayudante del subdelegado, cuya única preparación y méritos son tener carné y vínculos familiares con un dirigente del partido- y tiene la sensación de que si esos son los que nos van dar castañas o nos las van a sacar del fuego lo tenemos claro. Esto me parece muy triste y debe ser endémico porque ocurre en todos los países.

Como a cualquier ciudadano con sentido común, me gustaría que gobierno y «oposiciones» (que hay más de un partido con escaño e ideas diferentes) se pusieran de vez en cuando de acuerdo para trabajar en común y no sólo para salir en las fotos de los eventos deportivos y saraos varios.

A mí que se insulten o discutan casi me da lo mismo. Ya son mayorcitos para saber que con esas actitudes lo que único que están consiguiendo es desprestigiarse a sí mismos. Es su problema. Lo que no me da lo mismo es que desprestigien al país e insulten la inteligencia de sus ciudadanos. Eso lo llevo un poco mal, pero lo que de verdad me preocupa es que no rectifiquen.

No les vendría mal leer los libros que escribió Giovanni Guareschi sobre Don Camilo y Peponne, lecturas que me permito recomendar por divertidas, reflexivas, y edificantes. Si muchos políticos las leyesen aprenderían que si hay verdadera voluntad de servicio, ganas de trabajar, los problemas y las diferencias ideológicas se pueden aparcar.

Las historias que protagonizan estos dos personajes se sitúan en la posguerra italiana, un periodo especialmente complicado del país. Don Camilo, el párroco de un pequeño pueblo cerca del Po, representa a la conservadora y católica Italia. Peponne, el alcalde, al modelo revolucionario y comunista. Dos mundos enfrentados, dos formas de pensar y de hacer política (Don Camilo la hacía) que se refleja al leer las páginas de unos relatos, que además de divertidos están llenos de diálogos irónicos y reflexiones geniales.

Don Camilo y Peponne son dos rivales, dos adversarios. Se insultan, llegan a las manos en más de una ocasión, se hacen jugarretas, pero en el fondo se aprecian y aunque de cara a la galería estén enfrentados, se unen cuando los acontecimientos lo demandan, bien sea para construir un asilo o una escuela, bien para poner fin a una huelga, bien para evitar pérdidas de trabajo. Piden y consiguen para la comunidad, no para ellos. Parecen odiarse pero no pueden estar el uno sin el otro. Cada uno cree en lo suyo: uno en Dios y otro en Stalin, pero entre insulto e insulto, entre bravuconada y bravuconada se entregan a su mayor compromiso, que es la gente. Son dos tipos sencillos, algo brutos e inocentes, pero con un corazón tremendo.

No dudan en burlar la disciplina del partido y del poder eclesiástico, ni en enfrentarse a los terratenientes si con ello consiguen mejorar la vida de sus conciudadanos. Pueden ponerse zancadillas entre ellos, liarlas pardas, azuzar a sus partidarios, pero al final, su honestidad personal está fuera de toda duda y los habitantes de ese pequeño pueblo italiano les respetan por igual.

Algo que desgraciadamente no ocurre por estos lugares.

Si muchos políticos leyesen estas historias, sabrían cual es su verdadero papel en eso que se llama gestionar el destino de los ciudadanos. La cosa iría mejor.


jueves 29 de octubre de 2009

With a little help from my friends


Últimamente voy muy acelerado. No por placer, sino por esa quinta marcha que a todo el mundo le ha dado por meter, en plan «estoy súper mega ocupado te llamo luego». Me doy cuenta que la mitad de mi tiempo, consiste en ir a rebufo de las exigencias de estos tiempos modernos que tan magistralmente, hace casi un siglo, nos mostró Chaplin. Es decir, todo el mundo metiendo la quinta velocidad, pero renegando de que se la metan a ellos. Somos raritos de narices. Os habrá pasado seguro.

Hay días que parece que la humanidad conspira contra ti. Y cualquier planificación, cualquier metodología, ya venga de Harvard o de la Universidad Autónoma de Villalpando de arriba o abajo, no sirve absolutamente de nada. En esos casos, eres como un marinero que achica agua, como un pistolero que esquiva balas y, a su vez dispara, un templador de gaitas.

Cada vez creo menos en la planificación estratégica a medio, largo plazo. No porque no me parezca positiva, sino porque el mundo, a pesar de los miles de escenarios que manejes (Excel ha hecho milagros, Project nunca acierta, Word es sólo papel y Power Point es la forma bonita de plantear los tres anteriores), suele ir a su bola, y las personas también. ¿Absurdo? Sí, pero es así. Basta que pase algo, a ti, a tu circunstancia o a otra circunstancia para que lo que habías planeado, se vaya al carajo. Esto puede pasar en el ámbito personal, en el profesional o en ambos a la vez.

Para que os hagáis una idea. Y pongo como ejemplo Soul Business. Tenía la intención de dedicar bastante tiempo a los nuevos post, a mejorar algunos aspectos del blog, y a currarme un poco más la gramática (a la que doy bofetadas de vez en cuando, a veces a propósito), pero debido a una serie de circunstancias no puedo invertir el tiempo que me gustaría en ello. Lo había planificado, pero no llego. Dentro de un rato para Salamanca, dentro de unos días vuelta a Asturias, o quizás Alicante. Entre medias, el resto, y todo puede cambiar, por esa híper velocidad incierta en la que vivimos.

Afortunadamente, algunos de mis amigos y familiares, se han dado cuenta de ello, y me envían cosas para inspirarme o sugerirme. Igual que vosotros que con vuestros comentarios y blogs me dais muchas ideas.

Como no se si mañana o el viernes podré escribir (lo dudo) os dejo el video que me envió mi amiga Sara que daría para un post fantástico, pero que he preferido utilizarlo para esa pequeña ayuda de mis amigos.

El post, posiblemente malo, pero el video es fantástico.

Feliz fin de semana si no vuelvo en unos días.


miércoles 28 de octubre de 2009

Ainhoa y Marta

-Por si acaso-, le han dicho a Milagros, nuestra recepcionista. Han llegado a última de hora de la tarde. No las he visto, pero he escuchado de fondo su juventud y sus sonrisas. Un poco más tarde, Milagros me ha traído sus curriculums. Los he apartado un poco porque aún debía terminar unas cosas, pero unos minutos antes de salir les he echado un vistazo. No porque tengamos la intención de contratar a nadie, que a día de hoy no podemos, sino por esa alegría que se escuchaba cuando han estado en la oficina. Apenas un minuto, pero suficiente para que me interesase por ellas, por la ilusión con la que han entregado su historial. Un historial de recién licenciadas (en audiovisuales y comunicación), sin más experiencia que su ganas de trabajar, sin más padrino que el centro donde estudiaron. Curriculum con foto fotocopiada; curriculum virgen de aciertos y derrotas, de logros y de mentiras; curriculums inmaculados.

Será por el otoño, pero mirando sus fotos, me he acordado de cuando empezaba yo, de cuando me ponía un traje y una corbata e iba a entrevistas con más miedo que vergüenza, con más ganas que conocimientos, con más ilusión que esperanzas. Al final, tuve oportunidades. Unas las aproveché, otras las desaproveché y otras cambiaron mi vida siendo todo ello el resultado de lo que soy hoy.

No sé cuánto tiempo tardarán en encontrar trabajo, ni que pasará cuando lo encuentren y pasada la euforia inicial del sueldo, se empiecen a dar cuenta de que a veces el que más vale no es el más reconocido, que depende de donde y con quien den, su vida laboral puede ser fantástica o un infierno, que a veces surgen enemigos sin buscarlos, pero también aliados y ángeles de la guarda que velarán para que nada les ocurra. Descubrirán lo que significa una palmadita en la espalda y una patada en el culo. Que muchas veces sus ideas y sugerencias acabarán en la papelera o en boca de otros que se apropiarán de ellas. No entenderán por qué a D. Manuel, que ya ha cumplido los cincuenta le despiden. Se quedarán mudas y tristes, sin saber que decir o hacer, como ocurre en los funerales, cuando le vean recoger sus cosas y abandonar contrariado la oficina. Luego les tocará a otros y vendrán otros nuevos. A partir de ahí ya tendrán muy claro que en las empresas también se hace política y que las conversaciones de pasillos son pequeñas conspiraciones que acaban en revoluciones; que intentarán que se mojen, y que siempre habrá alguien que quiera romper su neutralidad para utilizarlas.

Cuando se quieran dar cuenta, habrán pasado muchos años y comprobarán que ya no son aquellas jovencitas llenas de ilusión que una tarde de otoño iban llamando a las puertas de los trabajos con la esperanza de sentirse útiles y orgullosas, de formar parte de un equipo, de realizarse y de poner su pequeño granito de arena en la sociedad o en su autoestima.

Pero no todo será malo. Si mantienen esa ilusión conseguirán que cada día sea una oportunidad para aprender; para saber que el esfuerzo y la pasión son los caminos para alcanzar el éxito, que no es más que la satisfacción personal de estar a gusto con uno mismo. Tendrán la ocasión de conocer gente estupenda, de hacer amigos y, quien sabe, si de conocer el amor de su vida.

Es posible, incluso, que puedan acabar una y otra vez en el paro, porque tal y como está el patio ni los amores ni las colocaciones (como dicen los de Gomaespuma) son para toda la vida.

Esa ilusión,- me hubiera gustado decirlas-, no la perdáis nunca. Será vuestra mejor carta de presentación y vuestro salvavidas cuando parezca que todo está perdido. Os lo dice un experto en derrotas.

- Por si acaso- me he dicho, estos curriculums me los guardo.


 
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